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viernes, 18 de febrero de 2011

cap: El "Te Amo" de Maquiavelo

Tragué saliva al terminar de leer y miré a Cesar algo ansiosa por más respuestas.

- Así que Esteban es hijo de la gemela de Jency Ludovacca, quien no es el presidente del consejo pero si es real…
- Exactamente – afirmo Cesar enderezándose y tomando la carta que yo acababa de dejar sobre el escritorio para guardarla. – no podemos matar a los Sangrial porque son los protegidos de Rosa… además Jency jamás nos lo perdonaría.
- Y por qué Julieta me dijo que se llamaba Rossana y no Rosa? – pregunté con curiosidad mientras iba formulando más preguntas en mi cabeza.
- Porque ella se cambió el nombre… la familia Sangrial ha matado a muchos vampiros a lo largo de la historia y Rosa no hubiera soportado que todos la culparan por la obra de ella y la del resto de su familia, incluyendo sus antecesores… así que se cambio el nombre a Rossana Ludovacca, pero nosotros aún le decimos Rosa, porque todos asumen que es el diminutivo de su nombre actual.
- Ah… y qué fue de ellos luego? Digo… donde están ahora? – pregunté con curiosidad.
- Ahora viven en Toledo, España y están por mudarse a Gales puesto que Jency quiere vivir en un lugar más cercano al Bloody Rose, ya que Rosa está embarazada y Vladimir pretende llevar un control preciso del embarazo…. Tu sabes que tenemos un índice de natalidad muy bajo.
- Van a tener un hijo? – sonreí por inercia – que genial… pero ya saben si va a ser varon o nena?
- Si… un varón. Los 2 están felices… en especial Jency que nunca ha sido padre.

En adelante continuamos con la conversación, pero nos desviamos hacia mi proceder con los cazadores, luego a mi relación con Eteban y por último me informó que Max no se encontraba en el país por cuestiones personales. Lo último me pareció extraño, pero puse mi mejor cara de poker y me desvié un poco del tema, por lo que terminamos hablando de la sociedad vampirica, del gobierno, los problemas sociales y las distintas subespecies… hacia las 4 de la mañana mi cabeza estaba entumecida de tanta información. Comenzaba a confundirme con facilidad entre los Daka y los Daku… ya no recordaba a cual especie matabas con estacas o si a los 2 los matabas de la misma forma… ya no recordaba si los Daka veían a los muertos o si eran muertos vivos. Mis neuronas tenían la sensación de haber sido batidas con fuerza.

A eso de las 5 Cesar se inmuto que necesitaba dormir y me llevó a mi casa, a la cual tuve que entrar en pleno silencio para que mi madre no se enterara de que había pasado toda la noche fuera. Me acosté en silencio y me quedé mirando el techo por unos minutos… ese día había sido tan largo y extenuante… y el pensar que ese día había sido el día de mi cumpleaños lo hizo más extenuante aun… es más, lo hizo más extenuante todavía pensar que en un par de horas iba a levantarme y comenzaría otro día particularmente extenuante.



- Maldita sea! – grité hecha una fiera y apoyándome en la mesa con fuerza. – matame ahora si es lo que quieres! Pero que quede claro lo que tu pierdes… - exclamé mirando a Gastón con toda la furia que hasta ese momento venía conteniendo.
- Sé lo que pierdo… no eres nada importante que te crees?! – me gritó parándose de golpe, por lo que la silla detrás de él cayó al piso estrepitosamente.
- TU que te crees?! Vamos, vamos… ven MATAME! – le grité tomando el revolver que yacía sobre la mesa y poniéndolo en su mano – prueba que tienes el valor suficiente…

No lo dudó, me apuntó con el arma directo en la cabeza… por dios estaba muy asustada… esas no eran balas cualquiera… eran balas especiales, unas que no permitían que la carne de los vampiros sanara… por lo menos no con facilidad. Me había arriesgado demasiado provocándolo, pero no podía permitir que dudara de mi, NADIE en ese lugar podía dudar de mi…

Miré con nerviosismo el dedo de Gastón sobre el gatillo… temblaba, su dedo temblaba tenso pero de forma imperceptible para cualquier humano. Mis ojos pasaron del gatillo a sus ojos, que me miraban con una duda resquebrajante… se debatía, se debatía entre matarme en ese momento o matarme luego, cuando ya no le fuera útil.

Tragué saliva, ese segundo de incertidumbre me estaba matando… la ansiedad me consumía con rápides, por un lado mi humanidad me dictaba que me tirara al suelo hecha un ovillo rogando por mi vida, temerosa… pero mi otro lado, esa vampireza que tanto odiaba se estaba retorciendo en mi interior, gritándome con furia que la dejara salir para acabar con Gastón en ese momento… sentí los colmillos presionando en mi boca, me costaba controlarlos en un momento de tanta tensión y adrenalina.

Desde mi posición era demasiado facil incarle los dientes y desgarrar su yugular o también me resultaba facil desnucarlo de un solo movimiento. ¿y si lo hacía que pasaría? ¿y si mataba a todos en esa casa menos a Esteban?

Mis oídos se agudizaron y comencé a oir como mis latidos desendían su velocidad… por un momento olvidé que no lo podía matarlo aún y olí su miedo con satisfacción… a pesar de ser quien apuntaba con el arma, el que sentía miedo era él.

- Yo lo sabía… - comentó con una sonrisa triunfal – tu si eres una ascecina como todos los demás… y vas a pagar por eso. – dijo sonriente apretando el gatillo.

Disparó.

Meví la cabeza un tanto lo más rápido que mi sobrehumanidad me lo permitió.

La bala pasó rosando mi cabello.

- Tu pagarás por eso. – anuncié mientras él me miraba confundido aún.

Fundí mis ojos en los suyos y con la facilidad que me brindaba la adrenalina, dominé su mente en medio minuto. Fui capás de ver cada uno de sus recuerdos, de manipularlos y cambiarlos a mi antojo, pero solo quería eliminar uno… el más reciente, el que acabábamos de vivir.

Extraje con mis garras mentales el recuerdo que acabábamos de vivir y lo desmenucé hasta transformarlo en pensamientos incoherentes que nada tenían que ver conmigo. No tardé más de un minuto haciéndolo… me encargué en pocos segundos más de que cuando terminara con su lavado de cerebro no recordara nada de esta situación, es más, me encargué de implantar recuerdos falsos, le cree un recuerdo de que a duras pensas me estaba enseñando a usar una de esos revolveres con balas K210 para matar vampiros.

Lo dejé en estado inconciente por un momento más para levantar la silla que se había caído en la discusión. Enseguida le devolví el autocontrol sobre su cerebro, era más que seguro que no tenía demasiado tiempo.

En los primeros segundos me miró un tanto desenfocado y se sostuvo de mi brazo para no caerse… ¿qué tan fuerte había manipulado sus pensamientos para dejarlo así? Se notaba que era una mente demasiado débil…

- Gastón estás bien? – le pregunté ayudandoló a mantenerse en pie y aprovechando su desenfoque para apaciguar mi adrenalina y ocultar los signos visibles de mi vampirismo.
- S-si… solo me maree… - alegó enfocando ya con más control sobre si mismo.
- Pero estás mejor? – volví a preguntar haciéndome la preocupada.
- Si, bueno, como te decía – dijo y haciendo un esfuerzo volvió a explicarme las partes del arma y las características de las malditas K210

Agradecí que a los pocos minutos Esteban nos interrumpiera para buscarme pues se le había ocurrido la genial idea de ir a caminar un poco, entendía que me agobiaba con facilidad todo el tema de matar a mi familia adoptiva, pero yo sabía que en realidad era porque en la casa se tratarían temas que yo no podía escuchar, o saber… ni siquiera tener una simple idea de las mismas.

Tenía claro que desconfiaban de mi, pero ponía las manos en el fuego por afirmar que Esteban si creía en mis palabras. Tal vez fue lo que me dijo esa tarde en esa plaza, tal vez fue esas simples palabras lo que me permitieron saber todo lo que quería saber, tal vez por eso tendría que arrepentirme después…

- Te amo – me había dicho con sus manos tomando mi rostro con ternura y mirándome profundamente. – y no voy a dejar que te lastimen.
- y-yo… yo también te amo Ban-Ban – le dije simulando una tierna sonrisa y abrazandolo.. en ese momento lo primero que se me cruzó por la cabeza era escapar y huir bien lejos de él pero mi lado más frívolo me dijo que eso iba a servirme luego, lo que me obligo a quedarme…

Es que acaso me estaba volviendo demasiado fría? Demasiado cruel? Todo lo que hacía me permitiría mantener a salvo a los Vilumet sin ocacionar muertes… pero a que precio? me sentí Maquiavelo en esos momentos… “el fin justifica los medios” por dios… no podía ser tan cruel o si? no podía ser tan maquiavélica y justificar el daño alegando que todo era para terminar triunfando… la situación me estaba superando después de meses y no sabía cuanto más iba a aguantar.

viernes, 11 de febrero de 2011

Cap: Queridos Cesar, Brenda y Máximo...

disculpen mi tardanzaa mis vampirezas! pero aqui sta el cap! me tarde un poquito porque mi vida sentimrental ests días se vió afectada un tanto por un estupido que pretendió usarme... pero ya lo solucioné así que aca les dejo el cap :) *¨**¨**¨**¨**¨**¨**¨**¨**¨**¨**¨**¨**¨**¨**¨**¨**¨**¨**¨**¨**¨**¨**¨**¨**¨**¨**¨**¨**¨**¨**¨**¨**¨**¨**¨*


“maldita sea ya me leyó la mentee… pfff”

- Como sea.. no podemos hablar de eso aquí… - comenté sacando una cuadernola y abriéndola al azar – bueno, te juego unos horcados… empezas vos o yo? – pregunté mirando la hoja totalmente libre que gritara que la rayara con mi lapicera.
- Yo… tenemos biología a primera… que más da!

Me arrebató la cuadernola de la mano y comenzamos a jugar despreocupadamente, aún tenía mil preocupaciones en la cabeza… todavía giraba sobre mi mente la posibilidad de matar a Gabriel y a gastón… si bien con Max ya habíamos discutido del tema y él quería terminarlos cuanto antes yo no se lo había permitido… todavía podrían sernos útiles, pero donde se volvieran insignificantes ya no podría proteger sus vidas. No entendía con claridad si después de haber matado a varias personas para alimentarme todavía seguía teniendo compasión por la vida ajena… no entendía porque me daba pena la muerte de mis dos enemigos, estaba claro que no los mataría aunque me obligaran… pero por qué protegerlos si ellos querían matar a mi “familia”? legalmente era una Vilumet y tenía que proteger a mi gente; eran los únicos que podían ayudarme y yo debía serles fiel en agradecimiento… aún si eso me costaba la existencia.

Me detuve mientras jugaba un segundo a pensar en la posición de los Vilumet en su sociedad, para ese entonces mi sociedad también. Máximo era Presidente del consejo de nobles, Cesar era Vicepresidente del mismo consejo y al mismo tiempo era embajador con Brenda, Julieta y William cuando Vladimir solicitaba sus servicios. Eran una familia realmente poderosa… por qué entonces no habían terminado ya con los Sangrial?

Entonces mi cabeza hizo un click… y por un momento volví a estar sentada en la vereda, con la sensación de que acababa de volver a nacer:

-
Eso es lo que son Camila, son viles, demonios malvados que vienen desde abajo, corrompedores de almas, controladores y más. En especial los nosferatus… son los peores y se hacen llamar puros, los odio…
- Y que te han hecho los nobles para que los odies tanto? – había preguntado yo esperando conseguí algo de valor.
- Se robaron a mi madre – había respondido con la furia suviendo por sus venas –
hace 11 años, mis padres y mi hermano mayor fueron asignados a una misión especial: tenían que derrocar al presidente del consejo de nobles. Les llevó más de un año descubrir la identidad del maldito y otros 6 meses encontrar su paradero. Cuando lo atacaron, el chupasangre escapó ileso y se llevó a mi madre con él… lo último que supimos fue que fueron vistos en el aeropuerto de Inglaterra y luego nada… simplemente desaparecieron del mapa.

Acaso la desaparición de la madre de Esteban tenía algo que ver? Acaso eso tenía algo que ver con que estaba la idea de matar a Gabriel y a Gastón pero no a Esteban ni a su familia?? Porqué no matar a los Sangrial pero a los otros cazadores si? qué tan importantes eran Esteban y su familia que ni los Vilumet podían acabar con ellos?

Julieta interrumpió mis pensamientos dándome un codaso en las costillas y señalando con la punta de su lapicera verde la esquina de mi cuadernola, donde ella había escrito: “te toca... ey! Estás aca o en la luna?”. La miré con complicidad y escribí debajo con lápiz, así luego podría borrarlo: “conoces a Jency Ludovacca?”

- Si… su esposa es amiga de mamá
- Como se llama ella? – pregunté con curiosidad.
- Rossana… por qué preguntas?
- Nada especial… solo que, hay algo que no me cierra…

Varias horas después todavía me preguntaba porque había pronunciado las palabras “hay algo que no me cierra”… pero qué podía hacer para impedir lo que pasó? Nada…

En ese momento me encontraba sentada en un reconfortable silloncito para 2 que había en el escritorio de Cesar, el mismo estaba parado delante de mi dando vueltas erráticamente por toda la habitación.

- Estas muy segura de que creen que Jency Ludova es el Presidente del Consejo? Estas segura de eso no? – me preguntó con tono nervioso.

Asentí rápidamente con la cabeza antes de responder.

- Si… ya te lo había dicho… pero quiero saber por qué Rosa Sangrial desapareció? Tiene algo que ver con eso de que no podemos terminar con los Sangrial? – lo interrogué con tono firme.. hacia unos minutos había querido abordar el tema y él me había evadido admirablemente.
- Que bueno que siguen creyendo lo de Ludovacca y no saben que en realidad es Max… me puedes repetir exactamente lo que dijiste sobre él? Quiero saber con exactitud que tan errónea es su idea de nosotros… - noté algo exasperada como me volvía a cambiar de tema, esa vez no se lo perdonaría.
- Cesar no me evadas… te hice 2 preguntas y espero respuestas.

Me miró algo desconfiado y respirando silenciosamente se acercó a su escritorio. Se sentó en su lugar y abrió un cajón con una pequeña llavecita que momentos antes colgaba de su cuello en una cadena. Del cajón sacó un sobre rectangular de un color bordo.

- ahí estan tus respuestas… - susurró y se arrellanó mas en su asiento.

Me levanté del silloncito y me acerqué al escritorio de madera, donde me senté en una silla no tan comoda como el silloncito. Tomé el sobre bordó entre mis manos y lo miré un segundo con curiosidad… había sido sellado con un sello de esos antiguos y que ya no se usaban.

Abrí el sobre y saqué de adentro una hoja blanca con renglones lamire un segundo y comencé a leer:


Queridos Cesar, Brenda y Máximo:

Primero que nada les quiero agradecer de corazón que me hayan solicitado sus servicios, gracias a eso conocí a mi amadísima Rosa, gracias a eso ahora se apreciar mi propia vida, es que creo q al fin te comprendo Cesar.., tantas horas pasaste hablándonos a Máximo y a mi, intentando explicarnos lo maravilloso de la engemelacion y ninguno de los 2 te oíamos en serio porque a ninguno nos importaba de verdad (bueno, a Max todavía no le interesa demasiado porque sigue solo como siempre); pero tengo que reconocerte que cada palabra que dijiste era cierta, todo en mi mujer me parece perfecto y perdón que insista en lo perfecta que es, pero espero comprendas que aún no hay otra cosa en la que pueda pensar… la sola idea de una eternidad con ella me hace querer saltar, gritar o reir, aun no se como explicar esta sensación de felicidad que me sigue a cada lugar a donde voy, a cada minuto de mi nueva vida.

Rosa me pidió que le agradeciera a Brenda por todo su apoyo y su generosidad, dice que lo siente, que siente haber querido lastimarnos, que siente haber querido lastimarlos a ustedes en especial, y me ha repetido mil veces que agradece infinitamente la cordialidad de todos ustedes para con ella ¿Acaso no es una ternura de mujer? También me pidió que preguntara por los niños, ¿cómo están William y Julieta? Ya han pasado 4 meses… supongo que han crecido mucho… bueno, Rosa dice que los niños no crecen tan rápido pero aún asi tengo mis dudas… por lo menos unos cuantos centímetros crecieron ¿o no?

Lamentamos no habernos contactado con ustedes antes, pero la antigua familia de mi esposa (que lindo se siente decirlo… “MI esposa”) nos ha perseguido y tuvimos que desaparecernos por un tiempo para no dejar rastros… nosotros lo tomamos como una luna de miel extremadamente larga porque pretendemos ser positivos, pero aun así somos concientes de las consecuencias de nuestra unión; sabemos lo que ella dejó atrás por mi y lo que yo dejé atrás por ella, por su seguridad. No voy a negarlo, extraño desaforadamente el riesgo de mi trabajo, extraño la adrenalina del peligro a ser cazado… pero Rosa me ha enseñado a valorar mi vida y yo aprendí enseguida porque para mi en este momento no hay nada más importante que su felicidad y su seguridad.

Pasando a otro tema… ¿creen que puedan averiguar como están los Sangrial? Sé que aunque Rosita no los nombre en ningún momento los extraña mucho… en especial a sus hijos ¿podrían por favor escribirme contándome como están Esteban y Adrián? Supongo que están destrozados… yo estaría destrozado… pero prefiero no pensar en eso porque no quiero herir a mi Rosa, no quiero abrir más las heridas provocadas por alejamiento de sus hijos. Imagino (bueno, eso espero) que por lo menos el más pequeño, Esteban, no sea verdaderamente conciente de la falta de su madre, o que por lo menos no lo sufra tanto como Adrián que ya es un adolescente. Espero sinceramente que por lo menos uno de ellos se ahorre la pena.

¿Cómo se encuentran ustedes? ¿Ya no corren peligro cierto? ¿Las cosas se han calmado? Espero que si, esperamos que si.

Bueno, no ha pasado nada mucho más relevante asi que me despido, esperamos noticias suyas y deseamos que estén bien, que no los hayan descubierto y que se sientan seguros… Rosa manda besos para todos y dice que se alegra de haberlos conocido.

Los quiere mucho, Jency.

P.D: Máximo pudiste averiguar aquello que te pedí antes de irme? Sé que las serpientes sanguineas son difíciles de conseguir son bastante raras y costosas, ademas de que si la pareja es mal escogida pueden resultar fatales para el que se las ponga... ¿has conseguido un par para que le regale a Rosa?




Tragué saliva al terminar de leer y miré a Cesar algo ansiosa por más respuestas.

sábado, 29 de enero de 2011

Cap: Serpientes Sanguineas

El sonido de huesos rompiéndose y el palpitante corazón que se detuvo me abrumó… acababa de desnucar a una persona, acababa de matar a alguien… era una maldita ascecina. Intenté no pensarlo, no era el primero al que mataba. Actué rápido, no quería que su sangre se enfriara y luego coagulara, no… nada de eso. Acomodé su cuerpo sobre mis hombros y trepé por una escalera hacia la azotea.

Acomodé el cuerpo sentado contra unas maderas que había allí y me senté a su lado mientras acercaba mi boca a su cuello. Sentí el delicioso sonido de la piel perforándose y luego la sangre brotando hacia fuera… no era lo más rico que había probado, pero con la sed que tenía me parecía totalmente delicioso. Su sangre tenía el inconfundible sabor amargo y metalico de las toxinas de la droga, pero aún podía disfrutar del sabor a rosa mosqueta de la sangre original.

Cerré los ojos para agudizar el oido y el gusto, así podría estar atenta y podría disfrutar al mismo tiempo. No tardé más de 10 o 15 minutos en vaciarlo por completo, saqué mis colmillos de la piel del muerto y miré hacia los lados: todo se veía más claramente a causa de que estaba recién alimentada. Máximo no estaba, supuse que estaría casando a su propia presa, por lo que rápidamente, luego de registrar el perímetro por las dudas, cargué el muerto sobre mis hombros y comencé a correr a toda velocidad a través de los tejados y azoteas. El lugar donde los Vilumet incineraban los cuerpos de sus victimas para que nadie los encontrara no quedaba demasiado lejos, por lo que luego de media hora corriendo llegué sin problemas. Entré, puesto que Max me había dado una llave y luego cerré, me adentré en aquel lugar tétrico en la oscuridad, aunque de hecho veía muy bien.

Sabía exactamente donde dejar el cuerpo hasta que llegara máx, conocía bastante bien ese lugar, pues iba una vez por semana allí más o menos. Deposité el cuerpo en la cámara donde se incineraban los mismos y salí de allí con agilidad, no me gustaba estar demasiado tiempo metida ahí. Subí a la azotea del lugar, porque prefería quedarme allí esperando a máximo o alguna orden que me diera. Promediarían las 5:30, por lo que el sol ahí tenía rato antes de despertarse de una vez y también faltaba rato para que el reinado de los vampiros terminara, aún faltaban unas horas para que volviera a ser completamente humana.

Al poco tiempo sonó mi celular y reconocí al instante el tono de max.

- Max.. – contesté con naturalidad.
- Donde estás? – preguntó con la voz agitada, como si corriera con algo a cuestas.
- En la azotea… donde queman los cuerpos. Y tu? Donde estas?
- Estoy yendo hacia allá, llegaré en 7 minutos mas o menos… todavía tenemos tiempo verdad?
- Si claro… 1 hora y media mas o menos. Que sucede? – pregunté frunciendo el ceño, eso ya me parecía un poco raro.
- No te preocupes amor, solo es que no creo que te vea el día de tu cumpleaños, asi que tenía que darte el regalo ahora…
- Aun faltan 2 días max… - comenté sonriendo – además, porque crees que no podrás verme?
- No preguntes cosas que no puedo responder… solo se lo que no va a pasar.

Eso me sonó extremadamente raro, pero aún asi lo obvie. Lo saludé y corté, lo esperaría allí y luego me hiría a dormir, tenía mucho sueño la verdad y de seguro mi madre me despertaría temprano.






El día de mi cumpleaños me desperté bastante feliz, llovía torrencialmente. Amaba la lluvia, demasiado y más en el día de mi cumpleaños. Mi madre me alcanzó el desayuno a la cama y luego me vestí. Me puse mis botas de agua de florcitas negras por fuera del chupín oscuro y una polera a rayas horizontales negra y blanca. Arriba de eso una campera abrigada roja. Organicé mi cabello sintiendo unas crecientes ganas de cortarlo, pero supuse que no me quedaría tan bien entonces abandoné esa idea al instante.

Sería otro día en el que me sorprendería bastante, pero que más daba si pasaban cosas buenas o malas, seguía marchita por dentro aunque aprendía a disimularlo muy bien. Tenía un presentimiento, como negarlo… algo malo estaba por pasar, lo sentí en el aire apenas salí de mi casa y un trueno quebró el sonido. El aire olía demasiadas cosas… tierra mojada… caños de escape… efluvios humanos… madera… lluvia… lycan… sangre…
“ya termina de convencerte, vives en la zona de caza de un lycan¨ me dije a mi misma negando con la cabeza sosteniendo firmemente el paraguas. Comencé a caminar en dirección al liceo con pasos seguro y pisando casi todos los charcos de agua que me encontraba en el camino por el simple placer de escuchar el chapoteo debajo de mis pies. Dejé que por 4 cuadras el sonido de la torrencial lluvia me envolviera y me encantara, dejé que me abrazara ese sonido que me daba paz, y tanta tranquilidad. Recordé por un momento ese hermoso mes en el que fui tan feliz, ese junio con Max, recordé con nostalgia cuando salíamos a caminar debajo de la lluvia en las noches oscuras, recordé esos hermosos besos bajo la caricia de millones de gotas que se estrellaban contra nuestra helada piel…

Negué con la cabeza esbozando una verdadera sonrisa nostálgica. Acaricié el regalo de Máximo que descansaba en mi dedo como si hubiera sido forjado para pasar todo el tiempo rodeando me dedo. Mientras traspasaba las rejas del liceo miré mi mano, miré el anillo que él me había regalado, era de un cristal rojo sangre que tenía un tenia resplandor. Recordé el momento en que me lo dio con una sonrisa:

Estabamos los 2 sentados en la azotea mirando el despejado cielo invernal. Uno al lado del otro no nos tocábamos, pero yo me sentía muy pegada a él de todas formas.

- Me debatí bastante entre regalarte esto u otra cosa… pero creo q esto te va a gustar más… creo. –dijo con tono dubitativo sin mirarme y sacó algo de los bolsillos de su pantalón.

Miré lo que llevaba en la mano… era… una pequeña jaulita? Lo quedé mirando algo extrañada sin que el lo notara y en cuanto giro su mirada hacia a mi disimule una complacida sonrisa.

- No pongas esa cara, sé que te resulta extraño.
- Bueno… es que tengo curiosidad… que hay ahí? – pregunté extrañada mirando como 2 cosas se debatían en la jaulita con un poco de furia.
- Son serpientes sanguíneas – explicó mostrándome la jaulita y pude ver como 2 pequeñas y finas serpientes transparentes se debatían con ferocidad contra las rejas plateadas. – son… anillos.
- Anillos? – pregunté mirándolo con una pequeña sonrisa interesada, max siempre tenía esos extraños regalos que resultaban ser de lo más interesantes. – como funcionan?
- Bueno… básicamente, se enrollan a tu dedo, se adhieren a tu carne… pero no duele – me dijo con rostro tranquilizador. – lo juro.
- Cool – susurré mirando encantada las pequeñas serpientes – y porque son 2?
- Es que… una es tuya y la otra es mía… - me miró un poquito avergonzado – es que… quiero q siempre tengas algo mío contigo y quiero tener algo tuyo conmigo siempre… y… - se quedó callado y amagó con guardar la jaulita, pero no se lo permití.
- Y como me lo pongo? – pregunté con una sonrisa y cubrí mi mano con la suya, de esa forma la jaulita estaba presa entre nuestras 2 manos.

Sonrió algo timido y me pregunté porque se ponía hací.

- Bueno… estos son una hembra y un macho… a ti te corresponde el macho, porque ese vendría a ser yo…
- Muchas gracias – le dije besando su mejilla como 10 veces seguidas antes de que volviera a hablar. – veamos…. – comenté y solté su mano para abrir la pequeña puertita de a jaula.
- Espera! – me frenó alejando la jaula – antes tienes que saber que una vez que te lo pongas no podrás quitártelo nunca más… jamas.

Me miró algo indeciso , como si no estuviera seguro de mi respuesta. Yo le sonreí tranquilizándolo y mis manos tomaron su rostro tiernamente.

- Claro que me lo voy a poner… pase lo que pase siempre querré tener algo de ti conmigo, nunca lo dudes mi amor… nunca lo dudes.

Sonrió feliz y se dispuso a abrir la jaulita. Sacó la serpiente más grande sosteniéndola por la cola. El animal se debatió ferozmente. Se acercó la serpiente a su muñeca y yo lo miré confundida.

- Me imagino que si son “serpientes sanguíneas” es porque chupan sangre no? – pregunté mirándolo.
- Si… antes de ponértelo hay que alimentarlo. – el animal en cuanto estuvo lo suficientemente cerca de la piel de Máximo abrió la boca e internó sus finos colmillos en la piel palida.

Miré sorprendida como el fino animal se iba llenando de sangre y dejaba de ser transparente como el cristal a ser rojo, del color de la sangre de max. En cuanto la pequeña serpiente estuvo repleta de sangre, como una jeringa llena, se desprendió de la piel de él y quedó quieta en su palma. Máx me miro inseguro un momento pero yo no le di tiempo a que se retractara y acerque mi mano a la suya.

Fue instantáneo, el animal se irguió y se arrastró por mi palma hasta mi dedo anular, donde se enroscó con fuerza, adhiriéndose a mi carne y al final, abriendo las fauses y mordiendo mi dedo. Se quedo quieta. No me dolió nada.

- Wow…- susurré impresionada – me encanta…

Lo miré con una sonrisa y me tiré sobre él, tumbándolo en el piso y besándolo en los labios muerta de amor. Nuestras lenguas se enredaron como 2 serpientes mientras sus brazos se apretaban cada vez más fuerte alrededor de mi torso. No podía respirar pero no me importaba para nada... no mientras podía besarlo. Mordí con suavidad su lengua y en respuesta gruño y mordió mi labio haciendo que lo deseara más que nunca. Una de mis manos se aferró a su pelo despeinándolo y atrayendo su cabeza más hacia mi.

Nos giramos y el quedo sobre mí, balanceando su peso a la perfeccion para que no me aplastara. Se ingenió para poner una de sus piernas entre las mías y yo se lo facilité por instinto. Mis labios bajaron por su cuello… mordiéndolo con fuerza como yo sabía que a él le gustaba y luego sus labios recorrieron mi mejilla y bajaron por mi cuello, lamiendo con suavidad desde mi mentón hasta la clavicula. Me mordió muchas veces… al principio con suavidad y después cada vez más fuerte hasta el punto que se me escapó un pequeño gemido de dolor mientras arqueaba la espalda por inercia. Cuando me arqueé su cuerpo se acopló al mío en un instante y paso uno de sus brazos por debajo de mi espalda, apretándome contra él.

Nuestros labios se unieron deseosos otra vez mientras nuestras lenguas se consumían en pura pasión…

- No… e-e-espera! – exclamó máx con la respiración totalmente descontrolada y apartándose apoyándose sobre sus brazos estirados por sobre mi.
- Qué…? – dije con tono desesperado respirando con fuerza.
- No… esto no puede estar pasando… mierda! – negó con la cabeza y se tumbó a mi lado sin tocarme. – no…
- Qué está mal? – pregunté girando y recostando mi cabeza en su pecho
- Es que no lo entiendes…?! Nosotros casi… - se quedó callado y me apartó. Se sentó y se despeinó el pelo con nerviosismo – maldita sea! Me siento un violador… doy asco. – farfulló para si mismo.

Me quedé helada al comprobar que tenía razón… “Nosotros casi…” si, casi casi y si no hubiera sido por él lo más seguro era que sucedería…




Aparté ese recuerdo de mi mente porque estaba entrando a la clase y muchos de mis compañeros se me lanzaron encima para saludarme, por lo que terminé riendo en el piso con Julieta sobre mi. Miró por un momento mis dedo y la serpiente que estaba bien enroscada a mi dedo y con sus colmillos clavados en mi carne… Julieta sonrió al verla y luego me ayudo a levantarme.

- Mmm… serpiente sanguínea… apuesto a q es de max.

Asentí con la cabeza mirándola sin ninguna mueca particular.

- Cuando te la dio?
- El sábado… bueno, el domingo de madrugada, es lo mismo.
- De madrugada? Uhh eso sono degenerado – se mofó ella con una sonrisa picara.
- Cazabamos… - puse los ojos en blanco obviando q en verdad casi pasaba algo…
- Si claro, y yo me chupo el dedo… - ecxlamó sentándose en su lugar.

“maldita sea ya me leyó la mentee… pfff”

viernes, 21 de enero de 2011

Cap: Están frente a una ascecina, es que no lo han notado aún??

Me miró y luego sonrio disimuladamente. Procedió a mirar la hora en la pantalla de su celular y luego lo guardó en el bolsillo trasero de su pantalón. Tomó mi mano con la suya y me miró algo temeroso.

- Es hora de que vayamos – me miró con todas sus dudas y apreté su mano para que por lo menos sintiera que podía apoyarse en mi, eso me convenía. – voy a necesesitar de ahora en adelante que estés cerca de mi camila, me gustaría poder apoyarme en ti… podré? – pregunto haciendo de mi respuesta algo determinante
- S-si… supongo que si – dije mirándolo algo desconfiada.
- Gracias – dijo con una leve sonrisa y se levantó, sacudiéndose la tierra de la ropa. – vamos…

Cap 16: With the Blood on your hands Romeo

Me ahorraré la pelea que se dio en cuanto llegamos a su casa y todos comprobaron que estaba sana y viva, lista para dar pelea y complicarle la vida a todos. Esteban gritó. Gabriel y Gastón intentaron ahorcarme y yo forcejeé hasta que el padre de Esteban me los sacó de encima alegando que a pesar de todo, seguía siendo mitad humana. Esteban siempre se mantuvo a mi lado y protegiéndome del resto, poniendo la cara para la cachetada y girando la mejilla para recibir la segunda. Al rpincipio renegaron de él y de mi, pero cuando Bam-bam les dijo que yo sabía algunas cosas cambiaron de idea y me trataron como a una más… incluso me mostraron su sala de operaciones antes de que llegara la novia de Gastón.

En cuantro entré a allí me quedé helada… todas las paredes estaban cubiertas por pizarras o fotos de los Vilumet. Los espiaban, los espiaban cada segundo de cada día, siempre pendientes de lo que hacían a cada hora.

- Sabemos bastante de la mayoría de los Vilumet – informó el padre de Esteban apoyando las palmas de sus manos en una gran mesa que se encontraba en el centro de la habitación. – son una “familia” de 5, compuesta por Brenda y Cesar Vilumet, sus hijos Julieta y William y este otro, Maximo Vilumet…
- Vamos muy bien con todos menos con Máximo – informó Gastón señalando una pizarra donde habían apuntes y datos sobre Max, además de una foto de él en la calle con lentes de sol y luciendo sus perfectos brazos por debajo de una simple remera roja. – es del que menos sabemos y del que mas nos preocupamos.
- Tenemos muy claro que no hay vínculos consanguíneos con los otros cuatro, por lo que no entendemos que lo detiene con ellos. – complementó Gabriel y se sentó en una silla que estaba en la cabecera de la mesa.
- Sabemos también que es noble, lo detectamos por el color de su piel… además descubrimos que es metamorfo…
- Manipulación de la materia – lo corregí interrumpiéndolo – así lo llaman. – no pude evitar lanzarle una mirada de malicia.
- Como sea, - me evitó él – no sabemos casi nada, ni de donde proviene, ni que edad tiene, ni que relación tiene con los Vilumet, ni porque lleva ese apeliido, no sabemos que lugar ocupa en el consejo de nobles si es acaso que ocupa algún lugar…
- Tu que sabes? – preguntó de repente el padre de esteban mirándome con el ceño fruncido.

Lo miré con maldad en el rostro y me puse a pensar en un segundo todo lo que podría decir y lo que no, lo mejor sería brindar información falsa que no pudieran comprobar.

- Bueno, de Máximo puntualmente no tengo demasiada información… es más bien reservado, no lo sé con seguridad, pero no creo que pase más de 500 años, proviene de Francia, de una provincia pequeña sobre la costa. Aparte de eso no se mucho más… bueno, solo que sus dones tienen limitaciones… - me callé y me giré para que pareciera que eso se me había escapado.
- Qué limitaciones? – preguntó esteban que hasta entonces estaba callado.
- No… no creo que deba decirlo – farfullé mirándolos y esteban me miro dándome animos – bueno, él… básicamente puede manipular la materia de cuerpos intertes y su propia materia, pero la de otros seres no, ni la de animales, ni la de humanos, vapiros, lycans o nada parecido.
- Eso es bueno… relativamente – comentó Gabriel intentando ser positivo.
- Aún así no conocemos su o sus debilidades – le objetó el padre de esteban, Alejandro. – camila tu conoces alguna?

Por un momento no pude evitar pensar que estaban frente a una de las debilidades de Máximo Vilumet, que hubiera pasado si hubieran sabido que estaban parados frente a su confidente? Frente a la persona que posiblemente lo conociera más que nadie? Frente a la única que sabía sin errores como hacerlo feliz, como hacerlo sufrir? Me deleite un segundo antes de comenzar con otra mentira que los dejara complacidos y que los beneficiara a los Vilumet.

- Ehm… debilidades de Máximo? No… no creo que tenga alguna que valga la pena usar… es apegado a los otros Vilumet, eso es cierto, pero también es frío y algo cruel por lo que creo que si tiene que salvarse los abandonaría sin resentimientos… no, tampoco hay un objeto por el que él mataría… ni tampoco una persona por la que se dejaría morir… Máximo es un vampiro hecho y derecho: no amor, no remordimiento , si al instinto y si a la sed – los miré a cada uno a los ojos con maldad socarrona y sonreí sobrando – estan frente a un ascecino señores y creeanme que no le tiembla el pulso cuando esta a minutos de quitar una vida…
- Y como sabes tu? – me preguntó Gastón con esceptisismo.
- He visto más de lo que crees – le aclaré con mirada de odio puro.
- Y tu? Has matado por sed? – preguntño Gabriel mirándome – sabemos que los media sangre también sienten la necesidad y que cometen las mismas atrocidades.
- Si hubiera matado crees que estaría aquí, entre cazadores? - le pregunté con una sonrisa malévola – además, si para algo he venido es porque no estoy de acuerdo con la matanza de gente inocente, si se alimentaran de los bancos de sangre sería razonable, pero con el tiempo la determinación con que matan me comienza a provocar repulsión.
- Estás renegando de tu propia especie, eso nos estás dando a entender – asumió Alejandro y lo interrumpí al instante.
- No, no reniego de nada porque soy una HUMANA con una enfermedad incurable. Y ahora podré verme sana y fuerte… pero a que precio tengo que pagar todo eso?
- Bastante bajo… con lo que vales. – se burlo Gabriel y lo miré fulminándolo con el odio latiendo en cada una de mis palabras.
- Creeme que cuando estoy delante de una bolsa de AB+ no soy nada tierna… - dije con tono cortante sabiendo muy bien que el AB+ era su tipo sanguíneo.

Disfruté por sobremanera la forma en la que su corazón comenzó a latir mas rápido y su vena hicnho considerablmente a la altura del cuello, podía sentir el sonido de su corazón y de la sangre fluyendo, podía sentir el olor de la mismay con todo esto podía incluso hacerme una idea del saber que tendría su sangre contra mi lengua… la idea me erizó el bello de los brazos y dejé de pensar en eso porque la simple idea me daba sed… demasiada sed.

- Co… - comenzó y tragó saliva – sigo pensando que tenemos que matarla – declaró Gabo.
- Todo a su tiempo – le objeté mirándolo con rabia – pero ahora me necesitan viva, no muerta… me equivoco?
- No – negó Alejandro y suspiró enderezándose – con permiso… gaston, t vienes conmigo, Gabriel, tu novia tarda demasiado, esteban… no quiero que ella este sola en esta casa ni un segundo… todavía tengo mis dudas.






Me deslicé sobre el tejado de la casa, seguía a mi instinto por más que me molestara lo que hacía. Salté sobre la esquina de la calle y aterricé con suavidad en el suelo, notando que cada vez cazaba más silenciosamente. A un metro de mi Máximo aterrizó con las piernas flexionadas y se enderezó rápida y silenciosamente. Me miró con sus ojos de un tono bordó oscuro luminicente y sonrió, con sus perfectos colmillos asomandose en su amplia sonrisa.

Un sonido… pasos. Dirigí mi mirada al lugar donde se encontraban y pude ver a 2 jovenes que se acercaban. Promediaban las 4 y media de la mañana por lo que supuse eran chicos que habían ido de fiesta o algo asi. Lo miré a Max expectante, y negó con la cabeza. Bueno, ellos tuvieron suerte, pasarían con vida de esa noche.

Proseguimos con pasos agiles a través de las calles oscuras, preferentemente en las que no habían focos o nada parecido, así nadie podría vernos y estabamos más seguros… además, la oscuridad era nuestro fuerte, cuanto más oscuro, mas agudos los sentidos. No encontrábamos nada lo suficientemente viejo o bueno para los 2. No teníamos mucho tiempo, por lo qué con una simple mirada le recordé que debíamos apurar el paso.

Max trepó un árbol y saltó sobre la azotea de una casa y yo lo seguí. No me costó nada trepar en pocos segundos y saltar de esa forma, no en ese estado que tenía dominado por mi vampireza interior.

- Avanzamos más rápido si vamos por las azoteas – dijo Max y señalo con el mentón hacia su derecha – hay efluvio a lycan hacia allá… deberíamos volver.

Aspiré aire y cerré los ojos para idenificar olores. Efectivamente, había olor a lycan y provenía de un lugar relativamente cercano.

- Es reciente… no se cuanto, pero es reciente.
- Si, tiene pocas horas, con suerte 2 o 3.
- Crees que aún esté en esta zona? – pregunté detectando un sonido a unos 100 metros.
- Es probable… - se detuvo un segundo – hueles eso? – frunció el ceño y se giró en dirección a donde provenía el sonido.
- No… que? – pregunté y él me hizo una seña para que lo siguiera.

No lo dudé ni un milisegundo, me aproximé en silencio al lugar de donde provenía el sonido, era en la calle, de eso estaba segura. Cuando me disponía a inclinarme sobre el borde de la azotea máximo me lo impidió empujándome hacia atrás, como impidiendo que viera algo. Intenté recomponerme y volver a avanzar pero volvió a impedírmelo, esa vez mirándome de forma severa.

- Sigue avanzando, pero evita entrar en el perímetro del lycan – me miró a los ojos – yo te seguiré.

Asentí con la cabeza y me levanté. Intenté no darle importancia a que ese sonido me llamaba poderosamente la atención. Avancé a gran velocidad por las azoteas y tejados, evitando los lugares con efluvio a lycan. No habré estado más de 5 minutos sola, ya que max volvió enseguida y proseguimos avanzando juntos en silencio.

Tardamos casi media hora más en encontrar a uno que valiera la pena, lo acechamos desde una azotea baja en silencio por unos pocos minutos. Estaba drogándose en un callejón oscuro, mejor para nosotros.

- Lo de hace un rato… - comenzó y yo fijé mi mirada en él. – no quiero que te vean conmigo, es peligroso.

Lo miré totalmente esceptica y puse los ojos en blanco.

- En serio… no quiero que piensen que pueden llegar a mi a través de ti. No quiero que te hagan daño – dijo y desvió su mirada al vago que ahora murmuraba para si.
- Como sea – murmuré mirando al drogadicto – ey… creo que es hora, vas tu o yo? – pregunté cambiando de tema.
- Tu… yo puedo cazar cualquiera de estos días, a ti se te está haciendo urgente.

Ni siquiera pronuncié palabra, sabía que él tenía razón. Me enderecé y correté unos metros sobre el borde de la azotea y salté prolijamente hacia el calejón. Mi cuerpo cortó el aire limpiamente y aterricé sin errores con las piernas flexionadas para levantarme en silencio. El drogadicto me miró algo sorprendido y fuera de si al mismo tiempo.

Caminé hacia él relamiéndome los colmillos, no era del tipo de sangre que más me gustaba, pero era pasable… lo único que deseaba era que su sangre no tuviera demasiado gusto a las toxinas de la droga, pero aún así, con la sed que tenía todo me daba igual.

- Un angel… - susurró el joven y estiró su mano hacia mi.
- No… el diablo – le corregí y tomando su mano lo tiré hacia delante y rápidamente mis manos se posaron a los lados de su cabeza. – saluda a mi padre de mi parte…



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Atte Mis Vampirezas:
buenooo espero que les haya gustado el capi :) COMENTEN PLIIIS!! sus comentarios y opiniones son una motivacion :) igual gracias a las que pusieron reacciones en el cap anterior.

con mucho amor para ustedes bloodies, Killjoy Vampire.

jueves, 13 de enero de 2011

Cap: Ahora resulta que el presidente del consejo de nobles es Jency Ludovacca?? estas muy equivocado ¬¬

- Camila… - me llamó esteban sacándome de mi trance baboso – tengo que darte el antídoto ya.
- Que? – pregunté dudosa pensando en que me haría tragar, pero mi cara de horror se me escapó al ver la jeringa llena de un liquido negro que sacaba de sus bolsillos… que mierda me iba a inyectar?!
- Estira el brazo infectado y cierra el puño – me ordenó remangando mi brazo herido.
- No, esteban, estas loco… que me vas a inyectar?!
- Es saliva de lycan – explicó quitándole el capuchón a la jeringa- la idea es saturar tu cuerpo con veneno, tanto que el cuerpo lo rechace, eliminando el que ya había.
- O sea que vás a envenenarme? – pregunté alarmándome
- No, voy a curarte. – corrigió y estiró mi brazo a la fuerza. – no te niegues! Ayudame…
- Pero esteban… - susurré.
- Confía en mi – aseguró mirándome los ojos con convicción

Lo miré y por un segundo creí profundamente en él, no podía no creerle. No lo conseguía. Estiré el brazo y cerré el puño mientras desviaba la vista a otro lado porque no podía ver como me inyectaba eso negro y repulsivo. Sentí el pinchaso y juro que dolió demasiado… sentí como el liquido negro recorría mis venas y comenzaba a sentir el cuerpo caliente, demasiado caliente.

- Quema… - farfullé mirando a esteban – me traicionaste, esto va a matarme, no a salvarme… - lo miré con todo el odio que hasta ese momento le venía guardando.

Cada vez comenzaba a sentir el cuerpo más y mas caliente al punto que comenzaba a dolerme todo, me dolía el contacto con la ropa y el aire que entraba por mis fosas nasales parecía cada vez más helado. Me hice un ovillo en el suelo porque el estomago me dolía muchísimo, casi como si se estuviera exprimiendo o retorciéndose.

Esteban me miraba con expresión preocupada pero tranquila al mismo tiempo, no podía creer que me hubiera hecho eso, pero sabía que debería habérmelo esperado… pero, donde estaba Máx? por qué no venía a salvarme o por lo menos a dejarme morir entre sus brazos? Me retorcí en el piso por el dolor que sentía y que apenas me dejaba respirar, grité de forma agonizante mientras me apretaba el estomago con las manos y giraba en el piso arqueando la espalda.

Busqué con la mirada a Máximo y no lo encontré por ningún lado y esto hizo que comenzara a llorar hasta empañarme la vista, no soportaba la idea de morir sin verlo, no lo soportaba. Gemí por el dolor y por que no podía verlo antes de irme. Me imaginé a un gemelo que no conocía muriendo unos días después de que muriera, un gemelo que pensaba jamás conocería, pero me equivocaba, como me equivocaba.

Sentí como se me oprimían los pulmones y lo difícil que se me estaba haciendo respirar, se oprimieron progresivamente hasta que no pude respirar más y comencé a ahogarme… me retorcía contra el piso y me tomaba del cuello con las 2 manos sin poder hacer pasar el aire. Se me iba la conciencia y lo notaba porque los ojos se me cerraban sin poder volver a abrirlos… era mi hora final, eran los segundos anteriores a mi muerte…

No vi la luz esa que dicen que se ve al morir, no escuché voces de ángeles o nada parecido, no vi la puerta del cielo, pero tampoco vi la puerta del infierno… tampoco reviví mi vida, pues no había demasiado por revivir, nada valía la pena por rememorar en ese momento, solo 3 personas saltaron a mi mente: Julieta, Benjamín y por supuesto, Máximo. Los 3 vampiros, los 3 seres amados, los 3 buenos compañeros, hermanos, amantes y amigos. Recordé a Julieta en todos esos pijamas parties que tuvimos, a Benjamín en todas esas tardes en mi casa donde siempre tenía una sonrisa para mi y a Máx… a Máximo lo recordé por completo, en sus buenos y malos momentos, en nuestra unión y en nuestra separación lo recordé todo y luego… nada.

NADA.

“esperen… esto es morir?!”pensé desde un pequeño rincón totalmente negro, me daba la impresión de que había perdido mi cuerpo y estaba en un lugar completamente negro, flotando en un lugar sin pies ni cabeza, sin derecha ni izquierda, sin arriba ni abajo, sin norte ni sur. “what the fuck?! Pensé que iba a ser un poco más interesante y que si no me iba al cielo, por lo menos me iba al infierno a quemarme por siempre… pero no esperaba esta cosa negra”

Pero, estaba pensando? Como pensaba si estaba muerta? Como era conciente del “lugar” donde estaba si acababa de morir? Como era posible? Todo era en verdad extraño a esa altura del partido… y si no estaba muerta? Y si solo había perdido la conciencia de forma en verdad profunda? Y qué perdía con intentar moverme ahí dentro? Y que perdía si intentaba volver a la realidad: revivir? Y que perdía con intentar buscarle una salida a la negrura?

Mi lado depresivo se apareció de improviso y comenzó a susurrar cosas en mis oídos:

“…lo lograste… estás muriendo tonta, o mejor dicho, probablemente ya hayas muerto. Piénsalo, se terminaron las noches desvelada mientras te ahogabas con tus propias lagrimas, se terminó eso de levantarse media hora antes para hacer magia con maquillaje para cubrirte las ojeras oscuras, se terminó el dolor de mirarte al espejo y darte cuenta que al pasar los días te volviste un espectro agonizante, se terminó eso de cambiar cada canción de amor que se te cruzaba por la vida, se terminó tu tortura, se cumplió tu deseo: moriste, no más dolor, no mas aflicción, no mas nada.”

-NO! – grité negándome a esa voz, no tenía razón, valía la pensa sufrir por los que quería, valía la pena… - todavía NO! – grité otra vez mientras entraba como en un vórtice de luz y de improviso estaba otra vez tirada en la calle con Esteban en frente de la casa verde.

Respiré con fuerza un par de veces, sentía la mejilla contra la baldoza gris de la vereda y el frio de la misma. Escuchaba mi respiración agitada y el sonido de los autos distantes.

Unas crecientes ganas de vomitar me azotaron de forma irrefrenable y por reflejo me apoyé sobre los codos y vomité contra las raíces del árbol un liquido negro que al contacto con la tierra comenzó a desintegrarla y a filtrarse en las raíces, pudriendo la madera y haciendo morir lentamente a la planta. Respiré hondo, estaba viva, volvía a estarlo. Me alejé del árbol a rastras y me tumbé en el piso boca arriba… miré el cielo, sentí el viento contra mi cara y el sonido de los autos…

Sonreí… sonreí y luego comencé a reir como loca, a carcajadas… ESTABA VIVA! Estaba VIVA y tenía tiempo para solucionarlo todo! Reí mientras se me salían las lagrimas de felicidad…

- Camila… estas… bien? – preguntó acercándose a mi.
- Sii! – ecxlamé con una inmensa sonrisa – pero quiero agua… - me sentía extremadamente bien a decir verdad, demasiado bien.
- Ehmm… agua? Bueno, te quedas aquí que cruzo al almacen de enfrente y te compro algo. Esperame aquí y no te muevas…
- Traeme chicles de menta profiiis! – le pedí con una sonrisa y el se levantó y se fue.

Me senté en el suelo y miré todo a mi alrededor con una sonrisa… ESTABA VIVA! Todavía no podía creerlo…

- Mi amor! – exclamó Máximo salido de la nada tirándose sobre mi, abrazandome y dando vueltas en el piso conmigo a cuestas – juré que te había perdido… casi muero estúpida! No vuelvas a hacerme esto nunca más! Nunca te pongas en estas condiciones otra vez! Te amo, te amo, te amo, te amo linda! – besó mi mejilla incanzables veces en pocos segundos y luego me miró a los ojos.
- Te amo! Te amo te amo te amo te amo mucho más de lo que parece, en serio Máximo Vilumet. – dije sonriéndole alegremente – hoy en cuanto este libre quiero verte…
- Después hablamos, si, después de esto si no te veo muero… - dijo besando mi mejilla otra vez.
- Ya vete max… - dije – esteban ya va a volver… - besé su mejilla y lo empujé lejos de mi.

Se levantó del suelo a gran velocidad con una sonrisa y se fue. A los pocos minutos volvió esteban con una botella de agua y un paquete de chicles. Me tomé casi toda la botella de una sola vez para sacarme ese gusto raro que me había quedado dentro de la boca y luego me llevé 3 chicles de menta de una sola vez a la boca.

Recién ahí me fijé en esteban, parecía más preocupado que antes.

- Qué te pasa? – pregunté mascando chicles.
- Nada… es que, aun no creo que hago esto por ti… - susurró con la mirada distante – ahora tenemos que ir a mi casa y dar la cara, no será fácil, todos piensan que estás muerta o que estas agonizando; se sorprenderán cuando te vean bien.
- Tan falsos… todos quieren matarme, malditos hipócritas. – dije mirando el piso con molestia, dentro de todo, podría decirse que esteban era el más humano de todos porque los demás eran todos unos animales.
- Es nuestro trabajo camii, es lo único que sabemos hacer, nos nos jusgues por eso – dijo pasando su brazo por ensima de mis hombros.
- Pero tu no eres así, o por lo menos no tan asi. – hice una mueca medio rara y lo miré a los ojos.
- Si soy así camila – dijo con tono seco – pero a ti no puedo matarte, a ti no. Por lo menos los calmara que estés de nuestro lado.
- Tu crees? – pregunté dándolo por hecho, pero desde cuando yo estaba en su bando?? Ese chico estaba alucinando si pensaba que lo prefería a él en vez de a los Vilumet… los Vilumet eran mi familia y él para mi no era nada.
- Si, definitivamente nos da ventaja tener una infiltrada en esa casa. – su tono de voz fue determinante.
- O sea que pretendes que me meta en sus vidas para que los maten? – pregunté haciéndome la incrédula.
- Si, eso quiero. Camila, esto es por tu bien, no tienes idea de las cosas horribles que ellos pueden llegar a hacer contigo…
- Que cosas? – pregunté mirándolo desconfiada.

Por un segundo me miró como asustado y luego prosiguió.

- Pueden obligarte a matar para comer, pueden obligarte a beber, pueden hacer que tengas encuentros carnales con ellos, pueden hacer tantas cosas contigo que no te lo imaginas.
- Los pintas como si fueran perversos, demonios pecadores provenientes del infierno que encarnan en cuerpos humanos en contra de la voluntad del alma que habita en ellos, no seas tan exagerado por favor. – dije con sarcasmo y él me quedó mirando alarmado.
- Eso es lo que son Camila, son viles, demonios malvados que vienen desde abajo, corrompedores de almas, controladores y más. En especial los nosferatus… son los peores y se hacen llamar puros, los odio…
- Y que te han hecho los nobles para que los odies tanto? – pregunté como al pasar apoyando las manos en el suelo.
- Se robaron a mi madre – dijo con la furia suviendo por sus venas – hace 11 años, mis padres y mi hermano mayor fueron asignados a una misión especial: tenían que derrocar al presidente del consejo de nobles. Les llevó más de un año descubrir la identidad del maldito y otros 6 meses encontrar su paradero. Cuando lo atacaron, el chupasangre escapó ileso y se llevó a mi madre con él… lo último que supimos fue que fueron vistos en el aeropuerto de Inglaterra y luego nada… simplemente desaparecieron del mapa.

Noté algo que no encajaba en la historia, si el presidente del consejo de nobles era Máximo, donde se encontraba la madre de esteban en estos momentos? Además, conocía demasiado bien a mi ex y podía asegurar que el jamás se llevaría a alguien en contra de su voluntad por más que fuera su enemiga, lo que me llevó a concluir que en ese caso, la mujer tendría que haberse engemelado del supuesto “presidente del consejo de nobles” y también sabía que max no tenía gemela… lo que me llevó a razonar que Esteban tenía una idea errada de la identidad del presidente del consejo de nobles.

- Y como se llamaba él? – pregunté de repente mirándolo con expresión dubitativa. – me refiero al noble…
- Jency Ludovacca – dijo con odio en su tono de voz
- Y tu madre? Como se llama?
- Rosa Sangrial – dijo mirándome con los ojos vidriosos de ira – porque preguntas? La has visto?
- Solo curiosidad… y no, no la he visto ni he oido hablar de ella, nunca. – le aseguré tocando su rostro con el dorso de la mano, pero si lo supiera, te lo diría. Eso no lo dudes.

Me miró y luego sonrio disimuladamente. Procedió a mirar la hora en la pantalla de su celular y luego lo guardó en el bolsillo trasero de su pantalón. Tomó mi mano con la suya y me miró algo temeroso.

- Es hora de que vayamos – me miró con todas sus dudas y apreté su mano para que por lo menos sintiera que podía apoyarse en mi, eso me convenía. – voy a necesesitar de ahora en adelante que estés cerca de mi camila, me gustaría poder apoyarme en ti… podré? – pregunto haciendo de mi respuesta algo determinante...

miércoles, 5 de enero de 2011

72 Horas Antes de Morir... ahh Perdon, Eran 10 Horas

Esperó que se borren como las otras,pensé sin tener demasiadas esperanzas antes de girar sobre mis talónes y dirigirme al liceo. Sería un día exactamente igual a la noche anterior: LARGO.

En cuanto traspasé las rejas del liceo caminé en silencio por los pasillos hasta el baño. Estaba bastante presentable a decir verdad, nadie diría que hasta hacia unos minutos estaba a punto de morir. Me remangué el brazo donde había sido mordida solo para comprobar lo que ya me esperaba: cicatrices… a decir verdad jamás esperé que las marcas de los dientes del animal fueran negras, pero desee con todas mis fuerzas que se fueran en pocos días.

Me dirigí a la clase, estaba llegando unos 20 minutos tarde, casi se había vuelto normal que llegara tan tarde, de seguro repetía el año por faltas. El solo pensar en eso me amargaba, bueno, aunque eso no fuera tan complicado porque ya de por si estaba amargada. Luego de aguantarme el regaño de la profesora de matematicas, me dirigí en silencio a mi lugar y ni siquiera me moleste en sacar la cuadernola.

- Donde has estado? – pregunto Julieta mirando al pizarrón.
- Yo me pregunto donde has estado tu… te presisaba sabias? – comente con tono escéptico.
- Max me dijo… pero asumi que no era demasiado importante.

La miré con los ojos acidos y respondió achicando los hombros.

- Entonces si era importante…
- Si, lo era… casi muero sabías? – mascullé acercándome más a ella para que nadie escuchara
- Que sucedió? – preguntó mrandome directo a los ojos.
- No se… algo me atacó… - farfullé de forma inaudible y disimuladamente levante la manga de la camisa robada – mira… disimuladamente tonta!

Se rodó los ojos a mi antebrazo y ahogó un gemido de horror, para luego intentar componerse de nuevo, obviando que su palida piel había empalidecido mucho más… por un segundo me pregunté que le pasaba, pero era obvio que algo malo, muy malo.

- Estás infectada… - murmuró aún pálida – si no fueras media sangre ya estarías retorciéndote en el piso, pero si fueras un vampiro puro ya estarías muerta… no sé como harán para curarte, pero de eso solo puede encargarse papá… y max.

Fuck… siempre está max en el medio…

- Explicame que sucede – exigí rechinando los dientes y cubriendo mi brazo otra vez.
- Es que todavía no lo deduces? Vas a morir idiota… - murmuró con las lagrimas a punto de brotar de sus ojos.

Eso fue como una estaca en mi corazón… iba a morir? Como que iba a morir? No…. No podía ser cierto, ahora no. Mas adelante talvez, pero aún tenía varias cosas para hacer… demasiadas. A pesar de todo, reconosco que la idea de morir me dió algo de satisfacción… no habría más dolor, no más soledad, no más cansancio ni amargura… Negué con la cabeza mientras respiraba hondo.

- No… no creo que vaya a morir tan pronto. Julieta… qué me pasó? Por qué me infecté? Que me mordió?
- Un… una cosa así solo puede hacerla un lycan…
- Un que? – pregunté sin comprender, la palabra “lycan” me sonaba muy conocida, pero no la razonaba.
- Un hombre lobo… - explico en voz baja – un licántropo, un lycan.
- O sea que me voy a morir porque un perro deforme me mordió? – pregunté razonando todo y me pregunté porque siempre las peores cosas me pasaban a mi.
- Si, podría decirse así…
- Genial… - mascullé con tono sarcástico y me relajé sobre la silla.
- Tenemos que informarle a will… aunque probablemente ya lo sepa – me miró – el olor a lycan se siente desde lejos… - arrugó la nariz y giró el rostro para mirar a la profesora.

Nos quedamos en silencio los últimos 10 minutos de la clase y en cuanto sonó el timbre Julieta se levantó y salió de la clase en dirección a la clase de su hermano. Yo me quedé quieta en mi lugar, no me quería mover, tapoco quería seguir respirando… pero tenía que hacerlo. Me levanté lentamente de mi lugar y bajé las escaleras hacia los baños. Me miré al espejo y respiré hondo… me daba la impersión de que comenzaba a sentirme más pesada, pero seguramente fuera mi imaginación, la mordida no podía ocacionar algo asi…. O si?

Solo para asegurarme de no se que, levanté la manga de la camisa y al ver las marcas me dio la impresión de que finas líneas negras se extendían pocos milímetros sobre mi piel, desde las insiciones de los dientes hacia fuera, como milimétricos rayitos. Bajé la manga al instante tragando saliva mientras comenzaba a pensar que Julieta no exageraba.

- Camii… estas pálida – oí susurrar a Esteban detrás de mi, parecía preocupado.
- Eh? – me giré con lentitud, si, definitivamente el cuerpo me pesaba más que de costumbre. – ahh… puede ser, no me siento muy bien
- Te traigo algo? – preguntó con cara preocupada atrayéndome a él y rodeando mi cintura como para que no me cayera ahí. – o mejor… te llevo a la ascripción?
- No hace falta… no te preocupes – susurré recostándome en él
- No puedo no preocuparme camila – susurró contra mi frente – no eres cualquier persona…
- Eso me transforma en alguien importante? – pregunté casi entre susurros.
- Si… podría decirse. – comentó y sus labios besaron los míos con cuidado, como si me fuera a romper. – enserio me preocupas… estás mal, creeme, lo sé…

Fruncí el seño y lo miré haciéndome la confundida.

- Esto es solo un bajoncito de presión… no es nada grave corazón… - susurré reuyendo su mirada.
- Camila, sé muy bien que no es un bajón de presión – insinuó – tenemos que hablar, cuanto más pronto mejor… creeme, no tenemos mucho tiempo, con suerte unas 72 horas…
- Esteban! Me estas asustando… - murmuré mirándolo con los ojos dilatados.

Me aterró saber que él lo sabía, me aterró darme cuenta que todo este tiempo que yo estuve jugando con él, esteban también había estado jugando conmigo… había sido una idiota… una completa idiota. Pero más me asusto darme cuenta que él ya sabía sobre la infección… como lo sabía? Era imposible… a menos que él estuviera involucrado. Pero él no era un lycan… o si? y si él había mandado al lycan a que me atacara para… para que? Matarme?! Pero matándome que conseguiría?

Antes de que pudiera evitarle su mano se cerró como una prensa alrededor de mi antebrazo y gemí por el dolor que eso me causó. Forcejé para liberarme de su agarre pero solo conseguí que me apretara más fuerte.

- Tenemos que hablar camila… no aquí, sé que nos escuchan… - susurró cortante.
- Donde? – pregunté aguantanto el dolor de su apretón sobre las insiciones negras. – mañana… en tu casa?
- No… antes, - dijo con tono seco – mañana quedamos todos en mi casa a las 4 no? Bueno… te veo a las 2 en la esquina del liceo, no lleves a nadie, no se lo digas a nadie… y eso incluye a Gastón y a Gabriel.
- Qué quieres esteban? – pregunté mirándolo profundamente a los ojos – si no lo pueden saber Gastón y Gabriel supongo que es un tema tuyo no? A puesto a que tu enviaste al ly…

Sus labios apagaron mi voz con un beso apasionado que no pude responder, solo me limité a apartarlo con fuerza.

- Te dije que aquí no… - corrigió con tono firme – yo te quiero, no soy tan culpable como crees – dijo sonriendo a medias – ahora ve a tu clase… o llegaras tarde otra vez…
- No me convences esteban – susurré mirándolo con rostro escéptico – yo si te quiero, yo si me la jugué por ti… pero de ti no puedo decir lo mismo.

Lo dejé ahí y me alejé. Sonreí a medias cuando no me veía, porque a pesar de que las cosas estaban cambiando drásticamente, las reglas del juego se habían roto totalmente y se estaña forjando reglas nuevas… y presentía que muchas de ellas estaban a mi favor.

Con el correr de las horas cada vez me sentía mas dabil, pero no era nada grave, por lo menos eso pensaba yo. Julieta insistió en que fuera a que me atendieran Maximo y su padre, pero me negué, a pesar de todo, confiaba en que esteban solucionaría mis problemas… ademas, tenía 72 horas antes de morir, podría aguantar un día más.

- POR QUE TE NIEGAS?! – chilló máximo por teléfono.
- Las reglas del juego han cambiado Max… creeme, no va a pasarme nada – dije mirando por la ventana de mi casa. Una tormenta se alzaba en el cielo.
- Cambiado? Qué ha cambiado camila? – insistió algo nervioso.
- Fueron ellos los que enviaron al lycan, pero esteban no estaba completamente de acuerdo… eso es un punto a mi favor. Ademas, me consta que esteban es conciente de mi naturaleza… y le di a entender que me estoy jugando todas por él… mañana lo veo… y estoy segura de que algo va a cambiar.
- Iras? Sola? Después de todo esto irás sola igual? – preguntó dudoso
- Si… no tengo otra opción max, nadie puede ir conmigo…
- Pero… entonces los lycans estan asociados con los cazadores? Malditos perros hijos de su puta madre! No puede ser…
- No, max, espera… solo me atacó uno… puede ser un renegado, no tienen que estar involucrados todos los lycans…
- no entienes… si uno se mete, todos estan metidos… los lycans son un grupo muy cerrado y todos obedecen, son muy apegados a las reglas y aman el protocolo. No hay espacio para renegados entre los lycans.
- Como sea… tenemos que estar en silencio max, supuestamente ustedes no tienen idea de lo que sucederá mañana… aquí no ha pasado nada max, no pueden haber disturbios entre lycans y vampiros.
- Camiila… estamos en una guerra fría desde hace 600 años, los lycans y los vampiros siempre hemos tenido problemas, nos disputamos la comida, nos disputamos la tierra, nos disputamos el derecho a gobernar el planeta camila…
- Ya lo sé, pero aún así… un lycan atacó a una niña cualquiera, eso es justificable máximo, pudo haberle pasado a cualquier chica, no puedes generar un problema por eso.
- Camila si puedo… no eres cualquier chica… es que no lo entiendes?!
- No máximo… no lo entiendo, la única razón por la que yo podría ser importante es por ti… pero tampoco! Porque ya no estamos juntos y aunque lo estuviéramos, tampoco podrías quejarte porque nunca oficialisamos nada… max, insisto, no hagas disturbios por nada.
- No diré nada si me dejas vigilarte – ofreció y ahí si que no pude negarme, sabía perfectamente que Max era silencioso, discreto y buen protector.
- Esta bien… es un trato. Adiós max…
- Te quiero - largó de repente y por un segundo quede en blanco – no olvides que todavía te quiero.
- Sabes que te quiero aun más… te extraño todavía… a veces demasiado – murmuré mirando como afuera ya llovia.
- Odio estar lejos de ti camila… tu eras todo y ahora ya no tengo nada – susurró de forma algo lastimera contra el teléfono y a mi se me quebró el corazón por milésima vez.
- Ehm… adiós max – murmuré con la voz quebrada y corté, no soportaba estar así con él.

A los pocos minutos me acoste a dormir, mañana sería un día bastante largo y necesitaba estar tranquila. Dormí relativamente bien, obviando el hecho de que mi antebrazo latía y tenía una temperatura muy superior al resto del cuerpo. El cuerpo ya no me pesaba tanto, pero a cada rato me salía sangre de la nariz y tosía un poquito de sangre también… estaba muriendo. Me pregunté que síntomas serían los siguientes y a mi cabeza brotaron miles de ideas espantosas.

Me desperté con la cabeza que me estallaba y la piel extremadamente pálida y fría, excepto mi antebrazo, que estaba incluso más caliente que el día anterior. Me tomé la temperatura en cuanto me levante y tenía unos 33ª o 34ª mientras en el antebrazo tenía casi 42ª de temperatura. Sabía que no aguantaría mucho más, no pasaría de esa noche con vida. Me precipité a la ducha y me bañe con agua helada porque eso me aliviaba en algo el malestar. Me vestí lentamente y me precipité a la puerta de salida. Cuando llegué a la esquina del liceo ya no aguantaba más, me tambaleaba a los lados y tenía la garganta extremadamente seca.

Esteban me esperaba ahí, con una cara de preocupación inédita. En cuanto estuve lo suficientemente cerca, él me abrazó sosteniéndome en sus brazos.

- Debemos apurarnos… el proceso se aceleró demasiado, no eres lo suficientemente humana para aguantarlo – dijo con voz seca él y me ayudó a caminar hacia una pequeña calle por donde no pasaba mucha gente.
- Que haremos? Esteban estoy muriendo… - susurré con la poca fuerza que todavía me quedaba
- Le erré al calculo, siendo tan chupasangre el tiempo que te queda es más corto del que pensaba… con suerte tengas 10 horas más.
- 10 horas? – pregunté intentando exclamarlo, pero solo fue un susurro leve.
- Lo siento tanto linda… no quería llevarte a esto, pero los demás me obligaron… todos quieren matarte desde que te integraste a los Vilumet, pero antes de eso me ordenaron que te quitara información… pero yo sé que tu no eres conciente de la maldad de esa especie.

Mas conciente que tu seguro, las cosas se han invertido esteban…

- Quieren matarme? – pregunté poniendo cara sorprendida, aunque ya tenía asumido desde hacía rato que esos hipócritas me querían fuera del tablero de juego.
- Si… a decir verdad yo también te quería muerta hasta que te conocí de verdad – me miró como si lo lamentara y fijó su vista al frente mientras seguíamos caminando por la calle desierta.
- Siempre te quise… y lo sabías. – lo acusé intentando cambiar a un tema más provechoso, necesitaba información pronto. – jugaste conmigo… me corrijo: juegas conmigo. Por qué me salvas entonces? Por qué intentas desinfectarme?
- No, lo que siento ha cambiado camila, antes no me importaba conocerte, ahora si… y detesto no haberlo hecho antes. – me miró a los ojos – me estoy jugando la vida en curarte. Nadie sabe que estoy aquí ahora, todos creen que busco complices para una emboscada… pero eso lo estoy posponiendo, ahora tu eres mi prioridad.
- Emboscada? Emboscada a quien?
- A los Vilumet… no te hagas la tonta, es obvio que aún queremos exterminarlos.

Debía cambiar de tema enseguida, no me gustaba seguir hablando de una emboscada o sospecharía.

- Esteban… no me siento bien – mascullé tambaleándome a propósito hacia un lado y luego haciéndome la desvanecida.
- CAMILA! - ecxlamó él y me sostuvo en sus brazos.

Me recostó contra un árbol de cara a una casa verde e intentó reanimarme por casi un minuto mientras susurraba constantemente “no… por favor no… CAMILA… vuelve… noo… por favor dios no dejes que se vaya”. Descidí que era hora de terminar mi actuación y lentamente abrí los ojos como si no comprendiera nada. Esteban lloraba arrodillado delante de mi y en cuanto me vio “recobrar la conciencia” se abalanzó sobre mi, abrazandome con fuerza. Le correspondí el abrazo sin fuerza ni ganas solo puse mi mano en su espalda y nada más. Observé por sobre su hombro a una figura masculina que me resulto extremadamente familiar, Máximo con las piernas flexionadas para saltar e inclinado hacia delante sobre el borde de la azotea de la casa verde, me miraba con cautela, dudando entre quitar de en medio a esteban y ver que me pasaba o guardar la calma y quedarse apostado en u lugar de vigilante-guarda espaldas-sexy. Negué levemente con la cabeza para que no se acercara y en respuesta sonrió levemente con tranquilidad y malicia para luego relajar su postura y posisionarse en un lugar donde estuviera más cubierto. Me pregunté porque Máximo siemempre se veía tan hermoso, tan fresco, tan sexy, tan macho, tan… tan Máximo. Llevaba unos jeans azules y un sueter de algodón simple color natural, además de unos vans verde ingles. Lo miré con una cara de babosa importante y de lejos ví su sonrisa divertida mrandome.

- Camila… - me llamó esteban sacándome de mi trance baboso – tengo que darte el antídoto ya.
- Que? – pregunté dudosa pensando en que me haría tragar, pero mi cara de horror se me escapó al ver la jeringa llena de un liquido negro que sacaba de sus bolsillos… que mierda me iba a inyectar?!



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perdonen chiiikaaas!!! pero estava en unas pequeñas vacaciones O_O bueno, ya tenia el cap terminado pero donde estaba (en un lugar sin internet) no podía publicar ¬¬ bueno, espero que les haya gustadooo!!! comenten!! este es un capitulo descicivo chikas!! las cosas estan cambiando drasticamente y ya lo van a ver.

viernes, 24 de diciembre de 2010

Cap: Harder Than You Know

FELIIIIZ NAVIIDAAAD MIS DIOOOSAAASS!! :D
AQUI LES DEJO EL CAPI! ^^ DISFRUTENLOOO :D

chicas! la cancion que lleva el titulo del cap es la primera ren el mixppod rojo con las calaberitas :D

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Intenté no pensar en el diluvio de lagrimas que estaban a pocas horas de distancia, intenté centrarme en mis deberes y tragarme las lagrimas por unas horas más… solo unas horas más. Me incliné y cambié la canción que se predisponía a reproducirse: Harder than you know, una canción de amor que me hacía llorar de forma calamitosa… como toda las canciones de amor.

- Now loving you is harder than you know… - canturré poniendo los ojos en blanco y cuando empezó a sonar “Before I Forget” continué con mis deberes.

A la media hora llegó benjamín y me ayudó a terminar los deberes. Nos quedamos conversando de la vida y de todo un poco hasta entrada la noche, en conclusión, ese día no hicimos nada.

- Por suerte que hoy no hicimos nada… - comentó antes de irse. – estoy cansado…
- Si, yo también… la verdad me divertí benja – comenté con una sonrisa forzada; cuando caía el sol me costaba mucho más mantener la alegría de mi rostro
- Yo también… - sonrió y despeinó mi cabello con expresión divertida – eres como la hermanita que nunca tuve sabías?
- Gracias bro – dije abrazandolo lo más fuerte que pude.
- De nada sis – agregó correspondiéndome el abrazo – bueno… debo irme, tu madre está por llegar y ella no sabe que existo… además le dije a Sam que me pasar a buscar como a las 9 y son las 9:15…
- Hasta mañana benja. Ya ve bro… sam te espera para saltar

Lo acompañé hasta la puerta y volví a mi cuarto a tirarme sobre la cama y escuchar música sin parar. Empecé con Three Days Grace, seguí con Escape the fate y proseguí con Bullet for my valentine. Paré antes de llegar a Cannibal Corpse porque ese día en especifico tenía unas especiales ganas de suicidarme… Cannibal corpse era una banda de metal, y el metal no me ponía triste… necesitaba dolor.

Apagué el ares y agarré el MP4 donde busqué la lista de reproducción que oía para deprimirme: una mezla de canciones de amor de mis bandas favoritas, esas voces que expresaban dolor y que solo lograban que quisiera cortarme las venas… pero no podía suicidarme. No podía. No debía. A pesar de todo mi dolor, a pesar de que nadie lo comprendiera por completo, sabía que varios sufrirían si moría, sabía que aún tenía demasiadas cosas por hacer… yo no podía morir.

Me ahogué en dolor hasta entrada la madrugada. Mis ojos dolían demasiado como para parpadear y estaban tan hinchados que latían como si fueran a explotar. Intenté acompasar la respiración un tanto porque mis jadeos no me permitían respirar bien y me estaba ahogando de verdad. Despegué la cara de la almohada y me saqué el pelo húmedo de lagrimas del rostro… esa sería otra noche particularmente larga.

De puro gusto y para seguir sufriendo puse en reproducción la canción esa que me daba dolor… tanto dolor… Harder Than You Know… recordé que esa misma tarde la había evitado y sonreí algo psicópata al darme cuanta de que tenía toda la madrugada por delante… podría escucharla cientos de veces y podría desear morir muchas veces más…

- Baby, don’t talk to me… i’m trying to let go… now loving you is harder than you know – canté entre susurros mientras lloraba con más intensidad y pensaba en el significado de esas palabras… “ …nene, no hables conmigo, estoy tratando de dejarte ir, ahora amarte es mas difícil de lo que crees…”
- Es más difícil de lo que crees max… - susurré como si pudiera escucharme – amarte y dejarte ir es mucho más difícil de lo que crees… te amo mi amor.

Dichas estas últimas palabras cerré los ojos y programé el MP4 para que repitiera “Harder than You Know” indefinidas veces… no quería escuchar otra cosa, no lo deseaba.

Me desperté cantando a las 5:45 de la mañana, una hora antes de que sonara el despertador. Calculé que habría dormido 3 horas, pero mas que sueño sentía dolor en los ojos enrojecidos. Me levanté y me dirigí casi como sonámbula al baño, donde llené el lavamanos con agua helada y sumegí la cara conteniendo la respiración.

El frío pincho mi rostro como si fuera pequeñas agujitas. En cuanto se me acabo el aire saqué la cara del agua y me la sequé con una toalla. Miré mi rostro frente al espejo: el agua fría había desimfalamado un poco mis ojos, a no estaban tan rojos, pero si parecían cansados. Mis ojeras se habían agrandado y oscurecido deliberadamente.

Suspiré y volví al cuarto a agarrar lo que siempre usaba para tapar las ojeras y volví al baño. Primero apliqué iluminador del tono de mi piel, después sombra violeta porque convinaba con mi ropa y delineador negro arriba y abajo. Me organicé el pelo y procedía a vestirme. Me puse una polera violeta y una campera rayada arriba y abajo me embutí los chupines que había usado el día anterior y los botines rayados azul oscuro.

Puse todas las cosas en la mochila y me dirigí a la cocina a desayunar. Me conformé con un vaso de leche fría… no tenía hambre, nunca tenía hambre. Cuando me fui eran las 7 de la mañana, aún tenía media hora por delante para hacer lo que quisiera, pero no me iba a quedar en mi casa… no, de ninguna forma.

Salí sin hacer ruido porque mamá estaba durmiendo y no quería despertarla. Me subí al ascensor pensando que haría media hora en la calle , en otros tiempos hubiera llamado a Max para que viniera a buscarme, pero en ese momento no podía hacerlo.

En cuanto pisé la calle y el viento frío choco con mi rostro detecté un olor diferente… cerca de donde me encontraba algo había pasado… podía oler sangre en el aire… ya que no tenía nada que hacer, me dediqué a perseguír ese olor.

El aroma me llevó 5 cuadras en dirección contraria al liceo, doblé una esquina y me encontré en un callejón largo con una pequeña abertura al final. Las paredes mohosas tenían un olor pútrido que disimulaba en algo el fuerte efluvio a sangre fresca. Caminé en silencio y preparada a salir corriendo, no sabía que podría encontrarme del otro lado del pequeño agujero. Mientras me acercaba veía algunas gotas de sangre fresca en el suelo y algunos arañazos en el cemento… detrás del agujero no iba a encontrarme con un vampiro… no, era otra cosa.

Inspiré lo más silenciosamente que pude para detectar olores… ese olor, pensé entreabriendo la boca sin darme verdadera cuenta, mis colmillos descendieron a su estado “natural” y reacomodé la mandibula a gran velocidad. Mis sentidos se agudizaron sensiblemente en cuestión de segundos y fui capas de sentir el sonido de carne desgarrándose y de una respiración gutural y animal… me pregunté nerviosa porque mi cuerpo reaccionaba así frente a lo que sea que estuviera del otro lado del agujero.

Algo me decía que no avanzara, pero aún así lo hice, no podía quedarme con la duda. Cuando estuve a pocos centímetros del agujero me quedé quieta, dentro del agujero estaba muy oscuro, por lo que solo asomé la cabeza…

Mis ojos al contacto con la oscuridad brillaron y pude ver con claridad lo que sucedía ahí adentro: un cuerpo humano a medio comer y una bestia con forma de animal… tenía cuatro patas y mucho pelo… parecía un.. perro? No, no… era diferente, las patas trazeras eran más largas que las delanteras, pero las 2 eran finas y musculosas. El pelaje enmarañado era color grisáceo oscuro. Tenía una forma algo estilizada, casi podía decirse escuálida y un oscico largo negro y prominente, plagado de dientes afilados y blancos.

Contuve la respiración del asco y me paralicé cuando el cuadrúpedo ese me quedó mirando con sus ojos ardidos negros llenos de furia. Rugió y algunas gotas de sus babas chocaron contra mi rostro, casi vomito, su olor a podrido era insoportable. Reaccioné un segundo después, me tiré hacia atrás y comencé a correr. Había avanzado solo 3 metros cuando las garras del bicho ese se cerraron en torno a mi tobillo, tumbándome en el suelo.

El cuadrúpedo saltó sobre mi con sus zarpas prestas a arrancarme la cara , pero giré sobre mi misma y lo evité por poco, me paré de un salto y comencé a correr otra vez con la esperanza de salvarme. Corría a toda velocidad, mucho más rápido que un humano, casi como un vampiro.

Una de las zarpas del animal me golpeó el costado izquierdo y volé contra una de las paredes mohosas. Al caer al suelo caí sobre una vieja placa de vidrio que se rompió en mil pedasos bajo mi peso, clavándose en distintas partes de mi cuerpo, incluyendo mi cara…

- Ahh… - gemí sin poder respirar bien, sentía un dolor insoportable por todo el cuerpo.

El oscico de la bestia me giró poniéndome boca arriba. Lo vi de frente, su cara de animal toda manchada de sangre, su boca entreabierta gruñéndome y sus babas malolientes cayendo sobre mi pecho. Lo miré sin saber que hacer… como podría salvarme de esa? Como podría impedir que me comiera allí mismo?

El animal rugió contra mi rostro y se retiró unos centímetros para morder mi cara. Metí antebrazo, no me arruinaría la cara por nada del mundo. Sus caninos y dientes se clavaron en mi antebrazo y grité, grité por el dolor que eso me causó. No aguantaría much más, lo sabía. Antes de perecer ante el dolor jugué mi última carta, una que jamás había intentado: probé controlar su mente.

Busqué con desesperación el punto conciente de sus ojos y luego de varios segundos pude encontrarlo. Me metí en su cabeza y el esfuerzo hizo que me latieran las sienes. Era difícil dominar al instinto de esa bestia con la poca conciencia que poseía la misma, pero por lo menos podía evitar que me mordiera.

Los primeros rayos de sol chocaron contra mis ojos y perdí la concentración, haciéndome romper el contacto visual y de esa forma la cadena que unía mi mente con la mente de la bestia. Rugió de forma audible y… todo pasó tan rápido… estaba tan cegada por el sol que apenas podía enfocar, vi de soslayo como la bestia se alejaba de mi y se retorcía con violencia. De pronto vi apenas un hombre con el torso desnudo y luego nada…

Me quedé quieta por un minuto más y luego descidí moverme un poco. Me dolió de forma estrepitosa y horrorosa hacer movimientos, pero aún así me forcé a hacerlo. Me senté en el suelo y luego me arrastre hasta estar a la sombra.

Por primera vez miré mi mano izquierda, la palma estaba atravezada por un vidrió sucio y todo manchado de sangre, sabía que tendría que sacarlo de ahí, pero no me animé a hacerlo, tendría que llamar a una ambulancia pronto, no sabía el estado de mis heridas.

De repente mi palma comenzó a doler hasta el punto de hacerme gritar. El dolor comenzó en mi mano y se desplazó por mi cara y distintos puntos de mi cuerpo. Me forcé a no chillar y tumbarme en el suelo mientras veía con horror como pedazos de vidrio de diferentes tamaños caían al piso desde mi cuerpo. Vi como el trozo que atravesaba mi palma se desplazaba por si solo a un lado, retirándose de mi carne sin que tuviera que tocarla. Dolía, dolía mucho… el vidrio tardó casi un minuto en retirarse por si solo por completo de mi carne y caer al suelo. En cuanto salió de mi, no sentí mas dolor en la palma, solo un cosquilleo y nada más. Miré mi mano y noté sorprendiéndome que no tenía nada… no tenía una herida abierta, solo una línea rosada y mucha sangre.

“la piel de los vampiros se regenera más rápido que la de los humanos” eso había dicho máx una vez y yo sabía que era verdad… más de una vez me había lastimado y sanado a extrema velocidad, pero eso era insolito… mi carne al regenerarse explulsaba el cuerpo extraño incrustado en ella… era asqueroso, doloroso, y fascinante.

Registré el resto de mi cuerpo y mis heridas ya habían sanado, solo quedaban las manchas de sangre… las cuales eran muchas y no podría disimularlas, tendría que volver a casa. Me levanté y me sacudí un poco para luego ver la hora: 7:20.

- La puta madre! – exclamé dándome cuanta de que para esa hora mi madre ya estaba levantada y tendría que esperar a las 9 para que se fuera y no me viera chorreando sangre. – y ahora que hago? – me puse a pensar con desesperación, pero no encontraba nada de nada… tendría que esperar - maldita sea! A menos que…

Con resignación recurrí a mi última esperanza: Julieta. Disqué su numero y esperé… me pregunté al sentir la respuesta que me dieron el porque de que Julieta nunca respondiera su teléfono y siempre fuera Max.

- Hola cami… - dijo con tono dudoso – estás… bien?
- Ehm.. si –me apresuré a responder, lo que menos deseaba era que justamente Máximo se enterara de lo que había sucedido. – me pasas con Julieta porfis?
- Se está vistiendo… le dejo algo dicho?
Fuck! Maldita maldita suerteee!

- Eh… no, no es nada importante… - respondí y me quedé callada.
- Ah… bueno, te puedo ayudar en algo? – insinuó como adivinando que las cosas no estaban normales.
- No, no te compliques. Solo dile a Julieta lo más pronto posible que me llame antes de salir para el liceo, pero que me llame al celular.
- No estás en tu casa? – preguntó extrañado y elevando el tono – camila que pasó? Sabes que cuentas conmigo siempre, que paso?!

Corté. No aguantaría la cadena interminable de preguntas de Max. Me paré y descidí que no estaba segura en ese callejón, el animal extraño ese podría volver… pero era un animal? Si yo estoy segura de que vi un hombre cuando la bestia desapareció?

Me quedé pensando en esas cosas cuando comencé a trepar por la pared mohosa. Eran algo así como 2 pisos lo que trepé antes de lograr alcanzar la azotea de la casa. Había ropa tendida… ropa de mi tamaño. Lo que me asaltó una idea a la cabeza…

Descolgué lo que me servía: una camisa blanca entallada y unos jeans que me quedaban un poquito flojos. No lo dudé, me quité la ropa manchada y me puse esa que había encontrado. De mi ropa solo me volví a poner los botines y el cinto, el resto lo guardé prolijamente guardado en mi mochila, lo lavaría en cuanto llegara a mi casa en la tarde. Mi reflejé en un vidrio que había en la azotea para organizarme un poco el pelo. Todavía tenia la cara y las manos manchadas de sangre… no podía entrar así al liceo, debía encontrar una forma de limpiarme…

Recordé que en la noche anterior había llovido, por lo que con suerte encontraría algún lugar donde se hubiera acumulado un poco de agua de lluvia… en esa azotea no había, por lo que salté a la azotea contigua y luego la otra y así sucesivamente hasta que encontré en una depresión del techo un charco de agua…

El charco tenía un poco de tierra y estaba algo sucia el agua, pero a situaciones desesperadas, medidas desesperadas. Hice tripas coazón y me limpié el rostro en esa agua insalubre. Impié mis manos y el antebrazo. Me percaté de que en él habían quedado las marcas de la dentadura del animal…

Esperó que se borren como las otras,pensé sin tener demasiadas esperanzas antes de girar sobre mis talónes y dirigirme al liceo. Sería un día exactamente igual a la noche anterior: LARGO.

jueves, 16 de diciembre de 2010

Cap. La Ascecina y el Cazador

holaa!! bueno, son la 1: 47 por lo que supongo que ya es viernes! asi que ya puedo publicar! :D
por las dudas les digo que estuve cambiando un poco el orden del blog así que para comentar, el icono aparece arriba del cap, debajo del titulo y encima de la primera linea del texto. burno, solo les tenia que decir esoo... jajaj les dejo el capi:
Me asustaba darme cuenta que las personas a mi alrededor notaban mi cambio, notaban que de a poco me iba oscureciendo de adentro hacia fuera. Mi alma ya estaba sumida en la oscuridad y eso se notaba en mi piel, en mis ojos hinchados de llanto, en mis ojeras violetas enfermisas.

- Camila… no estás entendiendo nada. – afirmó Benja quitando de mis manos los papeles….

Desde cuando tengo papeles en la mano?, pensé frunciendo el ceño. Tardé unos segundos comprender que estaba repasando la vida de Gabriel cuando de pronto me puse a volar por mi mundo ageno a la realidad.

- Eh? No… - negué mirándolo sin poder enfocar la atención en él.
- Porqué no duermes? Cada día estás peor camila… me preocupas. – dijo con tono preocupado.
- No… - negué con un tono que pretendía ser rotundo, pero no me salió – si me acuesto es solo para llorar, ya tengo suficiente con llorar toda la noche, no quiero llorar de día también.
- Camila, en serio te lo digo… te has convertido en un espectro! No… peor, en una vampireza… y no de las sanas, si no de las enfermas…
- No me llames así! – exigí recostándome contra el respaldo de la silla
- Sabes que es verdad Camila! – me gritó intentando hacerme reaccionar – ya no tienes energía! Ya no comes tanto como antes, es cierto… pero yo sé y en el fondo tu también sabes que estás tan deteriorada porque ya no bebes!
- Si bebo! – le objeté intentando recordar cuando había sido la última vez… no… no lo recordaba.
- Cuando?! A ver dime cuando fue la última vez?!

Me quedé callada con la cabeza gacha mientras unas lágrimas de impotencia brotaban de mis ojos y rodaban por mi cara, llevándose consigo el delineador, y la sombra.

- Camii… - su tono se suavizó sensiblemente y acercó su silla más a la mía . sus manos tomaron las mías y agachó su cabeza para mirar mi rostro – camii eres mi mejor amiga… no me gusta nada verte así… los 2 sabemos lo que tienes que hacer… por favor, hazlo. Yo te ayudaré.
- No quiero ser una ascecina – lloriquié ahogándome en mis propias lagrimas – prefiero morir antes…
- Pero no entiendes que ya te estas muriendo?! – exclamó obligándome a verlo a la cara – ey! Donde quedó la vieja camila?! Donde está esa chica que tenía los colmillos siempre listos para defenderse?!

Lo miré secándome las lágrimas y tragué saliva antes de poder contestarle:

- La mataron… - susurré mirándolo – y no creo que puedas hacerla volver por el momento.

Me levanté de la mesa y comencé a caminar a la puerta de calle, necesitaba estar sola, caminar. Sentí como mi energiía se reducia a nada, mis piernas se balanceaban a los lados y perdía el equilibrio mientras la conciencia se me iba… agradecí estar inconciente cuando caí al suelo y me golpee el mentón contra la punta de la repisa. Por el mismo golpe recobré la conciencia por unos segundos… vi unos botines acercarse y volví a cerrar los ojos… deseaba no poder despertar...

Recobré la conciencia porque ese olor cautivante me llamó demasiado la atención… lo conocía tan bien que desde siempre me había puesto alerta. Estaba alucinando o ese era el aroma delicioso de Máximo? Respiré ondo antes de abrir los ojos, definitivamente era su aroma.

Abrí los ojos y lo vi… me miraba con preocupación. Había ojeras verdosas debajo de sus ojos y su pelo también había perdido algo de brillo. Estabamos dentro de su auto, en el asiento de atrás. Él sentado y yo en su falda recostada en su pecho. Me estrechaba con cuidado, como si me fuera a romper.

- Camii… - dijo mirándome con el ceño fruncido – que te pasa? Por qué nadie me avisó que estabas tan mal?! – fue curioso, la primera pregunta era en tono dulce e iba directa para mi, pero la segunda pregunta fue en tono agresivo, lo estaba exigiendo… pero era para otra persona, había alguien más en el auto…
- No creí que llegara a tanto – se excuso la conocida voz de Benjamín.
- Esa niña está desnutrida – comentó otra voz, creí la de Samuel, el saltador.
- Max… - susurré sin fuerza – donde estamos?
- Vamos de caza – explicó con tono sereno – tu cuerpo se deteriora porque no estás alimentando a ese lado vampiro que tienes. Aunque no lo aceptes la sangre es necesaria.
- No… - negué e intenté zafarme de sus brazos, pero eso solo hizo que callera en la inconciencia otra vez.


Escuchaba voces lejanas… no las sentía con claridad… para nada claras.

Hablaban de sangre, de humanos, de exprimir… se estarían alimentando seguramente, por lo que deduje que eran Benjamin, Sam y Max. Abrí los ojos una vez más y noté que seguía estando en el auto, pero esta vez estaba sola. Tomé fuerza y me bajé. Me sorprendió notar que estabamos en una azotea bastante grande. Era de noche, en una de las esquinas de la azotea, la más oscura, había 4 cuerpos apilados prolijamente. Sam los estaba acomodando con cuidado mientras benjamín se limpiaba la boca con la manga de su campera y se arreglaba la ropa. Máx mientras tanto se relamía los dedos… unos dedos tenídos del rojo de la sangre humana.

En cuanto me vió dejó de relamerse y se limpió en la ropa algo avergonzado. Yo negué con la cabeza de forma sarcástica y me acerqué a él… lo necesitaba, demasiado. Sus manos tomaron mi rostro y me miró profundamente… ciertamente no me interesaba que fuera un ascecino, no me interesaba que sus manos estuvieran manchadas por la sangre de otros, lo amaba y nada de eso me importaba.

- Te amo… - susurró mirándome a los ojos con tanta ternura.
- Y yo también te amo tanto max… - respondí parándome de puntillas para que mis labios estuvieran más cerca de los suyos.

Nos besamos con ternura, fue un beso corto, pero estaba cargado de todo lo que sentíamos el uno por el otro.

- Esas botellas son para ti – me indicó mi ex con la mano – casi 5 litros de 0RH-

Se me hizo agua la boca al instante y no pude evitar el acto reflejo de adelantarme 2 pasos. Miré a max avergonzada y me adelanté conteniendo mis impulsos y abrí la primer botella… olor a limón… excicito. No lo dudé me llevé el pico de la botella a los labios y comencé a beber con desesperación. De pronto me había despertado esa necesidad que con el correr del tiempo y de mi propia tristeza había sepultado… estaba renanciendo de nuevo ese habito asqueroso que me mantenía viva.

Noté con asco como parte de la fuerza que había perdido volvía a mi cuerpo con lentitud,,, y luego de 5 munutos pasé a la segunda botella. No me costó mucho terminar con todo lo que quedaba. Descubrí que los 3 vampiros me miraban interesados. Intercambíé miradas con benjamín antes de relamerme los labios, teñidos de un rojo sangre que de seguro, convinada con mis ojeras y mi piel pálida, estaría pareciéndome a una muerta, un espectro oscuro, la sombra de lo que fui antes.

- Ya muévanse – dijo Máximo cargando uno de los cuerpos en su espalda – la noche es corta y tenemos demasiadas cosas que hacer
- Sip… demasiado corta – susurró sam cargando al cuerpo de apariencia más pesada sobre su hombro.
- Camii te toca llevar a esa de ahí – señaló benja cargando a su espalda al penúltimo cuerpo – es la más liviana.
- Apúrense! – exclamó Max que ya había saltado de la azotea y nos esperaba en el callejón.

Me levanté del suelo y pensé como haría para cargar con más de 56 kilos sobre mi espalda. No encontraba una forma para cargarla y saltar 3 pisos desde la azotea al suelo.

- Camii, proba sacar los colmillos… eso puede darte más fuerza. – me recomendó benjamín y luego saltó de la azotea al piso.

Me acerqué al cuerpo sin pensar demasiado en lo que iba a hacer, miré a la pobre mujer que estaba muerta… pelo color rojo anaranjado enmarcaba un rostro pálido y delicado lleno de pequeñas pecas, tenía aspecto tierno y dulce… no tendría más de 20 años… me dio pena por ella, pensé por un segundo que en otras circunstancias, podría haberme pasado lo mismo que a ella y tragué saliva de puro nervio.

“a mi los vampiros me protegen…, pensé con la mente demasiado fría. Pero la única razón de que lo hagan es porque soy una de ellos… otra ascecina en progreso”

Apreté los labios frente a ese pensamiento, era una verdad que deseaba negar y ocultar, pero como tapar esa parte de mi si cada vez que en mi nariz entraba efluvio a sangre me moría de sed? Como hacer para que nadie notara mis sanguinarias actitudes? No podía lograrlo, no podía hacerlo… y solo esto pasaba porque los colmillos y todo lo que estos significaban se habían adherido a mi persona y sabía, muy en el fondo, que jamás se separarían de mi.

Abrí la boca y reacomodé la mandibula para que los colmillos me quedaran más cómodos. Dejé que el aire entrara por mi nariz, detectando miles de olores diferentes, mientras sentía como la vitalidad comenzaba a apoderarse de mis extremidades extremadamente pálidas.

Avancé con resignación y me agaché junto a la chica pelirroja. La miré un segundo antes de cargarla a mi espalda. No me cuestioné nada ni un segundo, ni siquiera cuando flexioné las piernas para saltar de un tercer piso, ni siquiera cuando cortaba el aire en la larga caída, ni siquiera cuando sentí el duro piso contra las plantas de mis pies al aterrizar con las piernas flexionadas…

- Venimos por el auto después cierto? – preguntó benjamín acercándose a mi y tomando a la pelirroja con cuidado para que no se callera.
- Si, antes tenemos algunas cosas por resolver, primero, esconder los cuerpos – declaró Sam con los brazos cruzados – alguna sugerencia? – preguntó mirando a max con expresión dudosa.
- Por lo general incineramos los cuerpos Sam – explicó él recostándose contra la pared.
- Bueno… vayamos allá entonces.
Jamás podré olvidar el olor del incinerador, la carne quemándose, las oleadas de calor contra mi rostro…, pensé, y al instante sacudí la cabeza con fuerza para alejar esos malos pensamientos de mi cabeza.

- Hey! Por qué niegas eh? – preguntó Gastón pasando un brazo por encima de mis hombros.
- Nadaaa… ajjaja mutabaaa –deije exageradamente y él y esteban se partieron de risa, a decir verdad, no me importaba que se rieran de mi.
- Boba – susurró esteban con una deslumbradora sonrisa que personalemnte me pareció patética y me atrajó hacia él liberándome del brazo de Gasti.

Los labios de esteban besaron suavemente mi cuello descubierto. Seguía preguntándome como aguantaba el roce de su piel, pero debía hacerlo, tenía que hacerlo… en tres semanas de ese suplicio ya había conseguido que me invitara a su casa el sábado. Faltaban solo 2 días y hasta entonces tenía que ser más que complaciente. Forcé a mis brazos a rodear su cintura y atraerlo más hacia mi. fruncí los labios cuando noté que sus manos se prestaban a tomar mi rostro, no había nada que odiara más. Me aguanté y compuse una tierna sonrisa mientras acercaba mis labios a los suyos. Los aplaqué contra los míos y sentí con satisfacción como los dominaba con malicia. Me giré y lo acorralé contra la pared mientras lamía su labio inferior y luego lo mordía una vez con suavidad. Me retiré con una sonrisa maliciosa, abrazandome al torso de Gastón con una fingida inocencia.

Esteban miró a Gastón recobrando el aliento y en silencio se dio media vuelta y se fue… cuando dobló la esquina y no lo vimos más, se rompió el silencio en el que estabamos inmersos Gasti y yo.

- Esta vez si que la cagaste! – dijo él con una sonrisa – odia que le hagan eso…
- A mi me parece que le gusta… sino no hubiera puesta esa cara. – dije esbozando una pequeña sonrisa malévola.
- En serio… lo odia, aunque le gusta bastante… - reconoció frunciendo el ceñó – es bastante contradictorio la verdad.
- Creo que le gusta que lo controlen… pero no le gusta perder el control – comenté utilizando en mi beneficio todo lo que había estudiado de sus vidas – es de locos…
- Si… es algo asi. – reconoció mirando la escalera por un segundo.
- Y como van las cosas con Ana? – pregunté fingiendo verdadero interés.
- Bien… mal. – reconoció algo apesadumbrado – no se… creo que vamos en una caída sin retorno… es que la cague en serio esta vez…
- Qué le hiciste ahora eh? – pregunté apartándome un poco
- La engañe con un chica en una disco hace 2 semanas… se lo dije pensando que iba a perdonarme si se lo decía… estaba borracho, que podía hacer yo? Pero dijo que no me aguantaría ni una sola más… - la pena se clavó en su rostro y si había algo que sabía que Gastón escuchaba, eran los consejos racionales y un tanto frívolos.
- Gas… disculpa que te lo diga, - comencé haciendo una mueca dudosa – pero me parece que tienes que dejarla ir… abre los ojos, mira nuevos horizontes, tal vez y con suerte encuentres algo mejor, no sé…
- Tal vez tengas razón… pero con Ana era especial… podía confiar verdaderamente en ella – se lamentó mirando el piso y frunciendo los labios – yo conocía su vida y ella la mia… no creo que vuelva a tener algo asi otra vez…
- Para ser sincera, lo veo muy difícil, pero todo puede pasar o no? – sonreí intentando ser positiva.

Sentí unos pasos en la escalera a mi costado derecho y sentí como el brazo de Gastón me soltaba al instante. Me giré suponiendo sin equivocarme que era Ana la que bajaba. La miré con expresión monótona, pero notando el odio con el que me miraba a mi y luego el dolor con el que miraba a Gastón. En cuanto se perdió de nuestra vista, miré a Gastón con expresión seria.

- Aún me odia cierto? – pregunté recostándome en la pared.
- Demasiado.
- Y también le dolió verte conmigo
- Si… - aceptó de mala gana y agachó la cabeza – pero no es tu culpa.

Lo miré un tanto sarcástica y él se rió un poco, lo acompañe y luego seguimos hablando de tonterías y cosas hasta que a los pocos minutos volvió a aparecer esteban por el pasillo acompañado de una chica de su clase. Quería confundirlo, quería confundirlo mucho por lo que de puro gusto lo miré con ternura y dulzura, como si me estuviera muriendo por él… se detuvo un segundo cuando me vió mirándolo y luego siguió como si estuviera un tanto confundido. Entró a su clase y a los pocos segundos salió con su mochila al hombro…

ya terminó su horario de clases y se va…, pensé viendo como se acercaba.

- Te vas? – pregunté en un tono de reproche sutil, como si no hubiera planeado que me saliera así.
- Ehmm… s-si… - dijo algo extrañado.
- Bye bro… - exclamó Gastón y extendió el puño para chocarlo con Esteban, pero este ultimo no le dio importancia porque plantaba un sonoro beso en mi mejilla.
- Tengo que hablar contigo después – me dijo muy cerca de mi rostro.
- Está bien… dime cuando – susurré y besé sus labios con ternura y rápidamente para luego separarme de él y mirarlo con una pequeña sonrisa.

Me sonrió y luego se fue. Me pregunté en el momento de que podría querer hablarme, pero al principio no encontré una clara razón.

Al poco rato me fui a mi casa y en cuanto llegué me dí un baño largo antes de que llegara Benjamín. Mientras el agua caliente caía por mi cuerpo me permití pensar en Max,,, en todo lo que lo extrañaba y en todo lo que lo amaba a pesar de todo.me pregunté si me saludaría el día de mi cumpleaños, solo faltaba una semana para que tuviera 14… tan poco.

Cerré las canillas y me envolví en un toallón verde, mi favorito. Me sequé y corretee a mi habitación donde me puse un chupin rotoso muy comodo, mis botines rayados una remera de manga lara a rayas rojas y blancas horizontales. Me peiné con parsimonia y luego me senté frente a la computadora para abrir el ares, puse The Flood de Escape The Fate y saqué las cuadernolas de la mochila para comenzar a hacer mis deberes… estaba algo atrazada y antes de que llegara Benja quería empezarlos y si me alcanzaba el tiempo, terminarlos.
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antes de irmeee les digo que si quieren escuchar The flood (cancion que nombre en este cap) estan en el mixpod rojito con calaveritas de la izquierda. es la segunda cancion en la lista de reproduccion. besoooosss!! se las quiereee!!
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