Gee♥ // Bren♥ // Max♥ // Add♥

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mis 4 amores = hermosos preciosos perfectos heavys talentosos y sexys ♥

martes, 16 de noviembre de 2010

Famous Last Words (parte 2)

-

- –Ya tienes todo? - preguntó poniendo mi mochila en el baúl de su auto

- No

- Que te falta? – volvió a preguntar acercándose a mi

- Respuestas – le lancé seriamente mientras me apoyaba en la Tigreza

- Te aguantas, porque de eso no tengo – abrió la puerta del acompañante y me hizo una seña para que entrara al auto.

Suspiré.

- – Mira max… yo entiendo que no quieras hablar de esto, pero técnicamente estamos juntos y… - comencé pero me interrumpió.

- Técnicamente no, ESTAMOS JUNTOS – afirmó acercándose hasta pararse frente a mi – ya no hay vuelta atrás…

Miré el suelo tragándome mis dudas sobre su afirmación y volví a mirarlo.

- Voy a decirlo otra vez: max, estamos juntos y yo lo tomo en serio…

- Eso está bien – asintió llevando sus manos a mi cintura.

- Y como estamos juntos, tus problemas son mis problemas y tus sentimientos son mis sentimientos…

Sus manos terminaron de rodear mi cintura y me apretaron contra su cuerpo, sus labios acariciaron mi mejilla sin besarla, era tan tierno que me iba a derretir como gelatina si no paraba en ese momento.

- Te puedo contar un secreto? – me preguntó alejando su rostro y mirándome con una inmensa ternura.

- Lo que quieras – asentí con una sonrisa.

- Sabes que en realidad no soy muy de decir te amo y esas cosas, ni de poner apodos como mi cielito, princesita y todo eso… pero a veces me gustaría que supieras que el tiempo que he pasado contigo ha sido lo mejor… vos sos lo mejor que me ha pasado desde que me da la memoria.

Me sonrió a los ojos y eso me bastó para saber que no mentía, que sus sentimientos eran reales, que de verdad me amaba. Lo abracé, apretujeándolo contra mi, no creía que fuera posible amarlo más de lo que lo amaba,

- Sos un tierno… - dije y mis brazos treparon hasta rodear su cuello, besé sus labios rápidamente y luego lo miré suplicante – podemos hablar…? No quiero presionarte ni nada… solo quiero ayudarte.

Me sorprendió que asintiera con la cabeza y porque no había caído en la cuenta de su respuesta volví a preguntar:

- – Entonces si quieres contarme?

- Si – respondió – pero no uses tus habilidades conmigo está bien?

- Jamas – le juré al instante – ya sé que no te gusta que lo haga, y eso lo respeto.

- – Vamos… en el camino te cuento todo, está bien? – preguntó y luego de besar mi frente dio la vuelta al auto para meterse en el asiento del conductor.

Iba pensando en las cosas que me diría y como lo haría, me esperaba algo en verdad complicado… y a quien quería engañar?! LO ERA! Guardé sus palabras en mi memoria mientras hablaba para luego pensarlas después, pero a medida que iba hablando aún así las repasaba…

Max había conocido a Eugenè unos 200 o 300 años atrás. En aquel tiempo ella tenía de reina lo que yo de miss universo, lo cual quiere decir que era una total analfabeta que no sabía nada de la vida. Max, siempre tan tierno, la había “adoptado” pues en verdad le había dado pena… por lo que en verdad le sorprendió el hecho de que con el tiempo se fuera enamorando de ella, tanto que pensaba que si algo le pasaba a Eugenè él iba a morir...

Mi tierno chico reconoció que durante años años vivió con el miedo de que un día llegara el hombre que fuera su gemelo y la alejara de él… hasta que un día, la única persona de la que jamás hubiera sospechado se presentó en sus vidas: Vladimir…

- – Llegamos al castillo por la noche, ella estaba radiante, supongo que presentía lo que iba a pasar – continuó Máximo estacionándose a unas cuadras de mi edificio. Promediaban las 5 de la mañana y el sol todavía no aparecería dentro de 2 horas y media… aún estabamos en el horario vampirico… mientras el sol no apareciera, toda la ciudad eran sus dominios.

Max detuvo la mirada en un chico que paso por delante del auto, que notó la mirada de max y disimulada mente le hizo una… reverencia?! Miré algo asombrada la media sonrisa de Máximo y el asentimiento con la cabeza… eso, por todo lo que había aprendido de la subcultura vapirica, solo significaba una cosa: el joven era un vampiro. Había visto a más de uno inclinarse delante de Máximo cuando pasaban por su lado, ninguno olvidaba la posición que tenía frente al consejo de nobles…

Esperó un minuto a q el joven se alejara lo suficiente y luego me miró para seguir hablando…

- Todavía me sorprende la cantidad de vampiros que hay en esta región… - su mano tomó una de las mías con naturalidad y suspiró. – bueno esa noche estaba muy hermosa y cuando llegamos… solo basto que se tocaran para que los tres: Vlad, ella y yo supiéramos 2 cosas, que eugenè y yo jamás volveríamos a estar juntos y que su engemelación nos traería muchos problemas… y así fue, sonsideré que lo mejor era alejarme de eugenè por lo que me fui de escocia… vine a vivir con Cesar y Brenda que por ese entonces hacían la casa donde vivimos ahora… - sonrió como tonto y prosiguió - es que en realidad, yo nunca tuve una casa fija… es verdad, siempre viví, o en lo de cesar, o en lo de Vladimir… o sea, soy un huésped permantente, no se vivir de otra forma! Pero siguiendo con el razonamiento, ahí me fui a vivir con bren y ces por muuucho tiempo… me acuerdo que sufrí como un perro… me la pasaba llorando y pasó mucho tiempo antes de que me repusiera de ese golpe… es que claro, es difícil, 50 años con una mujer y de repente, de un dia para el otro no tenerla más es complicado… además yo la amaba muchiiiisimo…

Asentí con la cabeza y sonreí comprensiva, notando que era la primera vez que incursionaba en estos temas de su vida.

- Lo curioso es que… luego de tanto tiempo, cuando logré… no, en realidad cuando creí poder soportar cerca de mi ex, volví a escocia a visitar a Vladimir, porque es y era mi mejor amigo y la verdad lo extrañaba. Bueno, resulta que llegué y estuve creo q media hora en el Bloody Rose, porque eugenè no sé como, pero consiguió verme y decirme disimuladamente que todavía me amaba… - me miró y sonrió con amargura – me fui… y no pisé gran Bretaña hasta que nació Benjamín. En realidad, fuimos al bautismo de Benjamín, porque Cesar es el padrino y como brenda estaba embarazada yo también iba, porque claro, cuando cesar no estaba a la rubia esa siempre se le ocurria pedirme cosas a mi… porque cuando tenia antojo de 0RH- había que salir a cazar para ella… fua… que mujer insoportable, por suerte en el embarazo de Julieta no fue asi.

No pude evitar reir por sus reproches viejos que estaban a gran destiempo. Su mano aún descansaba sobre la mía. A decir verdad me tranquilizaba que él estuviera sereno después de todo lo que venía pasando.

- Y bueno… después de todo, tuve que acostumbrarme a ver a eugenè porque brenda termino pariendo en el castillo y nos quedamos unos meses más ahí, después nos fuimos a Italia, después a Rio de Janeiro y recién este año volvimos aquí… asi que digamos que hacía vario tiempo que no veía a mi ex.

Suspiró cuando terminó de hablar y miró hacia fuera, el viento azotaba con maldad. Observé sus facciones masculinas por un minuto más y luego me recosté en su hombro, muerta de sueño.

- Tienes sueño? – preguntó Max sin moverse para que yo estuviera más cómoda.

- Claro que… no – negué intentando no cerrar los ojos, ya que estaba dormiendome sin poder evitarlo.

- Yo si… - susurró acomodándose en el asiento – quiero una cama mierda… - se quejó y tiró la cabeza hacia atrás.

Capté la indirecta enseguida, siempre hacia lo mismo cuando estabamos cerca de mi casa decía que tenía sueño solo para subir a mi habitación y recostarse en mi cama. Reí por lo bajo y cerré los ojos un momento.


- No es más fácil decir que quieres ir a mi casa? No voy a decirte que no puedes pasar… - comenté y él en respuesta besó mi mano tiernamente.

- Me encanta cuando me lees la mente – aclaró sonriendo y me alejó de él para encender el auto, de seguro lo estacionaría en un lugar donde nadie podía verlo mientras subía conmigo.

Subimos sin ser vistos y entramos sin ser escuchados, pasamos por delante de la puerta de la habitación de mi madre, estaba abierta, pero los 2 bien sabíamos que estaba dormida. En cuando entramos a mi habitación Max cerró la puerta y no se molestó en prender la luz, estaba oscuro, muy oscuro, por lo que sus ojos luminicentes brillaban en un tono afucciado increíblemente fuerte, iluminando escasos centímetros delante de sus ojos. Me quedé idiotizada mirándolo un segundo y luego procedí a quitarme las botas y la campera. Él me miró algo interesado y también se sacó los zapatos, para luego desaserce de sus abrigos hasta quedarse en una simple remera de manga corta y deslizarse dentro de las sabanas de mi estrecha cama con una sonrisa satisfecha.

- Ven… - me llamó entre susurros y yo solo pude obedecerlo.

Me adentré en mi propia cama y automáticamente sus brazos me rodearon por completo. Me helé al principio, lo acepto, pero todo valía la pena por ver su sonrisa contenta. Plantó besos por todo mi rostro antes de taparme hasta la frente.


- Max, no nos tapes tanto q no puedo respirar… - me quejé bajando las frazadas.

- No quiero que te enfermes – objetó y se acomodó más debajo de mi, de tal forma que mi cabeza utilizaba su pecho de almohada y mi pierna derecha descansaba entre las suyas.

- Si no me enfermé hasta ahora, dudo que me enferme en este momento max… - los ojos se me cerraron de improviso y me forcé a abrirlos.

- Uno nunca sabe… además me sentiría culpable – dijo con un tono de cansancio muy parecido al mío, él también se estaba durmiendo…

No sé en que momento los 2 nos dormimos, solo estoy segra de que fue al mismo tiempo. Cuando desperté vislumbré su figura estilizada parada frente a la ventana, mirando el sol nasciente con una mando apoyada sobre el vidrio. Abrí más los ojos, aún tenía mucho sueño, cuanto habría dormido? 2 horas a lo mucho, eso era seguro.

- –Aún tienes 15 minutos para seguir durmiendo kmi… - susurró él girándose y apoyándose en el vidrio

- Odio que escuches cada uno de mis movimientos… - objeté girando sobre la estrecha cama.

- Y a mi me encanta escucharte – conrió radiante y se acercó a la cama para sentarse en ella, haciéndose un lugar entre mis piernas. – buen día… pronostico un sol bastante importante, pero un frío mortal

- No me digas que ahora eres climatólogo…

- Si, me estoy recibiendo, gracias por tu interés – bromeo con una sonrisa enorme y sus labios bucaron mi mejilla.

- Tontuelo… jaja

Puse los ojos en blanco y procedí a levantarme, sería un día alegre pero cansado, cansado… si, si, si CANSADO, aunque a pesar de todo había valido la pena.

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aca les dejo el capi despues de un mes... fuck! soy un dessastreee!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!!

lunes, 11 de octubre de 2010

Famous Last Words (parte 1)

Vladimir se sentó en su trono de oficina y me miró. Chasqueó la lengua y desvié su mirada hacia un lado, para que había traído a su hijo? No lo comprendía. La mano de max sobre mi pierna se movió un poco hasta tomar mi mano con delicadeza. Lo amaba, lo amaba tanto que hasta dolía sentir como el aire corría entre nosotros. Mi corazón era tan dependiente de él como mi cuerpo del aire, odiaba verlo angustiado, frustrado, solo deseaba verlo feliz cada segundo de su eterna vida… Sentir la seguridad de sus extremidades rodeándome y su frente apoyada en mi espalda eran casi el cielo en la tierra. A veces pensaba que me hubiera gustado que el sintiera exactamente lo mismo conmigo, pero como tener la seguridad? Sería facil inmiscuirme en su mente, pero prefería morir con la duda a violar la privacidad de sus pensamientos.

Su respiración fría era pausada y llena de temple, estaba cansado, suponía yo. No… cansado no, agotado, si… esa era la palabra correcta.

- Me quiero dormir… - masculló mi niño con esa voz tan propia de él y yo me derretí al instante. el tono remolón era el que siempre usaba cuando se acostaba en mi camita y me abrazaba, permaneciendo en silencio con los ojos cerrados.

Creí que si en ese momento no acunaba su cabeza contra mi pecho para que estuviera más cómodo iba a morir, pero no me permitía estar tan amorosa con él delante de todo el mundo. Giré un milímetro para por lo menos ver su hermoso rostro. Pero sus manos firmes me lo impidieron deliberadamente. Me quedé quieta y miré a Vladimir, parecía que las cosas estaban bastante suspendidas y nosotros no contábamos con mucho tiempo de sobra.

- Decidimos que Máximo va a adoptarme – dije intentando que la voz no me temblara algo.
- Genial – dijo Vlad y lo tecleo en su netbook. – vamos a imprimirlo… - masculló y a los segundos la hoja salía de una impresora disimulada debajo del escritorio. Vladimir me tendió la hoja, era simple con letras negras.
- Max, tienes que firmar – dije moviendo su mano que hasta entonces descansaba sobre la mía.
- Que? Que?! – se removió con violencia y casi me tira al piso, pero me agarré a tiempo del borde de su pantalón y me salvé. – uh… lo siento kmi! – se disculpó besando mi mejilla con ternura – me dormí… - puso su mejor sonrisa de “yo no hice nada” y luego se estiró conmigo encima de él para tomar una lapicera. – kmi…me la alcanzas?
- Si amor… ehmm max – me corregí y sentí como mis mejillas se encendían de la vergüenza, en especial por el tono meloso y complaciente con el que había dicho las primeras 2 palabras,

Estiré el brazo y tomé un bolígrafo plateado que parecía de metal. Se lo alcancé a mi niño y él me miró con una tierna sonrisa y luego plantó sus labios sobre mi mentón algo divertido. Esa fue la primera vez que vi su firma, era bastante estilizada comparada con sus ganchos normales a los que llamaba letras. La miré en silencio notando el cuidado y la determinación con la que dibujaba los trazos, como convenciéndose de que la decisión que tomaba era la adecuada. Apoyé mi mano en la mesa por inersia y la suya, en cuanto estuvo libre de la pluma abrazó la mía con su frío calcinante. Su piel era muy pálida y fría comparada con la mía, que debajo de la suya parecía muy pequeña. Él miró nuestras manos con curiosidad…

POR DIOS! Como deseaba poder estar lejos de aquel lugar! No importaba donde, solo quería estar con mi niño en silencio, acunando su cabeza en mi pecho y sus brazos rodeándome el torso. Lo miré a los ojos, con los míos desbordados de suplicas por que nos largáramos de ahí. Me miró haciéndose el firme pero su mirada apenada lo delató, él también quería irse y no podía negarlo, pero tampoco quería aceptarlo… que complicado que era ese hombre!

- Benja, te animas a mostrarle a Camila el castillo por favor? – preguntó el padre del chico con tono amable y sugerente, se miraron 2 segundos a los ojos y el adolescente asintió con la cabeza.

Las manos de max que en ese momento se posicionaban a cada lado de mis caderas me apretaron al punto que reprimí un gemido de dolor, por qué me había apretado asi? Lo miré con los labios apretados y el ceño fruncido… no quería que saliera de la habitación. La pregunta de Vladimir hacia su hijo era la campanada que dictaba que no me quería en el medio de la conversación que se venía. Entendía con facilidad que no me quería ahí para lo que fuera a hacer o hablar con Máximo… respetaba su derecho a hablar con mi niño y por eso evité con dificultad la mirada de Max y con más dificultad aún desprendí sus dedos de mi cadera… me apretaban tanto sujentándome que estaba demasiado claro que en la mañana las marcas de sus dedos estarían de un tono morado, sabía que no lo hacía a propósito, y si lo hacia, tampoco me importaba demasiado porque con las semanas había aprendido a apreciar en algo el dolor… lo soportaba en silencio por mi propia elección.

Sus manos aflojaron algo luego de mi segundo intento y al momento siguiente me había soltado, supuse que había notado la presión con la que me mantenía amarrada a él… me paré, sin antes tambalearme en silencio con la mano de max que en menos de lo previsto me había tomado del antebrazo por si me caía de verdad, siempre era demasiado cuidadoso. Me miró con su mirada color morado claro… conocía ese color, estaba cómodo, con personas que lo querían y lo hacían sentir bien, pero aún así… había algo que lo estaba preocupando, volvía a apreciar en sus ojos ese atisbo de dolor, de culpa… me desentendí de él y soltó mi brazo, pero antes de salir de la habitación escoltada por ese rubio pedante, pasé el dorso de mi mano por su mejilla helada y con pasos livianos salí de la habitación. Primeramente me quedé un segundo parada fuera del escritorio mirando la puerta con un dejo mutacional. Después miré a Benjamin y me aproximé a él en silencio.

Me dedicó una mirada y comenzó a caminar por el largo pasaje, cuantos metros tendría de ancho? Demasiados como para catalogarse de pasillo… seguí al adolescente y recién ahí me fije en lo que llevaba puesto… “eso” no era un príncipe tradicional… al igual que su padre, tenía el cabello revuelto y algo enredado. Sus jeans estaban muy gastados y en los bordes, por donde se asomaban unos lindos DC blancos y azules, el pantalón estaba rotoso y pisoteado. Sobre la rodilla detecte más de 1 desgarrón en el pantalón que dejaba ver algunos retazos de sus pálidas y atléticas piernas. Llevaba una campera de algodón azul eléctrico que en algunas partes tenía pequeñas manchas visibles de pintura de distintos colores… no quise siquiera fijarme en lo que llevaba debajo de la campera entreabierta.

Se despeinó el cabello como por quinta vez antes de dirigirme la palabra titubeante. Recuerdo bien el momento, me había detenido unos momentos a mirar por un enorme ventanal de uno de los salones por los cuales me guiaba sin pronunciar sonido:

- Yhmm… primera vez en averdeen verdad? – escuché en silencio como se había acercado hasta estar parado a mi lado.
- Si… - asentí mirándolo de refilón.
- Te gusta el lugar? – preguntó con un tono imposiblemente amable para una persona como la que Julieta me describía.
- Bonito… - asentí otra vez suavizando el tono seco de mi voz, no quería tratarlo mal si el no me maltrataba a mi
- Si, pero es una lastima que no hayas podido verlo durante el día – dijo con una tierna sonrisa – por esta ventana siempre se ven hermosos atardeceres y… - se acercó más hasta que tuvimos los hombros pegados y señaló un punto a lo lejos apoyando su dedo en la ventana – ves? En el horizonte… desde aquí se pueden ver las lindes del bosque y un poco más lejos, a veces cuando hay sol se ve el brillo del agua del río que cruza la maleza… es muy hermoso…

Sonrió de forma admirable frente a mi rostro desconfiado y me tomó por el antebrazo con ligereza.

- Pero ven… no creo que tengamos mucho tiempo y la verdad es que hay mucho que ver! – sonrió de forma adorable y respetuosamente me tironeo, guiándome por salones y pasillos.

Me dejé llevar en silencio, aún confiaba en el juicio que Julieta había hecho de él; aunque pensé que tal vez tendría que hacer un juicio propio… no parecía pedante o nada por el estilo. Me mostró el lugar donde vivía, su casa, incluso me dio un lindo paseo por los distintos pasajes y me los nombró todos: el de la planta baja, donde se ubicaba el escritorio del rey, de llamaba “El Pasaje de Romeo” su madre, la reina, lo había llamado así, porque por lo general, cuando una pareja se casaba en el castillo, el novio siempre se cambiaba en el escritorio del rey… el del segundo piso se llamaba “El Pasaje de los Sueños” porque ahí es donde se encontraban los dormitorios de los vampiros que habitaban el castillo… el del tercer piso se llamaba “el pasaje del arte” porque en aquel lugar se guardaban y se mostraban las obras de arte de los vampiros, ya fueran esculturas, pinturas, sonetos o lo que fuera! Allí se guardaba! Y luego el del cuarto y ultimo piso, se llamaba “Él pasaje de la Noche Eterna” porque allí, era donde pasaban las cosas mas… las que necesitaban censura, en otras palabras, ademas ahí estaba uno de los áticos del lugar. Me dejé maravillar por sus encantos y descubrí que en realidad era muy agradable, demasiado agradable y amigable… además nos llevábamos de las mil maravillas, lo sentía casi como hablar con un hermano. Era en verdad muy cool.

Se acercaban las 4 y media de la mañana cuando conocí a 2 vampiresas más, primero, a la reina Eugenè (que me calló demasiado mal) y a Agatha (que también me calló mal). Primeramente, conocí a la reina.

Estaba bromeando con benjamín en uno de los pasillos, reíamos animadamente cuando una mujer se aclaró la garganta detrás de nosotros. Nos giramos y en seguida el chico se quedó callado y yo también. La miramos en silencio, esa imagen merecía respeto… pero solo su imagen, el contenido de la persona, su personalidad y mentalidad eran en verdad despreciables.

Su rubio y platinado cabello estaba peinado en miles de trenzas cosidas que terminaban por debajo de su cintura. Tenía la nariz pequeña y respingada, unos labios relativamente finos y ojos color turquesa. La encontré muy parecida a Brenda, es más, la única diferencia entre ellas eran sus ojos y que, las facciones de la reina eran más delicadas, más al estilo porcelana, fría… tenían toda la pinta de esa delicadeza frívola, incluso cruel en algún punto.

- Desde cuando hablas con la comida benjamín? – le preguntó la mujer con tono condescendiente.
- Disculpe… no soy comida – dije intentando parecer educada.

Me miró de costado, de forma sobradora e hizo de cuenta que no me había escuchado. Miró a su hijo inmutable y repitió:

- Y…? desde cuando hablas con la comida?
- Ma… - comenzó su hijo, pero no me resistí y lo interrumpí.
- Le repito, no soy comida – corregí con tono monótono, pero que era firme.

La mujer me miró fijamente y con una de sus manos se acomodó la corona que descansaba sobre su cabeza… miré algo deslumbrada esa corona hecha enteramente de diamante… pero no era algo común, o sea, era una corona labrada y tallada de una misma piedra. Me estaba intimidando,,,

“maldita mujer, que se piensa que es?!”

La miré con cara de asesina serial, fijando mis ojos en los suyos.

- Sabes con quien hablas? – preguntó ella endureciendo su tono.
- Tengo entendido que usted es la madre de benja… - respondí con una sonrisa falsa.
- Benjamín, su nombre es Benjamín y le debes el respeto apropiado a su posición. – me corrigió.
- Bueno, ahí está el problema… - miré a benjamín, parecía tranquilo e imparcial – él es un adolescente normal, al que no conozco lo suficiente como para deberle nada más de lo que él me ha demostrado. Además, él es príncipe de los vampiros, y lamento decirle que soy muy humana, su titulo a mi no me abarca. – expliqué con tranquilidad.
- Bueno, pero a mi si me lo debes! – exigió a mujer endureciendo los músculos del rostro.
- Por? – pregunté con rostro extrañado.
- Porque soy REINA! Por eso! – me miró como si fuera un ser muy inferior – esa palabra… R-E-I-N-A, 5 letras… la conoces? Los de tu especie son bastante… pobres de pensamiento.

Sonreí de forma burlona… que mujer más idiota, su ignorancia e indiferencia me sorprendían, pero era tan grave que me daba mucha gracia. Me reí cuando por un momento pensé en sus palabras.

- Evidentemente, los títulos no vienen acompañados de inteligencia… - comenté entre risas – ya, en serio – dije poniéndome seria – usted cree que puedo tenerle respeto a una persona que me trata como un ser inferior? – pregunté poniendo los brazos en jarras – una pista: NO.

La mujer me miró sorprendida por algo que había dicho.

- Qué dijiste…? – musitó

Unos brazos que reconocía muy bien me abrazaron por atrás.

- Esa es mi frase ladrona! – exclamó Max con una sonrisa alegre.

Sus labios besaron mi mejilla sonoramente.

- así que ya te estás portando mal eh? – preguntó sin soltarme.
- Aprendí del mejor – le objeté con una sonrisa

Sonrió como si le hubiera hecho un cumplido y me apretó más contra su cuerpo. Le dediqué una mirada a Eugenè y noté que se encontraba muy incomoda mirando a mi Máximo. Mi niño dirigió su mirada hacia donde yo veía y sentí como todos sus músculos se tensaban de incomodidad. Se paralizó mirándola.

- Eugenè… - musitó él algo pasmado.
- Máximo… - susurró ella en respuesta.

Benjamín y yo nos miramos sin comprender nada y luego clavamos nuestros ojos en los 2 adultos. Sentí una gran angustia que no era mía en verdad y me pregunté con el aire contenido dentro de mis pulmones si en alguna parte del mundo mi gemelo estaría sufriendo…

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ese fue el capiii!!!! ya les dije que este cap va a ser muuyyyy largo!!! es que es descicivo... cmo sea, ojala lo hayan disfrutado! disculpen! pero no podia publicar antesss!!! ashhh que desesperacion que tenia! pero no me andaba el modem y eso fue una desgracia.... u.u
como sea, eso ya pasoooo!!!
ashhh!!! les quiero decir! pero no me aguanto! bueno... Eugenè fue una persona importante de max... porque es su ex! si! en el prox cap explica todooo.... pero ES SU EX.

beeesoooosss las quierooo!

domingo, 26 de septiembre de 2010

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hi girls! cmo estan mis amoores??? bueno, aca vine a mostrarles las razones por las que he estado tardando tanto en publicar... bueno, como algunas sabian. el 1 de setiembre fue mi cumpleaños y el 18 de ese mes festejé mis 15ey estamos a 2 s!!! la ultima vez q habia publicado fue el 8 de setiembre y estamos a veintiiialgo de setiembre u.u me estoy tardando, lo reconosco... bueno como ya paso mi cumple voy a trabajar con toda la energía en el capitulo siguiente, creo que le pondre... Famous last words... sii, ese va a ser el titulo, lo que pasa es que es un capi demasiado largo así que va en partes, el titulo del cap en las primeras partes no tiene mucho que ver, pero como entienden... "famous last words" = "famosas ultimas palabras"

y sobre eso habla el cap... las últimas palabras de uno de los personajes u.u (no se muere nadie, tranquis) para que se hagan una idea de que habla el cap, escuchen la canción "famous last words" de My Chemical Romance, les dejo la URL del video de you tube:http://www.youtube.com/watch?v=8bbTtPL1jRs&ob=av3e, mirenlo (gerard esta hermoso como siempre (L ) Ya se habrán dado cuenta que soy un poco adicta a inspirarme en canciones para escribir caps.... u.u

les comento que de ahora en mas, si la historia venía siendo centrada en el romance (muy físico) de Max y Kmi, eso va a cambiar. lo importante no va a ser lo que pase con ellos, porque se viene la acción, es la parte oscura de la nove... es que se nos viene el final chicas! y no todo va a ser color de rosas... u.u

pasando a otro tema, no me ha pedido shoots! ¬¬ eso me ha puesto algo decepcionada... es que el shoot de entrada no les gusto?? recuerdan que hice la sección esa porque se me super corto la inspiración con paschaline??? he intentado seguir con esa nove, pero les juro que no me sale! aunque lo intente! creo que Noche Eterna me absorvió más... no lo se, puede ser. también debo decir que como empecé con skate, tengo menos tiempo también... u.u que puedo decir! la tabla, los trucks, las ruedas, ese balance... todo me cautiva (*.*) (les dejé las foto de mi skate, es la de arriba :D)

y bueno... ya de paso les digo que me voy a cambiar el nombre de perfil... ya todo el mundo sabe que soy mariana... u.u ajajaj bueno.... les dejooo un beeessoooteeeeeee! ya pbulicaré en cuanto pueda! jajaja besooos




miércoles, 8 de septiembre de 2010

Cap: El paraiso para vampiros = el castillo Bloody Rose

Ninguno de los tres seres aterradores se movió un milímetro, ni siquiera en cuanto estuvimos frente a ellos.

- Los estábamos esperando… - susurró una de las voces, la cual identifique como masculina, pero no podía afirmarlo puesto que hablaba muy bajo y el aguacero no me permitía oír con claridad. – El Rey no desea esperar…

Estiraron sus manos y tomaron las mías y las de Máximo… A Sam ni siquiera lo miraron y este rodó los ojos mientras susurraba:

- Tanta ceremonia para saltar… yo me largo.

Dicho esto Sam se desmaterializó en el aguacero. Estaba tan concentrada en la manera en la que Sam había desaparecido, que no noté que yo también me desmaterializaba hasta que lo único seguro eran las manos frías y distantes de los encapuchados… súbitamente sentí como mis pies chocaban con el suelo al aterrizar en un suelo de mármol negro, me tambaleé de la impresión y por suerte los brazos de Max, siempre atentos a los movimientos de mi cuerpo, se cruzaron por debajo de mis brazos y me sostuvieron en pie. Lo miré agradecida y sonreí levemente. Él me respondió con otra sonrisa y me dejó en pie, esta vez no me tambaleé solo me mantuve parada a su lado, evitando tocarlo para que no pareciera muy obvio todo lo que sentía por él. Los encapuchados se quitaron las capuchas y resultaron ser mucho más normales de lo que jamás hubiera imaginado; claramente se notaba que Máximo no les caía bien y más con mi olor impregnado en su cuerpo (si, sabía demasiado bien como solía aferrarse mi aroma a su piel y su efluvio a la mía), podía ver el odio de esos 3 en sus ojos. Contuve un gruñido ofensivo dentro de mi garganta mientras observaba con mi característica mirada de odio a esos 3 seres que desde ese momento les declaraba la guerra, con max nadie se metía. Pero mi niño bonito tenía mejores planes y con un leve empujoncito sobre mi espalda baja me incitó a caminar hacia delante.

Di unos pasos y miré a mi alrededor… era el enorme salón de un palacio…

Las paredes blancas como pintadas por angeles relucían con esplendor mientras unos hermosos y complicados diseños de flores labradas en oro se ajustaban a la perfección en las esquinas superiores de la sala. Me detuve un segundo admirando ese trabajo que poco le faltaba para llegar a la perfección y luego descendí la vista para deleitarme con las pulidas, limpias y sublimes baldosas de mármol negro… sin indicio alguno de impurezas en toda su extención… como tanta belleza se había concentrado en un solo lugar…? Y luego note que solamente había mirado el suelo y las esquinas… mientras que a lo largo de las paredes y el techo se podían presenciar muchas maravillas. Me abrumó por un momento el exquicito diseño de las arañas de techo, complicadas uniones mantenían la perfección del brillo del diamante que reflectaba la luz de las pequeñas lamparitas generando un efecto de pequeño arcoíris, lo que provocaba que al mirar hacia arriba el techo blanco, surcado por pequeños hilillos de oro que simbolizaban una hermosa enredadera de pequeñas florecitas trepadoras, tuviera fugaces sombras de colores, que le daban vitalidad a la pureza de la blanca construcción. Había distintas pinturas en las paredes, todas de pinceladas pulcras y perfectas, tanto que parecían verdaderas imágenes sacadas con una cámara digital. Una de ellas me llamó especial atención, por el parecido, esa familiaridad que tenía ese hermoso rostro… en el cuadro, un joven de cota de maya negra y armadura sonreía ampliamente. Había algo que me llamaba en su familiar sonrisa… tal vez fuera la mueca o la forma seductora e inocente en la que expresaba su alegría. Mis ojos la observaron inquisitivamente y con más precisión, labios finos y pálidos… expresión juguetona y perversa a la vez… esos ojos, esos ojos penetrantes y negros como el carbón, llenos de picardía y una pequeña cuota de maldad… la forma de pararse como si fuera una persona confiada y con mucho poder… sus manos parecían acariciar con malicia la empuñadura recubierta de unas tiras de cuero negro y con una piedra redonda negra en la punta, la cual sus dedos tocaban con algo de devoción… una de sus manos blancas tenían un anillo de plata simple y en la otra, en la muñeca una cadena plateada con un pequeño dije de aspecto maderozo relucía de forma especial, como si eso fuera algo de verdad importante.

Su mano fría me saco de mi especulóso análisis cuando tomo mi mano y mi piel como siempre, reaccionó quemándome con electricidad, devorando mis esquemas de inocencia a su paso. Lo miré sin evitar la perversión típica de mis pensamientos impregnados en mi mirada. Él me miró algo sorprendido y luego me invitó a seguir caminando… no le agradaba que lo mirara así, no por que no le gustara en verdad, sino porque sabía que se sentía un abusador de menores en esas situaciones.

Dejé de observarlo para no ponerme en evidencia ni ponerlo más incomodo. Fugazmente recorrí el salón deleitándome una vez más con su delicada elegancia y me centré en algo que había obviado: el sobrio pero potente trono que se alzaba hacia final de la habitación sobre una baja y pequeña escalinata. El asiento real era del mismo material negro y profundo del suelo, mármol perfecto. En el asiento un hombre con aspecto de “no soy rey, el afortunado salió y yo me senté en su lugar” nos miraba de forma inquisitiva pero con el rostro iluminado por una gran sonrisa. Era de pelo rubio oscuro, algo casi como un castaño y demasiado desordenado como para ser el Rey Vladimir, tenía algo de barbita, pero parecía de muy pocos días. Su ropa era desaliñada, un sencillo jean azul negro y una camisa rayada por afuera del pantalón y bastante arrugada los primeros botones (los cercanos al cuello) estaban desabrochados y en los pies usaba unos simples converse blancos.

- No puedo creer que hayas puesto eso ahí… - comentó Máximo con voz natural y tarde 5 segundos en comprender que le hablaba al hombre desalineado sentado en el trono y le preguntaba como se le había ocurrido poner ese cuadro del guerrero con la espada que tanto me había llamado la atención.

Mientras tanto, seguíamos caminando y ya faltaban algo así como 10 metros para llegar al trono… era una sala en verdad larga, demasiado para mi propio gusto. El aludido se levantó del trono donde hacía un segundo antes estaba “sentado” (si es que a eso se puede llamar sentarse… porque él estaba más bien tirado sobre el armatoste de mármol) y comenzó a caminar hacia nosotros mientras negaba con la cabeza.

- Me saliste fotogénico hijito… - bromeo el hombre y en cuanto estuvo lo suficientemente cerca dio tres zancadas y abrazó a Max como si no se hubieran visto en años. – Máximo! Tantos años pendejo…
- Jaja – rió max algo divertido y le correspondió el abrazo – casi son 6 no?
- Yo que sé! Se sabe que ni vos ni yo contamos el tiempo! – objetó el medio rubio y soltó a mi nene – olor a que tienes? – murmuró él en cuanto lo soltó.

Yo miré a Max, Máximo lo miró al hombre y el aludido me miró a mi… ya se había enterado otro más… no mentíamos nada bien tratándose de ese tema… tratándose de amor ninguno de los 2 sabía engañar.

- Entiendo… - comentó el hombre mirándome – chiquita la nueva… - murmuró como para que no lo escuchara, pero calculé que le había fallado el cálculo.

Miré a max con la ceja alzada fingiendo una actitud celosa y el sonrió divertido en respuesta.

- Y Vlad…? Que contás de tu vida? – preguntó mi nene y yo lo quedé mirando con los labios entreabiertos de asombro…

Este loco desaliñado Vladimir Drácula?! NOOOO… IM-PO-SI-BLE!

- Normal… con los del consejo que me tienen las… - me miró y luego dijo – no se dicen malas palabras delante de las señoritas – me sonrió complaciente y casi me parto de la risa, yo también era de hablar mal, pero solo procedí a sonreír algo divertida – Desireè está con los Luna como embajadora por este mes, uff… esos también me las tienen por el piso, deja que encima a Benjamín se le ocurrió mandarse la grande e ir a estudiar a un internado en las afueras de Edimburgo… no entiendo porque me tiene que complicar tanto la vida! – se quejó – o sea, tiene todo el castillo para él y prefiere irse a un internado lleno de humanos?! En que cabeza cabe?! Todo bien con lo del destino y todo… pero para que?! Explícame vos que sos el consejero familiar y entendés a los adolescentes! – se quejó hablando rápido y todo directamente a Máximo.

Me había molestado algo eso de que “prefiere irse a un internado lleno de humanos” porque, que problema tenía el tal Vladimir con los humanos eh?! Cuál era su drama con nosotros?! No no, a mi especie se la respetaba como fuera!

Máximo notó mi molestia interna y me dio un pequeño codazo para calmarme. Lo miré con cara de reproche y él me reprendió con su mirada firme, esos ojos que tanto amaba… quería abrazarlo y tomar sus manos entre las mías, quería llenar su rostro de tiernas caricias… pero el entorno poco intimo y poco familiar me lo negaban cada segundo y eso me ponía un tanto de mal humor, pero también me daba unas pequeñas descargas de leve aflicción por la desesperación que sentía por él, por todo lo que él simbolizaba.

- Supongo que solo quiere conocer más gente… debe estar aburrido de este lugar y más si Desi no está aquí… además, Vladi el pobre niño necesita un entorno diferente! Olvidarse de toda la mierda que hay en este lugar y que siempre se encargan de tirar ciertas personas que tu y yo conocemos…

Vladimir rodó los ojos y aceptó lo que mi niño decía.

- Aún no sé para que los transformaste… para que?! – interrogó mi adonis personal.
- Todavía me pregunto lo mismo… - razonó mirando hacia un costado el rey de todos y cada uno de los vampiros.
- Si… yo también.
- Pero bueno… y tu como te llamas? Camila verdad? – me preguntó y por un momento me desconcertó pero reaccioné a tiempo como para no pasar como idiota.
- Si… como lo sabe? – estaba claro que le hablaría de usted, supuse que sería una persona con los humos bien arriba en el cerebro por el puesto que tenía.
- Bueno… aunque no lo creas, yo lo sé todo…

Lo miré escéptica. Acaso pensaba que me iba a creer ese cuento para pequeños? Que le iba a creer que era un sabelotodo o que incluso un pajarito de lo había contado? No… estaba muy equivocado conmigo entonces.

- Está ya no se cree el cuentito ese no? – le preguntó Vlad a mi nene y este último lo miró como “ de que me hablas estúpido! Claro que no se lo cree!” – ah… disculpa nena… creí que eras más al estilo Máximo: huequita poco cerebro… - miró a mi hermoso chico riéndose mientras indirectamente se burlaba de él.
- Que feo eso de burlarse del que tiene dificultad para la matemática! – se quejó max y comenzó a reír también…

Por lo que veía, era un verdadero milagro que la humanidad no supiera ya que los vampiros existían. En ese momento comprendí a que se refería Cesar cuando me contó que a ninguno de los dos, ni a Vladimir ni a Máximo se les daba muy bien eso de razonar las cosas con vista hacia el futuro… a simple vista eso era muy cierto, puesto que con solo verlos te dabas cuenta de que eran un par de inmaduros que no habían sobrepasado la bobera de la adolescencia.

- Solo nos falta Ces para completar el trio no Max? – preguntó Vladimir parando de reir
- See… cuando se pone serio y empieza – comenzó a imitarlo de una forma que causaba mucha gracia – Máximo, no te trepes a la mesa… Vladimir! Te dije que no metas la cabeza en la pecera, no te pases de vivo que ya sabemos que las pirañas rojas no te hacen nada. Chicos! Encerio… Ta, saben que?! Me enojaron! Ahora, ustedes 2 par de pelotudos van a dejarse de idioteces y van a ser gente grande!

Vladimir se dobló de risa y máximo comenzó a carcajearse divertido… no les encontraba sentido a sus risas, aunque debía reconocer que la imitación de Máximo me había causado mucha gracia… recién entonces noté que Sam había desaparecido y que no lo habíamos vuelto a ver… me pregunté donde estaba, pero me mantuve callada y no pronuncié palabra, supuse sin equivocarme que quedaría demasiado mal preguntar por él, en especial conociendo lo celoso que era mi niño.

- Kmi… te sentís bien? – preguntó max luego de recuperarse de las risas. Miró hacia los costados como registrando el lugar y luego me abrazó en silencio mientras sus labios acariciaban mi cabello.
- Si… solo tengo sueño… - musité notando como todo mi cuerpo se acoplaba de tal forma al suyo que estaba demasiado cómoda contra él como para dormirme allí parada.
- Es cierto… si te rapté de la cama a media noche! – sonrió contra la piel de mi frente y mis células reaccionaron al instante, mientras en los lugares donde su piel rozaba la mía subía la temperatura de a poco. Hubiera dado todo por elevar mi rostro y besar sus labios, mi cielo y mi infierno…

Se hizo un segundo de silencio y luego Vladimir me observó de forma objetiva durante unos segundos, buscando mi mirada por alguna razón que desconocía. Me separé de mi niño bonito y tomé su mano para sentirlo conmigo. Sus dedos sobre los míos actuaron como una prensa para que nuestras manos no se separaran. Las yemas de mis dedos acariciaron sus nudillos una y otra vez, trazando pequeños círculos.

- así que… Max cuando me llamaste dijiste que necesitábamos hablar de forma urgente no? – comentó el rey en ese momento bastante serio.
- Si… pero es privado sabes? Podemos ir a tu escritorio… me imagino. – dijo mi max cambiando el tono, haciéndolo más serio y preocupado.
- Por favor… ya conoces donde queda – anunció Vladimir señalando hacia su espalda y sonrió.

Máximo le sonrió también y sus dedos que me apretaban como prensas se soltaron y mis manos buscando su tacto se amarraron a su ropa… por suerte este acto desesperado paso desapercibido porque él me alzó en vilo, pasando un brazo debajo de mi espalda y el otro por debajo de mis piernas. Lo miré algo cohibida, preguntándome por qué me habría alzado así estando en aquel lugar? Mis respuestas llegaron 2 segundos después cuando susurró en mi oido que me aferrara bien que jugaría una pequeña carrerita con el rey…

Súbitamente comenzó a correr, mucho más rápido de lo que jamás lo había hecho conmigo a cuestas. Me aferré con fuerza a su ropa y apreté los ojos, ver borroso, sin poder tener ningún control sobre lo que me rodeaba me ponía muy de malas, me daba inseguridad y esa característica era algo que no me podía ni me quería permitir. De a poco fue descendiendo la velocidad y de pronto, cuando menos me lo imagine, frenó de golpe y me bajó al suelo, aterricé con los pies bien plantados y solo me costó 5 segundos recuperarme… la conexión de nuestros movimientos era perfecta o casi perfecta y eso era algo que podía notarse.

Estábamos en un largo pasillo frente a una puerta alta y doble, era de madera lustrosa y de un color chocolate brillante. Vladimir se adelanto y abrió la puerta para dejarme pasar primero, puesto que max por instinto casi se abalanzó sobre la puerta a la primera. La agradecí el detalle a Vlad y pasé… el de adentro era un ambiente muy acogedor… de verdad que si lo era, las paredes de madera forradas de papel tapiz color dorado opaco contrastaba de una forma perfecta con la madera de los muebles y de la enorme biblioteca que ocupaba casi toda la extensión de las paredes del escritorio. Había un gran ventanal frente por frente a la puerta de entrada de la habitación y un poco mas delante de la ventana se alzaba un escritorio antiguo pero espectacular, macizo y hermoso. Sobre este había una foto de un pequeño niño de rulos dorados que sonreía con su hermosa sonrisa mientras sostenía con sus manitas el collar del gran perro en el que estaba montado como si este fuera un caballo, también había muchas carpetas puestas desordenadamente, un portalápices de metal opaco con algunos útiles adentro y una pequeña netbook completaban los objetos del escritorio. Detrás del mismo, entre este y la ventana había una silla de esas de oficina que parecían un verdadero trono y que parecían perfectas para recostarse en ellas y ponerse a dar vueltas… a girar y girar sin parar hasta no poder caminar del mareo.

- Es muy lindo… - mascullé de forma inaudible… pero solo para cualquier humano.
- Gracias camila… - dijo el rey y pasó a sentarse en su trono detrás del escritorio y detrás de la ventana. se arrellano de forma envidiable en aquel armatoste de cuero negro que de seguro olía a nuevo... – siéntense chicos.

Miré hacia mi costado y descubrí que contra la pared detrás de la puerta había un par de sillas de terciopelo rojo oscuro, casi como sangre coagulada. Máximo se me adelantó y tomó con una mano una de las sillas y con la otra me atrapaba de la cintura y no me permitía ir por una silla para mi. Por un momento no entendí su actitud, pero en cuanto se acomodó en su silla y palmeó sus piernas mirándome con una picara sonrisa lo comprendí todo… para que usar 2 sillas cuando los 2 podíamos usar una sola? Rodé los ojos con una media sonrisa y me ubiqué con cuidado sobre sus rodillas, pero claro, eso a él nunca le alcanzaría por lo que me rodeó el torso situando sus manos sobre mi vientre y me tironeó hacia atrás, tanto que mi espalda y su pecho estaban completamente pegados. Max sonrió al sentir todo mi cuerpo en contacto con el suyo y satisfecho apoyó su mejilla en mi hombro derecho y comenzó a contarle como y cuando había descubierto mi enfermedad: mi suplicio: mi condición de media sangre.

Rescataba solo lo más importante y complementaba algún detalle que por casualidad mi nene había omitido, pero básicamente estaba bastante callada. Cada tanto Vladimir lo interrumpía para preguntar cosas puntuales aunque en general Max hablaba sin parar, como siempre.

- Y por eso… estamos acá. – culminó mi chico y tragó saliva.
- Muy bien… - murmuró vladi y luego dio una vuelta en su trono de oficina. – que es lo que pretenden hacer?
- A qué te refieres? – preguntó mi amado luego de besar mi mejilla.
- Bueno… del papeleo claro. – se explicó señalando las carpetas de su escritorio – hay que anotarla en el registro, darle una subespecie, una apellido… me imagino que ya decidieron lo de la adopción… o no?
- Adopción? – pregunté mirando a max sin entender nada – piensan adoptar… me?
- No lo hemos discutido – dijo max – pero supongo que ya todos lo dan por hecho. En estos momentos Julieta y will deben de estar enterándose de tu naturaleza.

Vladimir se estiró y tomó la netbook para apoyarla sobre sus piernas y teclear algo en ella.

- Entonces – dijo mirando la pantalla de la pequeña computadora – la adoptan o no? Tengo que hacerle la partida de nacimiento y no se que apellido ponerle…
- Y es obvio! Vílumet! Que otro apellido le pensas poner? El tuyo?! – notaba como mi nene propiciaba ese cambio de mi partida de nacimiento… acaso iban a alejarme de mi madre y reubicarme como otra hija más de Brenda y Cesar?!
- Esperen! esperen los 2! – exclamé – van a falsificar mi partida de nacimiento?!
- No… de donde sacaste eso? – dijo extrañado el rey mientras seguía tecleando en la netbook.
- Pero entonces que están haciendo? – pregunté con el ceño fruncido.
- Tramitamos tu partida de nacimiento “vampírica” – explicó max – todos nosotros somos registrados y contados uno por uno.
- Cuando los vampiros nacen o se transforman, hago una partida de nacimiento que comprueba que son de la especie…
- Ah… y como sabes cuando nacen, o se transforman? – pregunté con curiosidad.
- Solo yo doy el permiso para que ciertos vampiros puedan procrear, además no cualquiera que este calificado como vampiro puede convertir a un humano en uno de nosotros… eso lo tengo que hacer yo, que soy el del gen original, el papá de todos en otras palabras… - explicó con simplicidad mientras lo observaba con los ojos bien abiertos…

IM-PRE-SIO-NAN-TE…

- En la fecha de transformación o nacimiento que pongo? – preguntó Vladimir mirando a Max – me imagino que no sabes cual fue la fecha exacta en la que se transformo no?
- 8 de enero del 2003 – afirmó mi chico y luego sus músculos se tensaron algo – no… ehmm… hay, que estoy diciendo?! No tengo idea de cuando fue! Ponéle la fecha de hoy y listo…

8 de enero del 2003…,pensé sospechando. Esa fue la fecha exacta en la que tuve el accidente, por qué max dijo eso sabiendo todo lo que eso significó para mi? la sensación horrorosa de quemarte, el calor de las llamas lamiendo tu rostro y todo el miedo que por esa cause le heredé a las cenizas… al aroma a quemado.

- Entonces esta bien que ponga la fecha de hoy? – preguntó otra vez Vladimir.
- Si… - afirmó max y con cuidado besó el lóbulo de mi oreja.
- Bien… y en el espacio que dice “nombre del gemelo/a” qué pongo? – preguntó otra vez el rey.

Máximo me miró indeciso y con un tono oscuro en sus hermosos ojos… qué lo ponía tan mal? Sus ojos no se apartaban de los míos cuando susurró con tono angustioso:

- Nada… no pongas nada.

Por el rabillo del ojo observé como Vladimir miraba sarcástico a max y negando con la cabeza y rodando los ojos.

- Como sea… -masculló Vladimir y siguió tecleando.

Mi niño bonito no despegaba sus apenados ojos de mi rostro, mientras por mi parte sentía dolor y aflicción por ver esa mirada en sus ojos.

- Y… a quien le doy la custodia? Cesar y Brenda ya tienen demasiados hijos… sabes que nuestro sistema solo permite 2 hijos como máximo… tendría que ponerte a ti como tutor… - explicó Vlad hablándole al hombre que miraba mi rostro con tanta devoción.
- Pero eso no quedaría medio raro? – preguntó max mirando a Vladimir profundamente.
- Ehm… si. – aceptó Vladimir y me miró a mi y luego a mi nene. – pero entonces no podría llamarse Vílumet… tendríamos que pedirle a otro vampiro que la adoptara… uno soltero en lo posible… - miró a max de forma perversa y mi niño se puso tenso.
- NO. – negó él – camila será MI hija en ese papel!
- Esta bien… - aceptó el rey – así que de ahora en adelante tu estarás a cargo de cada cosa que tenga que ver con ella y serás responsable de sea lo que sea que haga hasta que cumpla los 10 años como vampiresa.
- Está perfecto – aceptó mi niño y ahí reaccioné.
- Eso quiere decir que voy a ser dependiente de Max hasta que cumpla los 24?! – pregunté en tono de voz alto – o sea que tomara todas las decisiones que tengan que ver con este submundo?! Y que encima de todo lo hará por mi?!
- Si… - aceptó Vladimir con la cabeza – en teoría es lo que acabas de decir.
- Pero… - protesté, y qué pasaría si max y yo nos dejábamos antes de esa fecha? Él seguiría a cargo de mi? aunque nos lleváramos muy mal y verlo fuera un verdadero suplicio? – no… - negué con la cabeza preocupada, como si estuviera en un cubo que poco a poco se iba achicando y achicando, presionándome y robándome el aire.
- Por qué no…? – preguntó max mirándome con el ceño fruncido, clara muestra de duda y algo de preocupación – no quieres que cuide de ti? – me hizo un puchero irresistible, pero por su bien y el mío debía negarme

Me temblaron los labios cuando su expresión dolida me azotó con crueldad. Quería largarme a llorar y contarle todo lo que se me pasaba por la cabeza, todas esas inseguridades que tenía metidas en la cabeza y que luego sus comprensiva voz me calmara mientras acariciara mi piel con toda su propia ternura. Aunque quería decirlo todo, no podía hablar con Vladimir adelante, para mi era un desconocido y no podía hablar con sinceridad y abrir mi interior con él ahí.

- Creo que… necesitan unos minutos. – declaró Vladimir y se levantó para irse. Abrió la puerta y cuando la estaba cerrando del otro lado dijo de forma sarcástica con un suspiro – primerizos…

Miré a Max y en seguida comenzaron a brotar mis lagrimas… de impotencia, de dolor, de inseguridad…

Su primera reacción fue poner ese rostro de sufrimiento y fruncir los labios de forma preocupada pero adorable. Su segunda reacción fue relajar los músculos cuando notó que esa expresión suya me complicaba más a mi. Todo eso pasó en cuestión de 15 segundos. Lo miré sin intentar ocultar mi puchero.

- Que nos pasa…? – preguntó acomodándome para que mis piernas quedaran una a cada lado de su cintura. Así quedábamos de frente; el único problema era que podía sentirlo por completo debajo de mi y eso me ponía nerviosa… - es que acaso nos lastimamos más de lo que nos amamos? No entiendo que te pone así! Tampoco sé lo que me pasa a mi…
- Es que yo… yo pienso que si tu me adoptas y luego nos dejamos ¿qué va a pasar con nosotros? Seguirás cuidándome y encargándote de mi cuando ya no me quieras? Cuando ya no me necesites? Y si nos peleamos de tal forma que sea un suplicio verte? Seré una carga para ti y yo no vo…

Sus labios silenciaron los míos y una electricidad calcinante recorrió la piel de mis labios. Ese beso era perfecto… tan sencillo y tierno, tan despreocupado por lo que pasara al segundo siguiente que por un momento olvidé el por qué de mis lagrimas y de esa charla.

- No… - susurré apartándolo – máximo no se puede posponer más esta conversación – negué con la cabeza cuando sus labios buscaron los míos otra vez – no lo evadamos más.

Me miró con algo de desconcierto, pero aceptó con la cabeza y sus manos acariciaron mis piernas en silencio.

- Yo… yo no creo que pueda odiarte. – declaró mirándome con un leve movimiento de cabeza que negaba. – no creo que pueda no querer cuidarte… no, no me entra en la cabeza la posibilidad de que verte sea algo que me lastime demasiado…
- Pero uno nunca sabe lo que va a pasar… - objeté con las lagrimas más calmas, pero aún brotando con lentitud.
- No puedo pensar así – negó – no cuando sé todo lo que siento por ti.
- Máximo… - protesté.
- Max – corrigió – odio cuando me llamas Máximo con ese tono enojado… no entiendo que te preocupa tanto! Estamos juntos… que más necesitas? Que quieres que no puedes vivir el momento?! Mi amor, dímelo y yo te daré todo… todo lo que quieras, lo que necesites, lo que desees.
- Necesito seguridad – susurré escondiendo mi rostro en su hombro – necesito saber que en el caso de que tenga que olvidarte pueda hacerlo… porque… porque a pesar de que solo llevamos algo así como un mes yo ya creo que no sé que haría si no te tuviera… quiero decir, lo que sentía antes de amarte no se compara con lo que siento ahora; y no me refiero a mis sentimientos por ti, me refiero a todo y a todos… entiendes?

Aceptó con la cabeza mirándome mientras una de sus manos tomó mi barbilla y me obligó a tenerlo cara a cara.

- Te puedo contar un secreto y confiar en que no se lo vas a contar a nadie? – preguntó mirándome y yo al instante asentí con la cabeza – yo siento exactamente lo mismo que vos… si ahora terminaras conmigo yo no sé que haría con mi vida… estaría tan vacio, que, que no soy nada si no te tengo. – rió de forma adorable, con los ojos levemente achinados cuando algo le daba gracia – y son 46 días contigo… ahora 47 ya que es de madrugada, pero tu me entiendes.

No podía creer que él supiera con exactitud cuanto tiempo llevábamos juntos cuando yo ni siquiera tenía una vaga idea.

- Como sabes cuantos días fueron? – pregunté con una leve sonrisa de felicidad y esperanza.
- Jamás olvidaría algo tan importante! – exclamó con una enorme sonrisa – como tampoco olvido que el 1 de setiembre es tu cumpleaños, o que el 8 de enero pasó lo que tu y yo sabemos, también recuerdo sin dificultad que en 3 días, o sea el 3 de Julio es mi cumpleaños feliz, como también me acuerdo de una canción que me recuerda a ti… en realidad son 2, pero me gusta más la primera porque el cantante no canta como gay, lo que si pasa en la segunda canción…
- Max tu cumples en 3 días?! – exclamé de la impresión, él nunca me había dicho que era su cumpleaños! – por qué no me dijiste que es tu cumpleaños?!
- Es que… nunca me preguntaste así que… - me miró haciendo un puchero tiernito.
- Porque creí que no lo recordabas! – exclamé con una sonrisa y me tiré sobre él buscando sus labios. – así… - lo besé – que… - otro beso – me – otro beso más – dedicaste – beso – una – beso – canción?
- Sii… - asintió con tono de hacerse el interesante – te la dedico a vos… que sos mi reina hermooosa.

Lo miré con una sonrisa y él limpió las lágrimas que habían quedado en mis mejillas de cuando había llorado. Sus manos frías acariciaron mi rostro y sus ojos me miraban con una ternura inexplicable.

- Te amo max – susurré tomando su rostro entre mis manos e inclinándome para besar su frente.
- No te escuché, me lo repetís? – pidió con su aliento sobre mi cuello.
- Te amo – susurré y mis labios mimaron su rostro – te amo mucho – besé con dulzura la punta de su nariz y subí por el tabique – mi payaso…
- Somehow i found a way to get lost in you – susurró como si cantara – let me inside, let me get close to you, change your mind, i’ll get lost if you want me too - amaba su voz y en ese momento comencé a adorarla más… ese tono con el que cantaba en mi oido era simplemente mágico. Y lo mejor era saber que me dedicaba esa faceta de su voz, que me cantaba a mi y que me cantaba una canción de amor – somehow found a way to get lost in you, a way to get lost in you…

Me separé lo suficiente para verlo y buscar sus labios con los míos. Nos tranzamos en una batalla de besos que ardían sobre mi piel. La punta de mi lengua recorrió con cuidado su labio superior y sus dientes intentaron atrapar mi labio inferior pero me alejé lo suficiente haciéndome la difícil. Gruño con molestia y su mano se aferró a mi cabello con fuerza, pegando mi boca contra la suya y lamiendo y mordiendo mis labios con un dejo de violencia…

- Max… - susurré con un tierno suspiro aferrando mis manos a su ropa con una disimulada intención de arrancarla a pedazos.
- Kmi… - gruño tirando de mi pelo y yo ahogué un grito mordiendo su hombro porque en verdad me había dolido ese tironeo.
- Max… tenemos que hablar con Vladimir – mascullé con la respiración entrecortada – recuerda que tenemos las horas contadas…
- Cierto – susurró con la voz entrecortada – tenemos que calmarnos no?

Me alejó con las manos sobre mis hombros y en los siguientes minutos nos dedicamos a respirar hondo hasta parecer personas normales. En cuanto estuvimos en condiciones sacó su celular y marcó un número, cruzó unas palabras con Vladimir y poco después apareció en el escritorio con un chico joven y rubio… tendría como mucho 16 y era como el príncipe azul con las que todas las niñas sueñan: rubio platinado con un corte abundante y rebelde, ojos color dorado inocente, alto y atlético pero sin perder eso delicado característico… con esa expresión de bebe, pero con esa frialdad y maldad… simplemente hermoso.

- Ah, bueno… - masculló el joven – ahora te gustan jóvenes eh?

El chico me miró a mi y la posición en la que yo y max estábamos: él debajo de mi y yo con una pierna a cada lado de él… miré a Max y él también percibió el hecho de que me trataban de ligera. Rápidamente me reubico sentada justo sobre sus rodillas, de forma normal, como si fuésemos 2 buenos amigos.

- Camila, él es mi hijo Benjamín. – lo identifiqué al instante, Julieta siempre hablaba de él, lo describía como un creído idiota, y a decir verdad, esa fue la primera impresión que me dio.
- Hola – me saludo con una sonrisa mirándome a la cara.
- Hola benjamín – susurré fingiendo una sonrisa complaciente.

Vladimir se sentó en su trono de oficina y me miró…

lunes, 23 de agosto de 2010

MiniShoot One: Una cadena de sucesos inesperados

ok! este es el primer Oneshoot que va para kmi de la profesia! kmi te adoro chika! muy bien, espero que les guste! O_O y aca intervienen Jacko (paschaline, mi otro blog) y Julieta (de noche eterna ya lo sabian :P) jajaj bueno comenten a ver q tal ehh?! bye! -----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------


Por Jacko:

No entiendo como terminamos en esta situación: yo con el dichoso papel en la mano y ella alejándose con tanta suavidad, si bien los sucesos desafortunados que me llevaron a hacer esto eran de lo más ilógicos, hubiera deseado antes meterme en ese callejón…

Sus paredes oscuras y llenas de moho eran simplemente repulsivas y la basura desperdigada en sectores de bolsas por todo el lugar le daban al callejón un aspecto roñoso… el lugar perfecto para ser atacado. Los siseos de unos pasos que me seguían me llevaron a pensar que por más que lo pareciera, no me encontraba solo.

Miré hacia los lados y no vi nada irregular a lo que ya venía viendo desde que me había metido allí… pero, un detalle no menor me acorraló por dentro: qué era exactamente lo que hacía yo allí? No recordaba haber decidido meterme en el callejón porque si… no, algo me había metido ahí adentro y no recordaba exactamente que era. Presioné más mis neuronas para recordar y vagamente un rostro de chica me saltó a la memoria… por qué habría olvidado un rostro bonito como ese? Parecía tierno aunque una cuota de salvajismo nublaba sus ojos amielados que tenían algo así como un brillo especial. Su pelo lo recordaba ondulado y de aspecto sedoso aunque algo despeinado… me había dicho algo… qué era? No podía recordar… eso era estresante.

A decir verdad no podía basarme en mi buena memoria, pero de todas formas podía asegurar que me había dicho algo… algo… por dios! QUÉ ERA?!

Mis piernas no se habían detenido y seguía adentrándome más en aquel lugar, me faltaban unos 10 metros aún para llegar hasta un muro despintado y sucio que era el final del lugar… me daba la vaga impresión de que buscaba algo, pero no podía recordar que era… supuse que cuando lo encontrara lo sabría, pero aún así, no era facil buscar algo que no tenía idea de que era!

Por Julieta:

- No sabía que dentro de tus capacidades también se encontraba la de borrar la memoria… - susurré observando a mi próxima victima adentrándose en el callejón, el ultimo lugar que vería antes de morir…
- Yo tampoco lo sabía – dijo Máximo pasando su brazo por el hombro de mi amiga – nunca me lo dijiste nena…

Camila lo miró excusándose de forma un tanto burlona y se estiró para besar su mentón. Rodeé los ojos de forma sarcástica y analicé el mejor lugar donde ubicar el cuerpo de mi alimento mientras lo vaciaba… estábamos cubiertos en una azotea de un edificio pequeño con claraboyas de vidrio transparente por donde se distinguía la luz del interior de los apartamentos. Unas nubes se corrieron y pude ver a la luna nueva elevarse sobre nosotros, espeluznante, perfecta para la ocasión. Calculé que con el cuerpo de ese muchacho, me sería más cómodo estar sentada en el suelo con él entre mis brazos… si, así lo resolvería todo más facil.

- Julieta, max y yo iremos por uno para mi… podrías buscarnos luego de que termines? – preguntó mi amiga con tono algo monótono, odiaba tener que morder y succionar, pero Max y yo éramos consientes de que era lo mejor porque sabíamos que lo más seguro es que terminara siendo una de nosotros.
- Vayan… luego los rastreo… -aseguré con una media sonrisa me incliné con cautela sobre el borde de la azotea para ver con más claridad a mi victima.

Pelo rubio ondeado, ojos color turquesa fuerte y un cuerpo envidiable, mi victima se desplazaba con calma y estilo por el mugriento lugar… sentí algo de pena por él, era demasiado lindo. En ese momento recordé que cuando le pedí a kmi que me trajera algo decente y no cualquier cosa, no creí que diera por hecho que quería uno que calibrara como modelo, más bien pensé que tendería que deseaba uno que tuviera rico sabor… a todo eso, por qué una media sangre me buscaba victimas a mi? a mi siendo que nací vampiresa?!

Negué con la cabeza dejándome de chacharas y me incliné más… se había adelantado algo así que me encaminé por el borde en silencio mientras esperaba a que llegara al final, donde podría acorralarlo con más facilidad.

El rubio miró hacia los costados inseguro y me escondí con más sigilo, parecía haber escuchado algo pero aún así seguía caminando… me preguntaba con exactitud que era lo que le habría dicho kmi para convencerlo de entrar ahí…? Fuera como fuera, tenía más ganas de beber que de ponerme a charlar con mi victima sexy. Mi mamá me lo enseño bien: “No se juega con la comida”

Sonreí con esta afirmación mientras liberaba a mis presionantes colmillos, reacomodé la mandíbula para adecuarme a su tamaño y con los labios entreabiertos para no cortarme me incliné para verlo, estaba llegando al final por lo que me trepé al pequeño muro del borde y caminé por el levemente inclinada hasta que tuve un ángulo perfecto. Respiré con lentitud y doblé las rodillas para tener impulso…

Por Jacko:

El sonido sordo de sus pies al tocar el suelo me abrumó por un momento, en especial porque la había visto saltar desde la azotea de uno de los edificios que daban al callejón.

Mi corazón latió algo desbocado por el no conocimiento de la situación en la que me encontraba, pero noté que eso solo empeoró las cosas…

La chica era simplemente bellísima, de ojos color lila intenso, fosforescentes en la oscuridad y su pelo ondeante y castaño tenía un aspecto demasiado suave como para no tocarlo. Durante 2 segundos se quedó allí arreglándose algo el pelo mientras me miraba con sus hermosos ojos, me idiotizaban de una manera peligrosa, inadecuada en ese momento. Pero de un momento a otro se relamió los labios y los… OH MY GOD! DESDE CUANDO LAS CHICAS VIENEN CON COLMILLOS?!

Respiré de forma entrecortada mientras retrocedía y mi corazón parecía rebotar con violencia dentro de mi pecho.

Se acercó con movimientos gatunos e hipnotisantes, sin apartar su mirada de la mía como si de eso dependiera su supervivencia y la mía. Con tal panorama me quedé muy quieto en mi lugar observándola con libidinosas intenciones…

Antes de que me lo esperara sus dedos desabrochaban con demasiada facilidad mi abrigo de cuero y luego se metían por los bordes de mi camiseta rompiéndola de a pedazos. La escena era demasiado excitante para mi como para siquiera pensar en frenarla… si iba a morir, moriría violado por una chica, lo que en cierta forma me reconfortaba en algo…

QUÉ ESTÁS PENSANDO JACKITO?! , gritó mi inconciente mientras mis ojos estaban demasiado concentrados mirando su pronunciado escote. NO VAS A LUCHAR POR TU VIDA?!

Le dediqué 3 segundos a pensarlo… si seguía vivo, habría muchas más como esa chica, en cambio si moría…? Si moría no me quedaría nada. Me decidí con cierta resistencia mental aunque mi cuerpo reaccionó antes y mis manos apresaron de forma bruta sus muñecas.

Tenía las manos suaves y pequeñas, pero hermosas aunque algo frías… frente a esto me miró con un puchero irresistible mientras aún con las manos sujetas se inclinaba sobre mi con unas intenciones perversas…

Por Julieta:

Como si sostenerme por las muñecas fuera a impedir mis deseos… pensé sarcástica y me incliné sobre él con los labios entreabiertos.

Una de sus manos me soltó y a continuación apretaron mi cuello con intenciones de ahorcarme… patético, sencillamente patético. Con la mano libre intenté liberar su mano de mi cuello fingiendo falta de aire y a su vez su otra mano me apretó el cuello en un intento vago de aniquilarme… que tipo más tonto. Me hice la ahorcada por unos segundos más y luego comencé a reír divertida, de verdad que me causaba gracia su ímpetu asesino.

- Si de verdad crees que conseguirás matarme solo con tus manos… estás muy equivocado lindo – le dije mirándolo de forma engatusadora.
- Por lo menos tengo que intentarlo… - alegó mirándome a los ojos y empujándome contra la mugrosa pared…

Oh no, mi ropa no la manchas aunque lo quieras! Pensé y planté los pies en el suelo, con una pierna más adelantada que la otra, por lo que le fue imposible moverme hacia delante o hacia atrás. Sus ojos dilatados me miraron por varios segundos al notar como aplicaba fuerza sobre mi y lo único que hacía era hacerme sonreír divertida por su impotencia. A los pocos minutos dejó caer los brazos y me miró con algo de resignación.

- Vampiresa no? – preguntó como para confirmarlo.
- Mjm – asentí con la cabeza y puse los brazos en jarras, pero no por algún indicio de enojo.
- Y yo vendría a ser la victima? – preguntó señalándose a si mismo
- Yo no podría haberlo explicado mejor… - aseguré con una sonrisa comprensiva – pero lo haré rápido, no dolerá para nada…

Me miró desconfiado y con algo de repulsión antes de suspirar y mirarme otra vez.

- No dolerá? No te creo… - rió sarcástico y repitió una vez más imitándome - …lo haré rápido, no dolerá para nada…
- No te burles Seb... Mat… Ju… - comencé pero me di cuenta de que no sabía su nombre
- Jacko – aclaró girándose y dándome la espalda para luego volver a mirarme – así que me vas a matar… raro.
- Raro por que? Agradece que por lo menos tengas esta charla conmigo…
- Claro – bufó y yo me enojé deliberadamente.
- Jacko o Julio, no me importa solo CALLATE! – le grité – como me exasperas!
- Tenía que darme un gusto antes de morir no crees? – sonrió algo pero luego sus labios se curvaron hacia abajo – ya lo acepté así que… adelante. – se llevó una mano al cuello e su remera y la estiró dejándome un mejor ángulo para mi mordida.
- Lo siento Jackito… pero las cosas son así.

Me adelanté y lo abracé por la cintura mientras me acercaba a su cuello con lentitud… a su vez él dijo unas palabras:

- Tal vez… en otras circunstancias, el conocernos haya resultado en algo diferente…
- Seguramente así sería Jacko… seguramente.

Achiqué mis colmillos por un segundo y re direccioné mis labios sobre los suyos… jamás le negaría un último beso a un chico como Jacko. Posé mis labios sobre los suyos y los de él respondieron al instante… era demasiado tierno considerando que minutos después iba a matarlo. Sus labios se movían con suavidad sobre los míos dejando una excitante electricidad sobre mi piel… suspiré en silencio cuando nos separemos y mis labios descendieron hasta su cuello donde lo besé con cuidado una vez más… aspiré su aroma para disfrutarlo algo más y abrí los ojos odiando a Camila por lo que acababa de hacer…

- 0RH- - mascullé aspirando el olor a Frutillas… no podía creer que camila me hubiera elegido uno con el tipo de sangre que me resultaba venenosa… estúpida.
- Qué? Ese es mi grupo sanguíneo… cuál es el problema?

Me separé de él suspirando molesta y lo miré de reojo mientras de mis bolsillos sacaba un pequeño papelito con mi número de celular y se lo metí en un bolsillo, no dejaría pasar la oportunidad.

- Llamame… - susurré y comencé a alejarme. debía beber algo o moriría de hambre.

Me miró algo incrédulo un segundo.

- Por qué debería llamar a una asesina?
- Porque nunca serás comida para mi…


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espero que les haya gustado!
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sábado, 21 de agosto de 2010

Notices!

okis... tuve una idea demasiado lokita y quiero expresarlas con ustedes... okey, ya que momentaneamente tengo una crisis inspiracional con Paschaline (:S) opino que en su lugar debería compensarlo con algo... por lo que se me ocurrió hacer una serie de minishoots sobre lo que ustedes quieran... por ejemplo, cami se le ocurre que quiere leer algo sobre Julieta y Jean, entonces lo que tiene q hacer es dejarme un mensajito en el chatbox que puse en el murito de la izquierda diciendo el shoot qu quieran y se los escribo y publico con dedicacion y todo :D

obviamente que aaparte de esto voy a seguir con Noche Eterna... eso denlo por descontado!

para que nos organicemos más, puse una lista de etiquetas del blog y cada uno de los Shoots tendrán su propia etiqueta...

okis, solo comenten aqui debajo o en el Chatbox lo que les pareció la idea.

Les repito que serán minishoots de lo que quieran, DE LO QUE QUIERAN. así que si se les ocurre que les gustaria leer un cap de ustedes (con nombre y apellido) con algún famoso y o personaje de NE o Paschaline... u otro personaje de algún libro (tipo Jake de new moon) solo escribanlo en el Chatbox!

beeesoooosss wolfie! = marii (en el chatbox!)

viernes, 20 de agosto de 2010

Cap: 2 Sadomasoquistas y 1 Saltador Atrapados Por 3 Encapuchados

- Vamos – susurré cuando sus ojos se clavaron en los míos y creí que me desmadejaría en el suelo clamando por sus labios… y sus dientes también…

Opa! , pensé mirando hacia un costado para ocultar de sus ojos mi ceño levemente fruncido. Desde cuando hasta acá me he vuelto tan desesperada por que me muerda? Eso, exagerando un tanto es algo sadomasoquista… ya me voy a ocupar de averiguar el significado de esa palabra con claridad…

Sentí ganas de abrazarlo y acunar su cabeza en mi pecho como siempre hacía cuando lo notaba algo decaído, pero no tenía muy claro si era indicado con toda esa gente presente. Lo miré a los ojos y los suyos negaron como respondiendo a mis pensamientos, y en respesta hice una pequeña mueca que el respondió rodando los ojos.

- Y camila… cómo te hiciste una de nosotros? – preguntó Sam luego de darle otro trago a su bebida.
- No lo sé… - musité bajando la mochila al suelo – soy así desde hace mucho…

Sam miró a Máximo algo contrariado.

- Como… no es la gemela de alguno de ustedes? – Sam frunció el ceño y me miró de forma inquisitiva.
- No… - respondí yo por él – no sé quien es…
- No lo recuerda – le confirmó mi nene y me tendió su botella – bebe algo…

Tomé la botella con naturalidad y me la llevé a los labios con toda la confianza. Sam me miró algo sorprendido por mi actitud y la de Max, pero se mantuvo en silencio mirándome por un minuto más. Bebí con suavidad, dejando que ese liquido sabor… agh, no era la sangre que me agradaba más, pero aún así era pasable… sabor a miel mezclado con… algo salado, agridulce. Pasó por mi garganta con suavidad, pero solo permití que fuera un trago. Hice una pequeña mueca y le devolví la botella a mi nene que me miraba con una mueca.

- No te gusto… - confirmó max mirando la minúscula mueca inconforme de mis labios.
- Así que también tiene preferencias… - musitó Sam mirando el suelo y yo lo examiné de refilón desconfiada.

Máximo me dio un codazo suave cuando detectó la forma agria en que miraba a Sam. Lo miré algo monótona y él repasó sus caninos con la lengua en medio de una sonrisa. Lamí los míos para confirmar que aún estaban a su altura normal… si, estaban bien. Me aclaré la garganta y miré a Max… todo muy lindo y estaba bien la taberna, pero tener a Sam tan pensativo delante me incomodaba.

- Ey Sam! – lo llamó mi nene – vamos? No tenemos toda la noche… - él me miró cómplice y luego se levantó para saludar a Luke con un abrazo.

Lo miré en silencio, parecía estar en su casa en esa pequeña taberna de pueblo… suspiré un segundo y levanté la mochila hasta apoyarla en el taburete donde antes él estaba sentado. Me dispuse a ponerme la campera, primero ordenando algo mi pelo debajo de la capucha del canguro rayado y luego estirando bien las mangas. Sam se levantó con su botella en la mano y se aproximó a la salida mientras que con la mano libre saludaba a Luke y exclamaba

- Nos vemos Luke! – miró hacia una esquina y volvió a exclamar – oye! Nos vemos el lunes Maggie!
- Como digas Sam – asintió una chica rubia que atendía una mesa, la mesera definitivamente.
- Vamos… - susurró Máximo cerca de mi oido mientras tomaba la mochila de mis manos y se la colgaba al hombro.

Me mordí el labio. Como deseaba haberlo tocado aunque fuera un poquito en ese momento… él se dedicó un segundo a mirar mis labios y sonrió mientras balbuceaba solo para mi:

- Luego…

Caminamos hasta la salida y me puse el impermeable, luego Max y salimos. El frío me caló los huesos hasta que entramos al auto. Me subí al asiento trasero y me mantuve bien sentada y callada, puesto que Sam, un completo desconocido para mí, estaba sentado en el lugar donde siempre acostumbraba sentarme en el auto de max: el asiento del copiloto. Mi nene me observó un segundo por el espejo retrovisor y me tranquilicé algo, parecía seguro con el tal Sam, por lo que intenté sentirme de la misma forma en su presencia.

Me recosté en el asiento y respiré pausadamente. Afuera la tormenta arreciaba sin piedad. Arrollé algo las piernas para tenerlas más cerca de mi cuerpo, solo por el hecho de hacer algo en concreto… si Sam no estuviera lo primero que hubiera hecho era encender la radio y hacer una especie de Karaoke con Máximo… los 2 éramos pésimos cantantes, pero aún así nos divertíamos interpretando canciones.

Lo razoné un segundo… wow! Todo lo que había sucedido en apenas un mes! O no… era un mes y medio, casi 2. Si, era un completo desastre para contar el tiempo, por el simple hecho de que no lo hacía! No tenía una idea muy clara de cuantos días estuvimos juntos, porque nunca se me había planteado como algo fundamental saberlo. Me pregunté si Max lo sabría… pero no, con facilidad se olvidaba de que día era e incluso en que mes se encontraba, no podría confiar en él para que me dijera una fecha y cantidad exactas.

Mientras pensaba todo esto Tigresa se iba desplazando hacia las salidas del pueblo, tanto que llegó un momento en que lo único que alumbraba el ambiente externo e interno eran los focos del Jaguar. En la oscuridad, los ojos de Max refulgieron de un tono rosa pálido y los de Sam de un color celeste aguado. Me detuve un segundo mirando los contornos del cuerpo de mi adonis… por lo menos los que alcanzaba a distinguir en la oscuridad… era perfecto, perfecto en todas sus formas, nada ni nadie me harían cambiar de idea, porque esa era una verdad que a mis ojos era irrefutable.

Esperé en silencio durante un cuarto de hora más aproximadamente hasta que el auto frenó con lentitud y todos en el auto nos pusimos algo tensos… había llegado el momento de abandonar la seguridad del auto. Miré a max en silencio y él me miró a mi.

- Iré a avisar que ya los traeré… - informó Sam y desapareció del auto, se evaporó en el aire.
- Pasate para adelante! – urgió Máximo mientras me tironeaba de los brazos y yo trepaba por el asiento hasta estar sentada en el asiento contiguo al suyo: MI asiento. – no tardará mucho…
- Qué pa…?

No había terminado de formular la pregunta cuando sus labios ya se habían apropiado de los míos. Abrí más la boca buscando con desesperación su lengua que no se tardó en aparecer, acariciando la mía con ternura pero algo de furia impregnada en su roce. Interné mis dedos en su pelo y los enredé para luego tironear de él un poco, en respuesta gruño y separó nuestros labios para morder mi mandíbula. Se lo agradecí cuando mi respiración se entrecortó un poco por esa causa.

- Que masoquista… - susurró él internando sus dientes en mi piel otra vez, mucho más fuerte que la vez anterior.

Gemí con suavidad, porque eso si me había dolido… pero a la vez me había gustado… agh, daban asco esos retorcidos gustos míos. Gruño algo complacido y sus manos me aferraron con firmeza mucho más cerca de su cuerpo, a decir verdad, estaba sentada con la espalda apoyada sobre la pantalla táctil y el equipo de música.

- Sadomasoquista… - corregí haciéndome la interesante y empujándolo contra el asiento para tener más acceso a la parte que quisiera de él…
- Uh… no tienes idea de lo que estás haciendo con este pobre chico… - susurró como tentándome y de verdad que sirvió.

Con suavidad mis labios descendieron desde el lóbulo de su oreja, pasando por su quijada donde mordisqué algo y luego seguí bajando por su cuello. Me abrí paso hasta un punto cerca de su hombro que creí conveniente e hinqué mis dientes con malicia. Sus manos que hasta ese momento subían por mis muslos se quedaron aferradas a mi, apretando con fiereza; estaba segura de que ya me quedarían moretones en esos lugares pero no me importó… para nada.

Inclinó su cabeza hacia atrás y ahogó un pequeño gemido mientras arqueaba algo la espalda…

- Lo siento… - musité apoyando mis manos a cada lado de sus hombros e impulsándome hacia atrás – te dolió? – pregunté mirando las marcas de mis dientes sobre su piel, eran algo profundas, pero no lo suficiente como para lastimarlo de verdad.
- Si… - susurró como si no tuviera aire en los pulmones. Infló el pecho dejando pasar el oxigeno y luego continuó – pero te cuento un secreto?

Asentí con la cabeza levemente y dejé que sus manos me recostaran sobre él, bien acomodada sobre su pecho. Sus labios acariciaron mi cabello y luego descendieron hasta mi oreja.

- Yo también soy algo sadomasoca… - rió con un tinte de perversión y atrapó mi lóbulo entre sus dientes con suavidad.

Lo miré algo cohibida, pero dejando volar por dentro toda mi retorcida imaginación… le corté las alas al instante, porque me estremecía el solo pensarlo con seriedad. Sus labios buscaron los míos, esta vez con ternura y suavidad. No se los negué, jamás lo haría. Nos fundimos en un tierno beso, donde cada una de nuestras células intercambiaban mensajes tan íntimos que hacían que mi piel se erizara al solo contacto con la suya.

- Que interesante… - comentó una voz detrás de Max y muy cerca de mi rostro que no conocía a la perfección pero que me resultaba vagamente conocida.

Los músculos perfectos de mi nene se tensaron al máximo y sus labios se separaron de los míos con demasiada rapidez como para que a mi me agradara. Abrí mis ojos y miré con demasiado odio en mi mirada a quien nos interrumpía mientras un gruñido furioso comenzaba a vibrar con peligrosidad en mis cuerdas vocales. Sam nos miraba de cerca y de forma inquisitiva.

- Camila… no – me reprendió Máximo al ver como miraba al vampiro insoportable llamado Sam.

Lo miré con un puchero y la furia contenida en mis ojos. Su mirada me reprendió y sus dedos acariciaron mi mejilla intentando calmarme… como era posible que sucumbiera con tanta facilidad al roce de su piel? Al instante luego de su tierna caricia dejé de gruñir y mirar a Sam para ocuparme de acomodarme mejor contra el pecho fornido de mi hermoso adonis. Una fingida tranquilidad me invadió con rapidez y escondí mi semblante en su cuello contra su pelo. Mi mano izquierda se colgó del otro lado de su hombro y mis dedos trazaron pequeños círculos en su piel fría. Me quedé tan quieta y sumisa entre sus brazos que el silencio se hizo el producto predominante en la masa sonora.

- Sam… - lo llamó Máximo y mi cuerpo se movió al ritmo de su respiración.
- Si máximo? – preguntó el aludido.
- Espero que entiendas que este detalle queda entre nosotros… - sugirió con tono firme pero persuasivo a la vez.
- Si… lo entiendo. – aceptó Sam con tono monótono – entiendo que no quedará bien visto que el presidente de la cámara de nobles esté tan… comprometido con una humana… - yo al oír esto me removí con furia sobre máximo, cuál era su problema con las personas normales?!
- Shh… - me calmó mi nene con ternura pasando su mano por las cuervas de mi cuerpo con lentitud – tranquila… así…

En pequeños segundos me silencie y la furia abandonó mi cuerpo para dar lugar a una devastadora sumisión.

- Parece un gato… - comentó Sam y supuse que hablaba de mi.
- Tan mala y tranquila al mismo tiempo… - susurró mi nene y pude confirmar que hablaba de mi. – tan… tan perversa y angelical.

Respiré con tranquilidad y en silencio besé su cuello con dulzura. No me incomodaba que me trataba de gato u otro animal sugerente, como zorra o perra o lo que fuera… no, no me molestaba si Máximo lo decía, porque lo amaba y sabía que él sentía lo mismo por mi.

- Mis labios están sellados – juró por fin Sam – definitivamente… las cosas con Maurizio y su esposa están complicadas… reclaman tu puesto en la cámara de nobles alegando que no le dedicas el tiempo necesario a tus deberes y sé que si se descubre que mantienes una relación con una chica humana que a…
- No es humana… es media sangre – lo corrigió mi nene.
- Humana – insistí por primera vez.
- Humana, media sangre o vampiresa, no interesa mientras camila sea tan joven – objetó Sam imponiéndose a nuestras asperezas.
- Eso es cierto… - susurré haciendo un pequeño puchero y apoyándome en su pecho para levantarme un poco y que viera mi rostro con más claridad.

Me miró a los ojos y después de mirar mi puchero con una expresión de culpa me empujó a mi antigua posición una vez más. Me acomodé a mi gusto, con el rostro recostado en su cuello, acariciando su piel con mi respiración y aspirando su aroma como si fuera una droga de placer.

- Como fue que lo atrapaste? – preguntó Sam y tarde unos segundos en entender que me hablaba a mi.
- A mi me preguntas? – susurré levantando mi rostro para verlo, pero ya no estaba en el asiento trasero, sino que se ubicaba recostado en el asiento contiguo al resto. – yo… - lo pensé un segundo, que había hecho?? - Pues… nada. No hice nada…

Sam frunció el ceño de forma incrédula y sonrió como si le hubieran dicho una broma.

- En serio… él es un hombre de muchas mujeres…
- ERA – corrigió mi nene luego de estirarse para besar mi mandíbula con ternura. – un hombre de muchas mujeres… pero tu que me dices? – dijo max – para cuando te engemelas y tienes algo que dure?
- Tengo cosas más importantes por el momento… - objetó.
- Oh vamos! Hace 200 años que dices lo mismo! – se quejó Máximo acomodándose debajo de mi.

Nos quedamos en silencio un minuto… notábamos como los 3 tratábamos de evitar la responsabilidad de movernos hasta donde se encontraba el Rey. Me quedé muy quieta y mi nene también, lo mismo con Sam… aunque no nos dio mucho tiempo a pensarlo… puesto que 3 figuras apareciéron paradas frente al auto en cuestión de un segundo.

Estaban vestidas de negro con impermeables, encapuchados de tal forma que no lograba ver sus rostros. Solo distinguía sus manos que salían de las mangas y eran pálidas. De la impresión y el miedo temblé mientras en mis cuerdas vocales vibraba un grito de horror. Máximo tapó mi boca con su mano y la apretó con fuerza para impedir que mis labios produjeran algún sonido. Mi cuerpo aún así tenía que expresar mi miedo y se me arqueó la espalda con brusquedad para demostrarlo. Mi hermoso adonis cruzó su brazo por encima de mi vientre y lo empujó hacia abajo, inmovilizándome contra su cuerpo.

- Bueno… nos están apurando como lo pueden ver. – susurró Sam incorporándose – será mejor que salgamos.

Máximo asintió con la cabeza lentamente.
- En silencio… - susurró en mi oido y liberó mi cuerpo suavemente – ponte el impermeable y sal del auto sin hablar…

Asentí con la cabeza y tomé el impermeable del asiento trasero. Me lo puse y salí al agua, afuera estaba congelante… detrás de mi salieron Sam y Max, quienes caminaban detrás de mi pisándome los talones. Cuando faltaban unos escasos metros para estar cara a cara con los encapuchados, Máximo se me adelantó en silencio y siguió caminando, aunque Sam permaneció detrás de mi.

Ninguno de los tres seres aterradores se movió un milímetro, ni siquiera en cuanto estuvimos frente a ellos.

- Los estábamos esperando…


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hola chikas!! ojala les guste! okis, aceptemoslo, los protas son 2 pervertidos sin retorno. no me los imagino de otra forma porque Camila es en escencia una imagen de mi... bueno, en teoria sería yo en escencia con otro nombre... u.u

bueno, ojala les guste el capi! wiii wiiii

ahhh
ahora pasense por el muro de la izquierda porque pondre 2 personajes más q son: Agatha y Samuel ( o Sam, como me gusta a mi)