Gee♥ // Bren♥ // Max♥ // Add♥

Gee♥  //  Bren♥  //  Max♥  //  Add♥
mis 4 amores = hermosos preciosos perfectos heavys talentosos y sexys ♥

jueves, 9 de diciembre de 2010

Famous Last Words (ultima parte)

bueno chikas!! lei sus comentarios y tienen razon. tengo que poner un día para publicar! que les parece los viernes? creo que es el mejor día ya que luego está el fin de semana y es algo que nos gusta a todos. :D



asi que a menos que les paresca otro dia, todos los viernes publico un capitulo o, en el caso de que no pueda cumplirles, ese mismo dia les dejo un aviso para explicar el porque.

buenoo!! sin más para decir les dejo el cap! que lo disfruteeeen!


-----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------


Mis manos rebeldes corrieron a su cabeza, como dándome la respuesta a mis preguntas. Acarcié su pelo suave, sus hombros y su rostro mientras notaba como con mis caricias él se calmaba de a poco. Me dolía entender que luego de todas las cosas estúpidas que había hecho, con solo unas caricias podía hacer que me perdonara… me dolía saber que era tan importante para él, me dolía porque sabía que no podría estar para Max cuando me necesitara.

Suspiró, aún con la congoja latente en su respiración. Mi campera y polera estaban parcialmente desintegradas en mi pecho, por lo que en ese momento tenía un pronunciado escote. Seguí acariciando sus hombros en silencio mientras pensaba en como le haría para dejarlo sin causarle más dolor.

- Te amo… - susurró contra mi pecho – por qué me dejas si te amo tanto…?
- Max yo… - comencé pero no pude terminar, se me había trabado la lengua del dolor que sentía.
- No fue suficiente todo lo que hice? Quieres que me juegue más por ti…?
- No, máximo no es eso…
- Qué es entonces? – preguntó separándose y mirando mi rostro con los ojos hinchados de llorar.
- Es algo mucho mas… mucho más fuerte lo que nos separa max… no lo entenderías.
- Dimelo igual… - suplicó resguardando su cabeza en mi pecho otra vez – aceptaré lo que sea.

Sus labios besaron mi clavicula suavemente una y otra vez… como si supiera que cada una de sus caricias me desarmaba por dentro, cada beso y roce eran un eslabon más a la cadena que me unía a él.

- Desde el principio los 2 supimos que algún día esto iba a acabar… hay demasiadas cosas que nos separan corazón… - dije acariciando su pelo. – es duro, pero así será mejor.
- No… contigo no serán así las cosas, no voy a perderte… - susurró contra mi piel y me apretó más, como si de esa forma evitara que nos separaramos.
- Max… no lo hagas más difícil… - supliqué y negó con la cabeza en respuesta. – por el bien de los 2 yo no voy a volver contigo…
- Por tu bien en todo caso, porque yo estoy bien cuando tu estás en mi mundo
- Máximo… has vivido más de 2 millenios sin mi… podras seguir viviendo cuando ya no esté…
- No lo sé… no quiero… - lloriqueó contra mi pecho.
- Me duele el alma por esta descicion… pero no voy a ceder a mis palabras, esta vez no Max – mi voz sonó demasiado segura y descidida, lo que me sorprendió bastante.

Él se mantuvo en silencio, saavedor de que no me retractaría aunque me doliera. Su respiración se mantuvo tranquila, sin variaciones indeseables que denotaran su enojo o congoja. No logré imaginarme cual sería el color de sus ojos en ese momento, supuse que de un gris plomo… o un plateado, pero no podía asegurarlo.

- Así que es definitivo? – preguntó con tono calmo.
- No lo sé… espero que no, me gusta pensar que solo es una separación temporal… por lo menos hasta que las cosas se tranquilicen un poco.
- O sea que no es un ADIOS… simplemente es un HASTA LUEGO – me sorprendió que lo afirmara y no lo preguntara, parecía ser que lo dicho por él era un eco a mis pensamientos.
- Si… eso mismo.
- Ahh… - musitó y se reacomodó más. – y cuanto tiempo crees que durará esto?
- No lo sé… depende de cómo resulten las cosas, tu entiendes cierto?
- Si… - suspiró – ya no quiero hablar de estas cosas cami… hoy no es un día para dejarme.
- Lo sé, hoy es tu cumpleaños… - dije con algo de desgana, lo separo de mi para ver su rostro y mientras me fundo en sus ojos, ahora purporeos platinados susurré: feliz cumpleaños Máximo Vilumet… en verdad no sabía que regalarte que no tuvieras ya… así que pensé que apresiarias más algo que fuera especial para mi… no se si aún quieres que te de mi regalo…

Asintió con la cabeza de forma casi inconciente y se inclinó para besar mi frente. Cerré los ojos melancolica al sentir sus labios sobre mi piel, sabedora de que pasaría un tiempo considerable antes de que los sintiera otra vez. Me levanté y caminé hasta mi cuarto, a pesar de que sabía que seguramente a esa fecha estaríamos muy peleados, había preparado su regalo, lo había envuelto en un lindo papel rojo oscuro y le había puesto una moña plateada que me había parecido bastante aceptable. Su regalo lo había escondido dentro del ropero, por lo que sacarlo me costo algo, pero un unos 3 minutos ya estaba de vuelta en la entrada con max.

Me arrodillé a su lado y besé su mejilla cariñosamente, no podía evitar ser así con él, por más que supiera que en cuanto dejara mi departamento me pondría a llorar con una desesperación ascecina. Dejé el paquete sobre sus piernas y lo miré expectante.

- No es nada llamativo ni de valor… pero es importante para mi. – comenté mirando como rompía el papel cuidadosamente – quiero que lo cuides…

En cuanto vió el viejo libro (ya con las ojas amarillentas, algunas de ellas con los bordes rotos y en sus paginas varias manchas, cada una con su propia historia, algunas de chocolate, otras de tinta y creo que hasta había una de sangre seca) max sonrió, sonrió de esa forma especial que tan bien conocía.

- Robin de los Bosques – dijo mirándome sonriente – el libro de tu papá… - sus labios besaron sonoramente mi mentón – gracias… sé lo importante que es para ti.
- Pensé que te gustaría… - dije sonriendo – sé que en tus manos estará muy bien cuidado.
- Jamás le pasará nada, lo juro camila, siempre estará conmigo. – sonrió otra vez y me abrazó con naturalidad.

Máximo me soltó y se puso a pasar las delgadas y frágiles paginas. Se detuvo en una en particular y acarició con los dedos la pequeña mancha roja en el medio de la pagina.

- Huele a… de quien es este olor? – preguntó algo extrañado. – no es tuyo… no es de tu madre…
- Seguro es de papa… tal vez se lastimó mientras lo leía – comenté acercando la nariz a la hoja. – madera… pino… menta… - susurró intentando identificar el efluvio, pero es muy viejo para asegurar uno en especifico.
- Para mi que es tierra mojada… - sugirió el y siguió pasando páginas con trnquilidad. – me gusta… las páginas tienen el olor de tu piel.

Sonreí algo sonrojada y me senté con las piernas cruzadas. Disfrutaba mirarlo tan tranquilo pasando las páginas a pesar de todo, me daba una pequeña luz, una pequeña esperanza después de todo.

Pasamos el resto de la tarde sin más lagrimas ni discusiones, llegamos al común acuerdo de que nos separaríamos, pero eso sería a apartir del 4 de julio, o sea, el día siguiente. Me dejaba notoriamente más tranquila saber que terminábamos sin odios de por medio, me dolía no poder estar con él como antes estaba, me dolía pensar que ya no podríamos ser ÉL y YO, pero por otro lado me alegraba saber que el golpe no sería tan duro para ninguno de los 2.

Se fue alrededor de la media noche, puesto que cuando llegó mi madre a eso de las 22, Max se escondió en mi cuarto y yo me quedé encerrada con él, hablando bajito. En toda la tarde no nos habíamos besado en los labios ni una sola vez, supuse que era para que luego la despedida no doliera tanto, por lo que en cierta forma me alarmó cuando unos segundos antes de irse, antes de salir por la ventana, sus brazos se cerraron en torno a mi cintura y sus labios se pegaron a los míos con tanta ternura que no pude negarme a respondérselo y continuar ese beso que deseaba desde lo más profundo no tuviera final.

Nuestras lenguas se refregaron por última vez en mucho tiempo. Sus manos recorrieron mi cuerpo de arriba abajo, apretando y acariciando en el lugar indicado, como él siempre sabía. Mis labios bajaron por su cuello cuando me quedé sin aire. Lo mordí con fuerza sabedora de sus extraños gustos y después llené el lugar donde lo había mordido con besos, pequeños besitos y alguna que otra lamida. Nos besamos otra vez. Y otra. Y otra. Y otra. Y otra. Y otra. Y otra. Y otra. Y otra. Y otra. Y otra. Y otra. Y otra. Y otra. Y otra. Eran pequeños besos cortos y dulces, como negar que me costaba demasiado dejarlo irse?

- Ya ve… - lo animé sonriendo porque sus labios hacían cosquillas en mi cuello.
- No quiero…
- Pero tienes que, o mamá nos va a descubrir…
- Pero… este es el final camii… después de hoy ya no estaremos juntos, ya no podré vesarte – me besó con suavidad – ni podré quedarme horas mirándote… ya no estarán esas largas conversaciones sobre cosas tontas… ya no seremos NOSOTROS y solo estarás tu por tu lado y yo por el mio.
- Sabes que las cosas son así amor… si pudiera cambiarlas las cambiaría, pero no se puede.

Asintió con la cabeza lentamente y se dio vuelta para irse, pero se detuvo y se giró con rapides.

- Recuerda que siempre que me necesites puedes llamarme – dijo y con una media sonrisa se dispuso a saltar.
- Espera, max… - dije pero ya había saltado al vacio. – tu siempre puedes contar conmigo también! – exclamé para que me oyera y luego me dispuse a acostarme a dormir. A ahogar penas, porque en ese momento, estaba declarado, era soltera del todo otra vez.

Me puse mi pijama y me senté frente a la computadora para apagarla. Tenía el Ares abierto, mi facebook y el msn de max. Cerré todo pero dejé para último el Ares pues estaba escuchando música. Me llamó la atención que tenía 63 descargas recientes, puesto que últimamente no bajaba muchas canciones ni videos. Por esta razón me puse a investigar de que se trataban todas esas descargas… TODAS, absolutamente TODAS eran de la misma canción: FAMOUS LAST WORDS de My Chemical Romance. Me espanté al principio, pues no sabía de donde habían salido todas esas canciones. Tardé unos minutos en darme cuenta de que el único que las pudo haber bajado era Max.

El cursor se desplazó por la pantalla hasta una de las canciones y la seleccionó. A los segundos siguientes comenzó una canción en ingles…. Era rock, un genero que hasta entonces no me gustaba, pero mi estado de animo depresivo y pesimista y una secreta ira que venía guardando desde antes detonaron mi amor por el genero en todas sus extenciones, desde el metal al rock clásico y del hardcode comercial al industrial, pasando por el alternativo, el punk y el barroco, de pronto todos me gustaban… y todo era por esa canción… FAMOUS LAST WORDS.

Me olvidé de las lagrimas y de mi sueño y como una loca comencé a bajar canciones de distintas bandas conocidas: mi chemical romance, scape the fate, sistem of a down, slipknot, cannibal corpse, three days grace, panic at the disco y tantas otras que ya no recuerdo. Mientras bajaba las miles de canciones, busqué la letra de la canción que se repetía tantas veces en mi lista de reproducción, me quedé helada, me horrorice y me volví a quedar helada al ver las letras de las canciones, las leí primero en ingles (un idioma con el cual me llevaba relativamente bien) y luego en español para interpretar ciertas palabras que desconocía.


Famous last words: (ingles)
Now I know
That I can’t make you stay
But where’s your heart
But where’s your heart
But where’s your...
And i know
There’s nothing I could say
To change that heart
To change that heart
To change...
So many
Bright lights been cast a shadow
But can I speak?
Well is it hard understanding
I’m incomplete
The life that’s so demanding
I get so weak
And all their souls are burning
I can’t speak
I am not afraid to keep on living
I am not afraid to walk this world alone
Honey if you stay, I’ll be forgiving
Nothing you can say can stop me going home
Can you see
My eyes are shining bright
Cause I’m out here
On the other side
Of the jet black
Broken mirror
And I’m so weak
Well is it hard understanding
I’m incomplete
And all their souls are burning
I get weak
I am not afraid to keep on living
I am not afraid to walk this world alone
Honey if you stay
I’ll be forgiven
Nothing you can say can stop me going
I am not afraid to keep on living
I am not afraid to walk this world alone
Honey if you stay
I’ll be forgiven
Nothing you can say can stop me going home
These bright lights are
glowing bright at me
These bright lights are
glowing bright at me
I said
I see you lying next to me
With words I thought I’d never speak
Awake and unfraid
Asleep or dead
[x4]
I am not afraid to keep on living
I am not afraid to walk this world alone
Honey if you stay
I'll be forgiven
Nothing you can say can stop me going home
[x3]
Famous Last Words: (español)
Ahora se
que no puedo hacer que te quedes
Pero donde esta tu corazon
pero donde esta tu corazon
Pero donde esta tu .
Y se
Que no hay nada que pueda decir
Para cambiar esa parte
Para cambiar esa parte
Para cambiar ..
Tantas
Luces brillantes para esconder una sombra
Pero puedo hablar ?
Que esto es muy dificil de entender
Estoy imcompleto
Una vida que es tan exigente
Me debilita
Un amor tan exigente
No puedo hablar
No tengo miedo de seguir viviendo
No tengo miedo de caminar solo por este mundo
Cariño si te queda, Sere perdonado
Nada de lo que digas me impedira ir a casa
Puedes ver
Mis ojos brillan
Porque estoy aqui fuera
En el otro lado
De un espejo negro de hotel
Y estoy tan debil
Es dificil de entender
Estoy incompleto
Un amor tan exigente
que me debilita
No tengo miedo de seguir viviendo
No tengo miedo de caminar solo por este mundo
Cariño si te quedas, seré perdonado
Nada de lo que digas me impedira volver a casa
No tengo miedo de seguir viviendo
No tengo miedo de caminar solo por este mundo
Cariño si te quedas, seré perdonado
Nada de lo que digas me impedira volver a casa
Esas luces brillantes siempre me cegaron
Esas luces brillantes siempre me cegaron
Yo digo
Te veo a mi lado
Con palabras que jamas crei que diria
Dormido o muerto
( Como puedo ver, te veo recostada )
Porque te miro a mi lado
(Como puedo ver, te veo recostada)
Con palabras que jamas crei que diria
(Como puedo ver, te veo recostada)
Despierto y sin miedo
(Como puedo ver, te veo recostada)
Dormido o muerto
Porque te miro a mi lado
Con palabras que jamas crei que diria
Despierto y sin miedo
Dormido o muerto
Porque te miro a mi lado
Con palabras que jamas crei que diria
Despierto y sin miedo
Dormido o muerto
Porque te miro a mi lado
Con palabras que jamas crei que diria
Despierto y sin miedo
Dormido ( o muerto )
No tengo miedo de seguir viviendo
No tengo miedo de caminar solo por este mundo
(o muerto)
Cariño si te quedas, sere perdonado
Nada de lo que digas podra impedirme ir a casa
( o muerto)
No tengo miedo de seguir viviendo
No tengo miedo de caminar solo por este mundo
(o muerto)
No tengo miedo de seguir viviendo
No tengo miedo de caminar solo por este mundo
(o muerto)
Cariño si te quedas, sere perdonado
Nada de lo que digas podra impedirme ir a casa
( o muerto)
No tengo miedo de seguir viviendo
No tengo miedo de caminar solo por este mundo
(o muerto)
Cariño si te quedas, sere perdonado
Nada de lo que digas me impedira volvr a casa
Lo tomé como un mensaje para mi, esa canción expresaba como se sentía, expresaba su dolor. Ahí si me puse a llorar desconsoladamente y me acosté a llorar con las luces apagadas, solo con la idea de asentuar la oscuridad de mi alma y seguir llorando. Dejé la computadora prendida para que las canciones siguieran bajando y me dediqué únicamente a ahogarme en mi propio llanto, una vez que el sol hubiera salido, tendría que que guardar mis penas y arrollar a la vida con todas mis acciones, aún tenía que descubrir cuales eran los planes de esteban, aún tenía que ocuparme de will, aún tenía que resolver las cosas con Julieta…

Comprendí que el único que podía ayudarme era Benjamín Dracula y que su apoyo sería indispensable, al día siguiente lo llamaría, de eso estaba segura.
.....
.....
.....
....
....

Los días avanzaban de forma extraña. Los días duraban muy poco y las noches eran demasiado largas y tortuosas. Mis ojeras pasaron del verde al violeta enfermo y aprendí rápidamente a disimularlo con iluminador, sombra y delineador.

Benjamín y yo estudiábamos a profundidad las vidas de los cazadores y sus familias desde hacía varias semanas. Sabíamos todo… desde como se ataban los cordones hasta el color de sus cepillos de dientes. Todos los días de tarde Benjamín venía a casa a seguir con nuestra investigación.

Las cosas con Julieta se vieron suavizadas gracias a mis explicaciones y a las de Máximo, porque max notó como me trataba Julieta y le explicó lo que había pasado, diciéndole que había sido de común acuerdo nuestra separación. De vez en cuando hablaba con max, no por teléfono, sino por chat o por mensajes de texto, estaba más que claro que los dos queríamos saber del otro, pero no queríamos comunicarnos de una forma tan directa como estar cara a cara o por teléfono, ninguno estaba preparado para sentir la voz del otro y menos vernos.

El clima había mejorado un tanto, estaba más soleado y no llovía tanto. Ya estabamos a mitad de agosto más o menos, lo que quería decir que hacía un mes y medio que no lo tenía a max… como se pasaba el tiempo… creía vivir en una noche eterna… fundida en mis tristesas sulfurantes, zasonadas con música de guitarras, bajos, baterías y más de un solo de guturales.

Estaba extenuada, mis notas en el liceo bajaban, mi cuerpo por falta de sueño estaba más débil y no podía prestar verdadera atención a las cosas. Estaba más flaca y mi piel más pálida y no tan hidratada como antes, había perdido la fuerza en mis brazos y piernas, había perdido la energía. Mi pelo ya no era suave y había perdido casi todo su brillo. Como decir que me ponía de malas mirarme al espejo y no encontrar a la misma chica que se paraba delante del mismo espejo en junio?

Mi necesidad por la sangre se había incrementado. No entendía por qué, tal vez fuera por mi estrés, o porque a esa altura mi deterioro hacía que sin maquillaje pareciera una muerta en vida: ojerosa, flacucha, pálida, sin fuerza… pero lo extraño era que cada día adquiría habitos más vampiricos. Intentaba mantener esta parte de mi vida bien oculta, incluso para Julieta y el resto de los Vilumet. Pero a quien no conseguía engañar era a Benjamín, al cual veía a diario y con el cual pasaba mucho tiempo a solas.

Me asustaba darme cuenta que las personas a mi alrededor notaban mi cambio, notaban que de a poco me iba oscureciendo de adentro hacia fuera. Mi alma ya estaba sumida en la oscuridad y eso se notaba en mi piel, en mis ojos hinchados de llanto, en mis ojeras violetas enfermisas.

martes, 30 de noviembre de 2010

saben? tengo la leve sensación de que no les estan gustando los caps... lo siento si no les gustan, en serio... pero es que hoy vi mi primer "no más!" y creo que caí en la cuenta de que no les gusta le rumbo de la historia... no se, no sé ni que creer... también tengo a paschaline re tirado.. créen que tendria que volver a publicar ahi?? es que ya no se ni que hacer :( bueno, a pesar de todo las amo !!

viernes, 26 de noviembre de 2010

Famous Last Words (parte 4)

Me miró conservando la calma y su brazo pasó por encima de mis hombros, ya que en mis gritos me había sentado y en ese momento abrazaba mis piernas con fiereza, porque sentía unas inmensas ganas de correr y saltar por la ventana.

- Si sirve de algo… siempre estará mi hombro cuando creas que la situación pueda más que tu – dijo estrechándome contra él – somos amigos nunca lo olvides… serán meses muy difíciles camila, si no nos apoyamos, no podremos ganar la batalla…
Nos quedamos unos minutos en silencio, pensando en como hacer para encarar la vida con más facilidad, pero no encontramos forma.

- Y…? lo haremos si o no? – preguntó a los minutos, su tono era sincero y calmo.
- Si… - asentí con todo el dolor en el alma – lo intentaremos.

Me miró forzando una sonrisa y reacomodo un mechon que caía delante de mi rostro detrás de mi oreja.

- Por más que duela, los 2 sabemos que es lo mejor. – dijo mirándome a los ojos y me asusto ver toda esa sinceridad tan clara y pura – pero mientras estemos juntos en esto, ganaremos la batalla… creeme, lo sé camila… lo sé.
- Espero que tengas razón – musité dejando caer mi cabeza sobre su hombro.
- La tengo, de eso no te preocupes.



Con benjamín habíamos planeado cada detalle, desde el más grande al más pequeño, nada podía salir mal… bueno, si, yo podía fallar. Con miedo marqué su número, me preparaba para la pelea telefónica más horrorosa de mi existencia. Benja permanecía a mi lado sentado en la mesa de la cocina mirándome y guardando silencio. yo parada delante de él lo miraba intentado contener las lagrimas.

- Recuérdalo cami… el valor de 1 lagrima – dijo mirándome – no lo olvides nunca, es más valiosa una sola lagrima bien sufrida a miles sin sentido. Eso es lo importante.

Asentí levemente con la cabeza mientras esperaba que Máximo contestara. Cuando lo hizo, por un momento me quedé en blanco como una estúpida.

- Hola mi amor! – exclamó max con tono alegre y no pude evitar imaginarme una hermosa sonrisa cruzando su perfecto rostro
- Ho-hola… - musité nerviosa, demasiado nerviosa.
- Como estás cami? Quiero verte… puede ser hoy? – reconocía perfectamente ese tono atomico que tenía cuando estaba particularmente optimista, por lo que me daba especial pavor y asco tener que cortar su felicidad – recuerdas que mañana es mi cumpleaños verdad? Quiero que lo pases conmigo… pero no quiero que faltes al liceo tampoco por eso. En realidad si, pero no deb…
- Max, estoy b…bien – dije en tono cortante.

Se quedó callado por un momento que me pareció eterno.

- Camila que te pasa? – preguntó con tono serio.
- Nada – negué con el mismo tono, pero por dentro solo quería hablar de una forma tierna. cerré fuerte los ojos mientras continuaba – nunca me pasa nada Máximo.
- No, enserio, que te pasa camila? – su tono se puso serio, algo preocupado tal vez. – no te escucho como siempre…
- Es que hoy no es siempre. – rebatí bloqueando cada sentimiento de culpa que comenzaba a aflorar en mi.
- No entiendo… que te molesta?
- No, nunca entendes… - le lancé intentando expresar desprecio, pero no me salió bien y flaquie.
- Cami… amor no estás bien… - comentó.
- Claro, porque cuando algo no me parece bien y te lo digo, la que no está bien de la cabeza soy yo?! – exclamé mirando a benjamín mientras con ceñas le decía que no podía más con esto.
- De que me hablas? Es que estas celosa de algo…
- NO! Celosa NO! Máximo no me escuchas?! No… no me escuchas! Hace días que intento decirte esto y tu no me lo permitees! Siempre me cortas el tema y termino dejándolo pasar, pero no puedo más maldita sea! – me detuve para tomar aire y para cuidar de que no me acongojara demasiado.
- Decirme que?! – exclamó él con tono sorprendido pero exasperado a la vez. – camila de que me estás hablando?!
- LO VES?! Ves que no me prestas atención?!- puse mi mejor tono molesto – pero claro, no te interesa darme un poco de atención no? Es que obviamente…
- QUE?! - me gritó interrumpiéndome – que no te presto atención?! CAMILA, SOS MI VIDA! MIERDA! QUE TE PASA ¿!
- A mi me pasa algo si… pasa que me di cuenta de lo que está bien y de lo que está mal… y estar contigo NO ESTÁ BIEN…. No me haces bien – al decir lo último la voz se me quebró la voz sin poder evitarlo.

Los dos nos quedamos en silencio por un minuto o 2. Mientras este tiempo pasaba, Benjamín y yo nos mirábamos con caras confundidas, él por el silencio de Max y yo por lo que acababa de hacer… por dios que escena más idiota era esa! Me odiaba a mi misma por hacer esas cosas, por decir esas cosas… esas cosas que no sentía. Benja asintió con la cabeza, como diciéndome que hacía lo correcto por más que me doliera.

- Así que te hago mal…? – preguntó max con tono quebrado. – no lo sabia…
- No quiero mentirte más sobre lo que siento… - musité quebrándome yo también.
- Así que, por lo que veo, que te ame es un error cierto? – preguntó si poder ocultar su llanto.

El corazón se me quebró en pedazos al oir su voz, quería gritar y gemir del dolor que sentía por dentro, mi alma parecía estar desgarrándose lenta y tortuosamente…

- Si… todo ha sido un error… - comencé intentando controlarme – pienso que… debemos, perdón, TENEMOS que borrar todo lo que ha pasado.
- No puedo borrar todo lo que pasé contigo – dijo con tono de reproche – no quiero olvidar esa noche en averdeen, no quiero olvidar todas esas tardes en casa, no quiero olvidar el primer beso… no quiero olvidar nada! NO QUIERO OLVIDARTE CAMILA! - exclamó al final y yo me empecé a derretir mientras repensaba la idea de decirle la verdad.
- Pero debes hacerlo… es mejor así, lo sé… lo sabemos. – el “lo sabemos” iba mas por benjamín que por máximo, pero al fin y al cabo, él no lo sabía.
- No… no… sigo sin entender, o sea que no se puede hacer nada? Que no podemos luchar contra esto? O sea, que todo se termina así…? Por teléfono?!
- Si…si… si… y si. – asentí con el dolor impregnado en la voz y en cada célula – yo no lo hubiera dicho mejor.
- Jamás creía que fueras así… así de inmadura – dijo con un tono de desprecio que no comprendí y que odié… - esto no quedará así Camila… no quedará así.

Cortó. Asi como así, corto. Me dejó hablando sola, sola… sola con mi dolor, sola con mi culpa, sola en mi soledad, sola con todo el trabajo sobre la espalda… sola para llorar. Dejé caer el teléfono, pero benjamín con sus reflejos lo atrapó en el aire. Aterricé de rodillas en el suelo y un mar de lagrimas calleron por mi ropa, el suelo, mi rostro… no podía pararlas. Sentía como dentro de mi cuerpo algo se separaba, desgarrándose a pedasos y torturándome con el dolor más agudo y lento que jamás hubiera sentido, me quitaba el aire y no me permitía hablar.

Benjamín guardó silencio, no hablo en toda la tarde, solo permaneció ahí sentado en el suelo a mi lado, con su brazo izquierdo sobre mis hombros, como dándome fuerzas a seguir… a seguir con una vida que de pronto, no le encontraba ningún sentido. Pero aún así debía seguir, debía seguir por todos mis seres queridos y por Máximo también, porque esto era presisamente para cuidarlo a él, para mantenerlo vivo.

Por un segundo frené de llorar, porque recordé entonces que mi madre llegaría en algo así como una hora y mi rostro no podía ocultar el dolor que aún latía desaforado por todas mis células. Máximo me faltaba y me faltaría por un tiempo indefinido… y mi cuerpo lo penaba con un dolor insoportable…

Benjamín me ayudó a levantarme y se quedó en mi cuarto cunado entré a bañarme con agua bien caliente, con la esperanza de que eso borrara la marca de mis lagrimas y mi mueca de aflicción.

Lo recuerdo bien, cerré la ducha y me sorprendió por sobremanera darme cuenta al mirarme al espejo que tenía los ojos rojos solamente, todas las demás muecas que antes demostraban mi llanto habían desaparecido. Me vestí a toda prisa con un pijama abrigado y salí directo a mi habitación. Benjamín aún estaba ahí, con uno de mis libros entre las manos, mi libro favorito: Robin Hood.

- Me gusta este libro – comentó Benja al verme entrar.
- Es mi favorito, era de papá… - expliqué con un intento de sonrisa y comencé a cepillarme el pelo.
- Estás mejor? – preguntó sin rodeos acariciando con la mano las delgadas y amarillentas paginas del baqueteado tomo.
- no, pero no se nota lo mal que estoy… y eso es lo importante – musité desenredando uno de los incontrolables mechones.
- No siempre serán así las cosas, dentro de un tiempo las cosas estarán mas calmas y…
- Cuando será eso? – pregunté interrumpiéndolo, como siempre
- No sabría decirte, no será más de 1 año… bueno, tal vez 2, o 3… veo mucha gente entre ustedes 2 – confesó.
- Entre nosotros? – preugunté sin entender demasiado.
- Si… personas que los separan… otras que los unen… pero siempre están en el medio… - explicó con el ceño fruncido mirando el suelo.

Eso solo me deprimió más… 2 años!? No, no podría con eso… pero me callé, lloraría en las noches, cuando nada ni nadie pudiera verme.

Al día siguiente, no me podía ni levantar, toda la noche llorando apenas podía ver con claridad. Me vestí con dificultad y luego de eso me fui al liceo, otro día de mierda más… Julieta ya sabía lo que había pasado y no me hablaba, maldita sea! Creía que ella sería mi apoyo, pero no fue así… apenas sobreviví a las clases cuando el próximo golpe llegó, entré a casa pensando que ahí podría aflojar mi cara de “estoy bien, no ha pasado nada” y largarme a llorar como era debido, pero esos fuertees brazos me tomaron por los hombros y me movieron a un lado mientras con su pierna cerraba la purtade un portazo.

Miré a Max llena de miedos y lo primero que hice fue atinar a mirar el suelo, no mirarlo a los ojos o estaría perdida… ese día era 3 de julio, el día de su cumpleaños y la hora era 16:58… y estaba vivo. Lo habíamos logrado… aún se mantenía con vida, pero estaba en sumo peligro por el momento, ambos lo sabíamos.

Sentí los ojos de Max perforándome… me asustaba mirar hacia arriba, no quería ver su rostro, su hermoso rostro.
Escuché sus pasos aproximándose… si me obligaba a verlo a los ojos estaría más que perdida! Perdida del todo! Perdida en él, arruinaría el plan… me quedé muy quieta y apenas respiraba, mientras creía sentir como ese dolor que sentía desde el día anterior, desgarrante y tortuoso, latía con más fuerza dentro de mi cuerpo y avanzaba con más velocidad por mis venas…

Sus manos, una a cada lado de mi cara me agarraron e intentaron obligarme a ver hacia arriba, hacia donde él estaba.

- Por qué?! – exgigió con un tono de voz molesto, irritado.

No contesté, o iba a flaquear.

- Por qué¿! – exclamó con mas fuerza.

Guardé silencio mientras clavaba la mirada lo más lejos de su cara que pudiera. Podía sentir la creciente presión de sus manos sobre mis mejillas, dolía… pero no interesaba, no en ese momento.

- Contestame… - gimió de repente, quebrandose, dejando atrás toda actitud agresiva.

Se dejó caer al suelo de rodillas, llevándome a mi con él, tirándome al suelo sujetada por las piernas. Caí de rodillas y antes de que pudiera preeverlo su cabeza se escondió en mi pecho, ahogando el llanto que salía de sus ojos. Sus brazos me rodearon la cintura con fuerza y yo seguía sin saber que hacer. Por casi un minuto me quedé muy quieta mientras Máx desintegraba mi ropa con sus lagrimas, qué podía hacer yo? Qué podía hacer para mantener el plan pero consolarlo en este momento?

Mis manos rebeldes corrieron a su cabeza, como dándome la respuesta a mis preguntas. Acarcié su pelo suave, sus hombros y su rostro mientras notaba como con mis caricias él se calmaba de a poco. Me dolía entender que luego de todas las cosas estúpidas que había hecho, con solo unas caricias podía hacer que me perdonara… me dolía saber que era tan importante para él, me dolía porque sabía que no podría estar para Max cuando me necesitara.


-------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

aca les dejo el caappii!! espero que les gustte :)

comenten! comenten! comenten! comenten! comenten! comenten! comenten! comenten! comenten! comenten! comenten! comenten! comenten! comenten! comenten! comenten! comenten! comenten! comenten! comenten! comenten! comenten! comenten! comenten! comenten! comenten! comenten! comenten!

viernes, 19 de noviembre de 2010

Famous Last Words (parte 3)

En 2 días días sería el cumpleaños número 2526 de Max, 3 de julio ¿qué podría regalarle? Mis

aca les dejo el capi chik@s!!! espero les gusteeee!! besooos las amooo!!




En 2 días días sería el cumpleaños número 2526 de Max, 3 de julio ¿qué podría regalarle? Mis pensamientos rondaban en eso cuando entre a la clase, como la mayoría de las veces, llegaba unos minutos tarde. Me sente al lado de Julieta y le planté un beso en la mejilla.

- Hola kmi – me saludó amigablemente

- Hola juli… y el profesor? – pregunté pensativa.

- No subió todavía – miró hacia la otra esquina de la clase, Gastón y Gabriel nos miraban de refilón, nos espiaban. – no me agrada que nos miren así… hay algo mal en esas miradas, no lo has notado?

Me acerqué más a ella y disimulé que buscaba una cuadernola debajo de mi banco mientras susurraba:

- Son cazadores… y saben lo que somos

- No creo que sepan de ti – comentó en voz baja – a veces me dan unas ganas de… de clavarles los dientes – puso cara de mala persona y me miró complice. – no te pasa?

- Si… - acepté sin mirarla para evadir su mirada – no por sed, solo por maldad.

- Lo sé… - miró por la ventana detrás de mi y asintió levemente con la cabeza.

- Que pasa? – musité mirándola a los ojos.

- William… sabe algo. – desvió la mirada disimulando – iré a ver que pasa, no comentes nada.

Se levantó y se fue, me quedé unos momentos sentada pensando… me preocupaba, qué tenía que decir will? por que tenía el extraño presentimiento de que algo iba a pasar? Miré fijamente la pared por un segundo mientras no podía evitar fruncir el ceño.

Bajé al baño pues no quería que Gaston y Gabriel me vieran con mi expresión de preocupación, no quería levantar más sospechas de las que ya había levantado, no lo deseaba para nada. Me paré frente al espejo y giré sobre mis talones por pura inersia, algo malo iba a pasar, lo presentía, lo sabia…

- Qué te pasa? – preguntó una voz conocida a mis espaldas, aunque al escucharle la sangre de mis venas dejó de moverse y sentí como mis caninos apretaban para descender. Me controlé como pude y lo miré lo más normal posible.

- Me esustaste! - Lo acusé componiendo una sonrisa

- Ja ja – asintió – lo sé lo sé.

Intenté no lanzarle a esteban una mirada de odio profundo y a medias lo logre, pero por las dudas no me atreví a mirarlo a la cara. El profesor me llamó desde la escalera y sentí que por primera vez en mi vida agradecía que un docente me nombrara. Me despedí de Esteban precariamente y subí a la clase, cuando entre Julieta estaba prolijamente sentada en su lugar, su mirada no ocultaba nada a mis ojos, algo pasaba… podía verlo en su mirar.

Si hasta ese momento era feliz, se me había amargado la existencia. Benjamin sentado delante de mi en el suelo de mi cocina miraba el suelo en silencio. acababa de contarme lo más horrible que jamás hubiera escuchado, lo más horrible porque sabía que Máximo saldría perjudicado.

- Me gustaría… - comenzó benja pero lo interrumpí.

- No… ni siquera digas que te gustaría hacer algo para remediarlo – objeté aguantando la angustia dentro de mi cuerpo.

- Ojala…

- Tampoco digas que te gustaría poder cambiar el destino, porque sabes que no se puede hacer.

Nos miramos por algo así como un minuto en silencio, intercambiando miradas de angustia. Como podía pasar de estar tan feliz a tan mal?! Cómo mi vida daba tantas vueltas!? Por qué a mi?!

- Entiendes que si muere el consejo tendrá que elegir nuevo presidente? – preguntó Benjamín.

- Si, lo sé… y a Max hace demasiado tiempo que quieren destituirlo, pero incluso a distancia es tan bueno en su trabajo que no lo han conseguido… pero si muere. – dije intentando omitir que me acababan de decir que en exactamente 2 días a las 13:45, Max moriría intoxicado con agua tónica.

- Pero si muere tendrán un motivo para cuestionar la vicepresidencia de Cesar y podrán pedir una votación… eres conciente de que la mayoría de los nobles están bien sobornados?

- Si, también lo sé… no entiendo como pueden estar en contra de los criterios de Vladimir. – continué luego de su interrupción – no entiendo como esos estúpidos han pasado más de 2.000 años viviendo bajo esas reglas y que ahora de repente quieran cambiar el orden de su sociedad.

- Esto ya viene desde tiempo… la diferencia es que los vampiros al vivir tanto se toman su tiempo para concretar sus planes, pero las cosas se han acelerado desde hace unos 150 años mas o menos…

Negué con la cabeza, intentando oviar el hecho de que Max iba a morir, intetnando obviar el hecho de que todo era una cuestión política. Miré el suelo por un momento mientras los 2 permaneciamos en silencio.

- Donde estaré yo cuando él… - musité pero de forma inaudible.

- En clases, no te enteraras de nada hasta que lo llames y no te conteste. – explicó sin mirarme – pero no será un accidente… no puedo ver quien es, pero alguien mezclará agua tónica en la botella de Max y… ya conoces el resto.

Me dejé caer sobre mi costado y me ovillé en el suelo. Benja me miró apenado y gateando se acercó hasta mi. sentí su mano sobre mi hombro dándome ánimos, como si fuera un ancla que me mantenía amarrada al muelle de la realidad, no permitía que me perdiera en mi imaginación, donde todo estaba bien, donde no había un futuro trágico ni alguna minima tristeza

- Kmi… no te pongas así… no todo está perdido – susurró el chico sarandeandome por el hombro – creo que podemos hacer algo para mantenerlo vivo…

Mi cuerpo se tensó, y giré la cabeza para mirarlo, algo escéptica a decir verdad, tenía muy claro que el destino no puede cambiarse y que si hacía, traía grandes desgracias… catástrofes.

- Qué podemos hacer benjamín? – pregunté algo inquieta de sus palabras,

- Podríamos impedir que el día del cumpleaños de Max sea como debería ser… - comenzó – lo fundamental, es que nadie entre ni salga de la casa de los Vilumet, en especial Max, si ese día está tan mal como para no salir de su habitación, no morirá…

- Pero para lograr que Máximo no salga de su cuarto tienes que destrozarlo por dentro… no podría tener ni un gramo de felicidad en el cuerpo…

- Claro, en teoría, mientras Max no haga nada, no morirá… - explicó Benjamín.

- Pero como pretendes que no haga nada?! Lo conoces, es un hiperactivo importante. – objeté sentándome con las piernas cruzadas. – jamás lograremos mantenerlo triste por mucho tiempo…

- Lograremos no, lograrás – corrigió con un dejo de malicia que me alarmó – él te ama a ti, eres la única que podrá mantenerlo triste…

- Notas la incoeherencia de tus palabras? – pregunté frunciendo el ceño – con más razón, él me ama, nunca se está triste al lado de la persona que uno ama…

Pensé un segundo en sus palabras y la simplicidad y crueldad de su teoría me abrumaron… era lógico y coherente, pero frío y carente de sentimientos… claro, si uno esta feliz junto a la persona que ama, cuando esa persona se aleja uno sufre… y para garantizar la vida de Max, él tenía que sufrir. Benjamín suponía que yo debía dejar a Max para asegurar su vida, pero no podía dejarlo de buenas formas, debía destratarlo… pero como hacerlo? Como tratar mal a Máximo? Como nublar todas sus caricias? Como bloquear su voz susurrante? Como haría para evitar su mirada? NO… no podría. De seguro podría explicárselo, podría decirle lo que en verdad sucedia y entonces todo estaría bien. Pero conociéndolo, Máximo jamás lo aceptaría… no aceptaría algo así.

- Yo no dije que tu estarías a su lado. – su mano en mi hombro se situó en mi mejilla – sabes que es necesario, si no fuera así… ni siquiera te lo diría.

- Lo sé, pero aún así… tu no lo entiendes – objeté mirándolo algo escéptica.

- Camila, tu bien sabes que sé perfectamente lo que es estar lejos de la persona a la que se ama…

- Pero es diferente… - volví a protestar.

- No, no lo es… - negó bajando la mirada – no tienes dea de lo que es saber desde el día en que naces la identidad del amor de tu vida… no tienes idea de lo que es amar a una persona con toda tu alma y no poder decírselo… no sabes lo que es estar sin tu gemelo.

- Como que no lo sé?! – exclamé

- Pero tu no sabes quien es él! Y el no saberlo te inmuniza de alguna forma! Pero en cambio yo… yo tengo que esperar más tiempo.

- No entiendo, porque no intercambias tu alma con Julieta de una vez? por qué permites que piense tan mal de ti? Es que no tienes ganas de mandar todo al diablo y solo… hacerla parte de ti?

- Claaaaaaro que si! Siempre… SIEMPRE… pero no puedo, es que no lo entiendes? Confio demasiado en mis visiones y no quiero arriesgar el futuro.

- Aún así… yo no podría.

- eso no lo sabes hasta que te sucede – dijo con tono sabio el chico – como sea, estamos hablando de ti y de Máximo. Lo harás?

No respondí. No quería responder, no quería tener esa asqueroza responsabilidad… no quería dejarlo ir, o mejor dicho, no quería cortar con una tijera sin filo y errumbrada esos lazos que nos mantenían unidos… no quería borrar de mi vida esos pequeños detalles que teníamos el uno con el otro.

- Debo interpretar tu silencio como un si – susurró Benjamín mirando la pared, reconocía con facilidad que cuando benja quería, podía ser de verdad insufrible.

- No…

- Lo harás.

- No… no puedo.

- Claro que si, es por su vida camila… - rebatió con habilidad.

- Lo sé… - musité ovillándome con más fuerza – pero ponte en mi lugar… no es fácil.

- Es por Max… si no hacemos esto morirá. – explicó abrazando sus rodillas – por más cruel que sea lo que te estoy pidiendo, puedes comprender que es necesario?

- Si lo sé! – chillé con una ira interna que no podía controlar de ninguna forma – pero que pretendes que haga?! Que lo haga sufrir?! LO AMO MAS QUE A NADA BENJAMÍN! – grité, pero en las ultimas palabras deje que mi tono decayera un tanto.

Me miró conservando la calma y su brazo pasó por encima de mis hombros, ya que en mis gritos me había sentado y en ese momento abrazaba mis piernas con fiereza, porque sentía unas inmensas ganas de correr y saltar por la ventana.

- Si sirve de algo… siempre estará mi hombro cuando creas que la situación pueda más que tu – dijo estrechándome contra él – somos amigos nunca lo olvides… serán meses muy difíciles camila, si no nos apoyamos, no podremos ganar la batalla…

Nos quedamos unos minutos en silencio, pensando en como hacer para encarar la vida con más facilidad, pero no encontramos forma.

- Y…? lo haremos si o no? – preguntó a los minutos, su tono era sincero y calmo.

- Si… - asentí con todo el dolor en el alma – lo intentaremos.

martes, 16 de noviembre de 2010

Famous Last Words (parte 2)

-

- –Ya tienes todo? - preguntó poniendo mi mochila en el baúl de su auto

- No

- Que te falta? – volvió a preguntar acercándose a mi

- Respuestas – le lancé seriamente mientras me apoyaba en la Tigreza

- Te aguantas, porque de eso no tengo – abrió la puerta del acompañante y me hizo una seña para que entrara al auto.

Suspiré.

- – Mira max… yo entiendo que no quieras hablar de esto, pero técnicamente estamos juntos y… - comencé pero me interrumpió.

- Técnicamente no, ESTAMOS JUNTOS – afirmó acercándose hasta pararse frente a mi – ya no hay vuelta atrás…

Miré el suelo tragándome mis dudas sobre su afirmación y volví a mirarlo.

- Voy a decirlo otra vez: max, estamos juntos y yo lo tomo en serio…

- Eso está bien – asintió llevando sus manos a mi cintura.

- Y como estamos juntos, tus problemas son mis problemas y tus sentimientos son mis sentimientos…

Sus manos terminaron de rodear mi cintura y me apretaron contra su cuerpo, sus labios acariciaron mi mejilla sin besarla, era tan tierno que me iba a derretir como gelatina si no paraba en ese momento.

- Te puedo contar un secreto? – me preguntó alejando su rostro y mirándome con una inmensa ternura.

- Lo que quieras – asentí con una sonrisa.

- Sabes que en realidad no soy muy de decir te amo y esas cosas, ni de poner apodos como mi cielito, princesita y todo eso… pero a veces me gustaría que supieras que el tiempo que he pasado contigo ha sido lo mejor… vos sos lo mejor que me ha pasado desde que me da la memoria.

Me sonrió a los ojos y eso me bastó para saber que no mentía, que sus sentimientos eran reales, que de verdad me amaba. Lo abracé, apretujeándolo contra mi, no creía que fuera posible amarlo más de lo que lo amaba,

- Sos un tierno… - dije y mis brazos treparon hasta rodear su cuello, besé sus labios rápidamente y luego lo miré suplicante – podemos hablar…? No quiero presionarte ni nada… solo quiero ayudarte.

Me sorprendió que asintiera con la cabeza y porque no había caído en la cuenta de su respuesta volví a preguntar:

- – Entonces si quieres contarme?

- Si – respondió – pero no uses tus habilidades conmigo está bien?

- Jamas – le juré al instante – ya sé que no te gusta que lo haga, y eso lo respeto.

- – Vamos… en el camino te cuento todo, está bien? – preguntó y luego de besar mi frente dio la vuelta al auto para meterse en el asiento del conductor.

Iba pensando en las cosas que me diría y como lo haría, me esperaba algo en verdad complicado… y a quien quería engañar?! LO ERA! Guardé sus palabras en mi memoria mientras hablaba para luego pensarlas después, pero a medida que iba hablando aún así las repasaba…

Max había conocido a Eugenè unos 200 o 300 años atrás. En aquel tiempo ella tenía de reina lo que yo de miss universo, lo cual quiere decir que era una total analfabeta que no sabía nada de la vida. Max, siempre tan tierno, la había “adoptado” pues en verdad le había dado pena… por lo que en verdad le sorprendió el hecho de que con el tiempo se fuera enamorando de ella, tanto que pensaba que si algo le pasaba a Eugenè él iba a morir...

Mi tierno chico reconoció que durante años años vivió con el miedo de que un día llegara el hombre que fuera su gemelo y la alejara de él… hasta que un día, la única persona de la que jamás hubiera sospechado se presentó en sus vidas: Vladimir…

- – Llegamos al castillo por la noche, ella estaba radiante, supongo que presentía lo que iba a pasar – continuó Máximo estacionándose a unas cuadras de mi edificio. Promediaban las 5 de la mañana y el sol todavía no aparecería dentro de 2 horas y media… aún estabamos en el horario vampirico… mientras el sol no apareciera, toda la ciudad eran sus dominios.

Max detuvo la mirada en un chico que paso por delante del auto, que notó la mirada de max y disimulada mente le hizo una… reverencia?! Miré algo asombrada la media sonrisa de Máximo y el asentimiento con la cabeza… eso, por todo lo que había aprendido de la subcultura vapirica, solo significaba una cosa: el joven era un vampiro. Había visto a más de uno inclinarse delante de Máximo cuando pasaban por su lado, ninguno olvidaba la posición que tenía frente al consejo de nobles…

Esperó un minuto a q el joven se alejara lo suficiente y luego me miró para seguir hablando…

- Todavía me sorprende la cantidad de vampiros que hay en esta región… - su mano tomó una de las mías con naturalidad y suspiró. – bueno esa noche estaba muy hermosa y cuando llegamos… solo basto que se tocaran para que los tres: Vlad, ella y yo supiéramos 2 cosas, que eugenè y yo jamás volveríamos a estar juntos y que su engemelación nos traería muchos problemas… y así fue, sonsideré que lo mejor era alejarme de eugenè por lo que me fui de escocia… vine a vivir con Cesar y Brenda que por ese entonces hacían la casa donde vivimos ahora… - sonrió como tonto y prosiguió - es que en realidad, yo nunca tuve una casa fija… es verdad, siempre viví, o en lo de cesar, o en lo de Vladimir… o sea, soy un huésped permantente, no se vivir de otra forma! Pero siguiendo con el razonamiento, ahí me fui a vivir con bren y ces por muuucho tiempo… me acuerdo que sufrí como un perro… me la pasaba llorando y pasó mucho tiempo antes de que me repusiera de ese golpe… es que claro, es difícil, 50 años con una mujer y de repente, de un dia para el otro no tenerla más es complicado… además yo la amaba muchiiiisimo…

Asentí con la cabeza y sonreí comprensiva, notando que era la primera vez que incursionaba en estos temas de su vida.

- Lo curioso es que… luego de tanto tiempo, cuando logré… no, en realidad cuando creí poder soportar cerca de mi ex, volví a escocia a visitar a Vladimir, porque es y era mi mejor amigo y la verdad lo extrañaba. Bueno, resulta que llegué y estuve creo q media hora en el Bloody Rose, porque eugenè no sé como, pero consiguió verme y decirme disimuladamente que todavía me amaba… - me miró y sonrió con amargura – me fui… y no pisé gran Bretaña hasta que nació Benjamín. En realidad, fuimos al bautismo de Benjamín, porque Cesar es el padrino y como brenda estaba embarazada yo también iba, porque claro, cuando cesar no estaba a la rubia esa siempre se le ocurria pedirme cosas a mi… porque cuando tenia antojo de 0RH- había que salir a cazar para ella… fua… que mujer insoportable, por suerte en el embarazo de Julieta no fue asi.

No pude evitar reir por sus reproches viejos que estaban a gran destiempo. Su mano aún descansaba sobre la mía. A decir verdad me tranquilizaba que él estuviera sereno después de todo lo que venía pasando.

- Y bueno… después de todo, tuve que acostumbrarme a ver a eugenè porque brenda termino pariendo en el castillo y nos quedamos unos meses más ahí, después nos fuimos a Italia, después a Rio de Janeiro y recién este año volvimos aquí… asi que digamos que hacía vario tiempo que no veía a mi ex.

Suspiró cuando terminó de hablar y miró hacia fuera, el viento azotaba con maldad. Observé sus facciones masculinas por un minuto más y luego me recosté en su hombro, muerta de sueño.

- Tienes sueño? – preguntó Max sin moverse para que yo estuviera más cómoda.

- Claro que… no – negué intentando no cerrar los ojos, ya que estaba dormiendome sin poder evitarlo.

- Yo si… - susurró acomodándose en el asiento – quiero una cama mierda… - se quejó y tiró la cabeza hacia atrás.

Capté la indirecta enseguida, siempre hacia lo mismo cuando estabamos cerca de mi casa decía que tenía sueño solo para subir a mi habitación y recostarse en mi cama. Reí por lo bajo y cerré los ojos un momento.


- No es más fácil decir que quieres ir a mi casa? No voy a decirte que no puedes pasar… - comenté y él en respuesta besó mi mano tiernamente.

- Me encanta cuando me lees la mente – aclaró sonriendo y me alejó de él para encender el auto, de seguro lo estacionaría en un lugar donde nadie podía verlo mientras subía conmigo.

Subimos sin ser vistos y entramos sin ser escuchados, pasamos por delante de la puerta de la habitación de mi madre, estaba abierta, pero los 2 bien sabíamos que estaba dormida. En cuando entramos a mi habitación Max cerró la puerta y no se molestó en prender la luz, estaba oscuro, muy oscuro, por lo que sus ojos luminicentes brillaban en un tono afucciado increíblemente fuerte, iluminando escasos centímetros delante de sus ojos. Me quedé idiotizada mirándolo un segundo y luego procedí a quitarme las botas y la campera. Él me miró algo interesado y también se sacó los zapatos, para luego desaserce de sus abrigos hasta quedarse en una simple remera de manga corta y deslizarse dentro de las sabanas de mi estrecha cama con una sonrisa satisfecha.

- Ven… - me llamó entre susurros y yo solo pude obedecerlo.

Me adentré en mi propia cama y automáticamente sus brazos me rodearon por completo. Me helé al principio, lo acepto, pero todo valía la pena por ver su sonrisa contenta. Plantó besos por todo mi rostro antes de taparme hasta la frente.


- Max, no nos tapes tanto q no puedo respirar… - me quejé bajando las frazadas.

- No quiero que te enfermes – objetó y se acomodó más debajo de mi, de tal forma que mi cabeza utilizaba su pecho de almohada y mi pierna derecha descansaba entre las suyas.

- Si no me enfermé hasta ahora, dudo que me enferme en este momento max… - los ojos se me cerraron de improviso y me forcé a abrirlos.

- Uno nunca sabe… además me sentiría culpable – dijo con un tono de cansancio muy parecido al mío, él también se estaba durmiendo…

No sé en que momento los 2 nos dormimos, solo estoy segra de que fue al mismo tiempo. Cuando desperté vislumbré su figura estilizada parada frente a la ventana, mirando el sol nasciente con una mando apoyada sobre el vidrio. Abrí más los ojos, aún tenía mucho sueño, cuanto habría dormido? 2 horas a lo mucho, eso era seguro.

- –Aún tienes 15 minutos para seguir durmiendo kmi… - susurró él girándose y apoyándose en el vidrio

- Odio que escuches cada uno de mis movimientos… - objeté girando sobre la estrecha cama.

- Y a mi me encanta escucharte – conrió radiante y se acercó a la cama para sentarse en ella, haciéndose un lugar entre mis piernas. – buen día… pronostico un sol bastante importante, pero un frío mortal

- No me digas que ahora eres climatólogo…

- Si, me estoy recibiendo, gracias por tu interés – bromeo con una sonrisa enorme y sus labios bucaron mi mejilla.

- Tontuelo… jaja

Puse los ojos en blanco y procedí a levantarme, sería un día alegre pero cansado, cansado… si, si, si CANSADO, aunque a pesar de todo había valido la pena.

-----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

aca les dejo el capi despues de un mes... fuck! soy un dessastreee!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!!

lunes, 11 de octubre de 2010

Famous Last Words (parte 1)

Vladimir se sentó en su trono de oficina y me miró. Chasqueó la lengua y desvié su mirada hacia un lado, para que había traído a su hijo? No lo comprendía. La mano de max sobre mi pierna se movió un poco hasta tomar mi mano con delicadeza. Lo amaba, lo amaba tanto que hasta dolía sentir como el aire corría entre nosotros. Mi corazón era tan dependiente de él como mi cuerpo del aire, odiaba verlo angustiado, frustrado, solo deseaba verlo feliz cada segundo de su eterna vida… Sentir la seguridad de sus extremidades rodeándome y su frente apoyada en mi espalda eran casi el cielo en la tierra. A veces pensaba que me hubiera gustado que el sintiera exactamente lo mismo conmigo, pero como tener la seguridad? Sería facil inmiscuirme en su mente, pero prefería morir con la duda a violar la privacidad de sus pensamientos.

Su respiración fría era pausada y llena de temple, estaba cansado, suponía yo. No… cansado no, agotado, si… esa era la palabra correcta.

- Me quiero dormir… - masculló mi niño con esa voz tan propia de él y yo me derretí al instante. el tono remolón era el que siempre usaba cuando se acostaba en mi camita y me abrazaba, permaneciendo en silencio con los ojos cerrados.

Creí que si en ese momento no acunaba su cabeza contra mi pecho para que estuviera más cómodo iba a morir, pero no me permitía estar tan amorosa con él delante de todo el mundo. Giré un milímetro para por lo menos ver su hermoso rostro. Pero sus manos firmes me lo impidieron deliberadamente. Me quedé quieta y miré a Vladimir, parecía que las cosas estaban bastante suspendidas y nosotros no contábamos con mucho tiempo de sobra.

- Decidimos que Máximo va a adoptarme – dije intentando que la voz no me temblara algo.
- Genial – dijo Vlad y lo tecleo en su netbook. – vamos a imprimirlo… - masculló y a los segundos la hoja salía de una impresora disimulada debajo del escritorio. Vladimir me tendió la hoja, era simple con letras negras.
- Max, tienes que firmar – dije moviendo su mano que hasta entonces descansaba sobre la mía.
- Que? Que?! – se removió con violencia y casi me tira al piso, pero me agarré a tiempo del borde de su pantalón y me salvé. – uh… lo siento kmi! – se disculpó besando mi mejilla con ternura – me dormí… - puso su mejor sonrisa de “yo no hice nada” y luego se estiró conmigo encima de él para tomar una lapicera. – kmi…me la alcanzas?
- Si amor… ehmm max – me corregí y sentí como mis mejillas se encendían de la vergüenza, en especial por el tono meloso y complaciente con el que había dicho las primeras 2 palabras,

Estiré el brazo y tomé un bolígrafo plateado que parecía de metal. Se lo alcancé a mi niño y él me miró con una tierna sonrisa y luego plantó sus labios sobre mi mentón algo divertido. Esa fue la primera vez que vi su firma, era bastante estilizada comparada con sus ganchos normales a los que llamaba letras. La miré en silencio notando el cuidado y la determinación con la que dibujaba los trazos, como convenciéndose de que la decisión que tomaba era la adecuada. Apoyé mi mano en la mesa por inersia y la suya, en cuanto estuvo libre de la pluma abrazó la mía con su frío calcinante. Su piel era muy pálida y fría comparada con la mía, que debajo de la suya parecía muy pequeña. Él miró nuestras manos con curiosidad…

POR DIOS! Como deseaba poder estar lejos de aquel lugar! No importaba donde, solo quería estar con mi niño en silencio, acunando su cabeza en mi pecho y sus brazos rodeándome el torso. Lo miré a los ojos, con los míos desbordados de suplicas por que nos largáramos de ahí. Me miró haciéndose el firme pero su mirada apenada lo delató, él también quería irse y no podía negarlo, pero tampoco quería aceptarlo… que complicado que era ese hombre!

- Benja, te animas a mostrarle a Camila el castillo por favor? – preguntó el padre del chico con tono amable y sugerente, se miraron 2 segundos a los ojos y el adolescente asintió con la cabeza.

Las manos de max que en ese momento se posicionaban a cada lado de mis caderas me apretaron al punto que reprimí un gemido de dolor, por qué me había apretado asi? Lo miré con los labios apretados y el ceño fruncido… no quería que saliera de la habitación. La pregunta de Vladimir hacia su hijo era la campanada que dictaba que no me quería en el medio de la conversación que se venía. Entendía con facilidad que no me quería ahí para lo que fuera a hacer o hablar con Máximo… respetaba su derecho a hablar con mi niño y por eso evité con dificultad la mirada de Max y con más dificultad aún desprendí sus dedos de mi cadera… me apretaban tanto sujentándome que estaba demasiado claro que en la mañana las marcas de sus dedos estarían de un tono morado, sabía que no lo hacía a propósito, y si lo hacia, tampoco me importaba demasiado porque con las semanas había aprendido a apreciar en algo el dolor… lo soportaba en silencio por mi propia elección.

Sus manos aflojaron algo luego de mi segundo intento y al momento siguiente me había soltado, supuse que había notado la presión con la que me mantenía amarrada a él… me paré, sin antes tambalearme en silencio con la mano de max que en menos de lo previsto me había tomado del antebrazo por si me caía de verdad, siempre era demasiado cuidadoso. Me miró con su mirada color morado claro… conocía ese color, estaba cómodo, con personas que lo querían y lo hacían sentir bien, pero aún así… había algo que lo estaba preocupando, volvía a apreciar en sus ojos ese atisbo de dolor, de culpa… me desentendí de él y soltó mi brazo, pero antes de salir de la habitación escoltada por ese rubio pedante, pasé el dorso de mi mano por su mejilla helada y con pasos livianos salí de la habitación. Primeramente me quedé un segundo parada fuera del escritorio mirando la puerta con un dejo mutacional. Después miré a Benjamin y me aproximé a él en silencio.

Me dedicó una mirada y comenzó a caminar por el largo pasaje, cuantos metros tendría de ancho? Demasiados como para catalogarse de pasillo… seguí al adolescente y recién ahí me fije en lo que llevaba puesto… “eso” no era un príncipe tradicional… al igual que su padre, tenía el cabello revuelto y algo enredado. Sus jeans estaban muy gastados y en los bordes, por donde se asomaban unos lindos DC blancos y azules, el pantalón estaba rotoso y pisoteado. Sobre la rodilla detecte más de 1 desgarrón en el pantalón que dejaba ver algunos retazos de sus pálidas y atléticas piernas. Llevaba una campera de algodón azul eléctrico que en algunas partes tenía pequeñas manchas visibles de pintura de distintos colores… no quise siquiera fijarme en lo que llevaba debajo de la campera entreabierta.

Se despeinó el cabello como por quinta vez antes de dirigirme la palabra titubeante. Recuerdo bien el momento, me había detenido unos momentos a mirar por un enorme ventanal de uno de los salones por los cuales me guiaba sin pronunciar sonido:

- Yhmm… primera vez en averdeen verdad? – escuché en silencio como se había acercado hasta estar parado a mi lado.
- Si… - asentí mirándolo de refilón.
- Te gusta el lugar? – preguntó con un tono imposiblemente amable para una persona como la que Julieta me describía.
- Bonito… - asentí otra vez suavizando el tono seco de mi voz, no quería tratarlo mal si el no me maltrataba a mi
- Si, pero es una lastima que no hayas podido verlo durante el día – dijo con una tierna sonrisa – por esta ventana siempre se ven hermosos atardeceres y… - se acercó más hasta que tuvimos los hombros pegados y señaló un punto a lo lejos apoyando su dedo en la ventana – ves? En el horizonte… desde aquí se pueden ver las lindes del bosque y un poco más lejos, a veces cuando hay sol se ve el brillo del agua del río que cruza la maleza… es muy hermoso…

Sonrió de forma admirable frente a mi rostro desconfiado y me tomó por el antebrazo con ligereza.

- Pero ven… no creo que tengamos mucho tiempo y la verdad es que hay mucho que ver! – sonrió de forma adorable y respetuosamente me tironeo, guiándome por salones y pasillos.

Me dejé llevar en silencio, aún confiaba en el juicio que Julieta había hecho de él; aunque pensé que tal vez tendría que hacer un juicio propio… no parecía pedante o nada por el estilo. Me mostró el lugar donde vivía, su casa, incluso me dio un lindo paseo por los distintos pasajes y me los nombró todos: el de la planta baja, donde se ubicaba el escritorio del rey, de llamaba “El Pasaje de Romeo” su madre, la reina, lo había llamado así, porque por lo general, cuando una pareja se casaba en el castillo, el novio siempre se cambiaba en el escritorio del rey… el del segundo piso se llamaba “El Pasaje de los Sueños” porque ahí es donde se encontraban los dormitorios de los vampiros que habitaban el castillo… el del tercer piso se llamaba “el pasaje del arte” porque en aquel lugar se guardaban y se mostraban las obras de arte de los vampiros, ya fueran esculturas, pinturas, sonetos o lo que fuera! Allí se guardaba! Y luego el del cuarto y ultimo piso, se llamaba “Él pasaje de la Noche Eterna” porque allí, era donde pasaban las cosas mas… las que necesitaban censura, en otras palabras, ademas ahí estaba uno de los áticos del lugar. Me dejé maravillar por sus encantos y descubrí que en realidad era muy agradable, demasiado agradable y amigable… además nos llevábamos de las mil maravillas, lo sentía casi como hablar con un hermano. Era en verdad muy cool.

Se acercaban las 4 y media de la mañana cuando conocí a 2 vampiresas más, primero, a la reina Eugenè (que me calló demasiado mal) y a Agatha (que también me calló mal). Primeramente, conocí a la reina.

Estaba bromeando con benjamín en uno de los pasillos, reíamos animadamente cuando una mujer se aclaró la garganta detrás de nosotros. Nos giramos y en seguida el chico se quedó callado y yo también. La miramos en silencio, esa imagen merecía respeto… pero solo su imagen, el contenido de la persona, su personalidad y mentalidad eran en verdad despreciables.

Su rubio y platinado cabello estaba peinado en miles de trenzas cosidas que terminaban por debajo de su cintura. Tenía la nariz pequeña y respingada, unos labios relativamente finos y ojos color turquesa. La encontré muy parecida a Brenda, es más, la única diferencia entre ellas eran sus ojos y que, las facciones de la reina eran más delicadas, más al estilo porcelana, fría… tenían toda la pinta de esa delicadeza frívola, incluso cruel en algún punto.

- Desde cuando hablas con la comida benjamín? – le preguntó la mujer con tono condescendiente.
- Disculpe… no soy comida – dije intentando parecer educada.

Me miró de costado, de forma sobradora e hizo de cuenta que no me había escuchado. Miró a su hijo inmutable y repitió:

- Y…? desde cuando hablas con la comida?
- Ma… - comenzó su hijo, pero no me resistí y lo interrumpí.
- Le repito, no soy comida – corregí con tono monótono, pero que era firme.

La mujer me miró fijamente y con una de sus manos se acomodó la corona que descansaba sobre su cabeza… miré algo deslumbrada esa corona hecha enteramente de diamante… pero no era algo común, o sea, era una corona labrada y tallada de una misma piedra. Me estaba intimidando,,,

“maldita mujer, que se piensa que es?!”

La miré con cara de asesina serial, fijando mis ojos en los suyos.

- Sabes con quien hablas? – preguntó ella endureciendo su tono.
- Tengo entendido que usted es la madre de benja… - respondí con una sonrisa falsa.
- Benjamín, su nombre es Benjamín y le debes el respeto apropiado a su posición. – me corrigió.
- Bueno, ahí está el problema… - miré a benjamín, parecía tranquilo e imparcial – él es un adolescente normal, al que no conozco lo suficiente como para deberle nada más de lo que él me ha demostrado. Además, él es príncipe de los vampiros, y lamento decirle que soy muy humana, su titulo a mi no me abarca. – expliqué con tranquilidad.
- Bueno, pero a mi si me lo debes! – exigió a mujer endureciendo los músculos del rostro.
- Por? – pregunté con rostro extrañado.
- Porque soy REINA! Por eso! – me miró como si fuera un ser muy inferior – esa palabra… R-E-I-N-A, 5 letras… la conoces? Los de tu especie son bastante… pobres de pensamiento.

Sonreí de forma burlona… que mujer más idiota, su ignorancia e indiferencia me sorprendían, pero era tan grave que me daba mucha gracia. Me reí cuando por un momento pensé en sus palabras.

- Evidentemente, los títulos no vienen acompañados de inteligencia… - comenté entre risas – ya, en serio – dije poniéndome seria – usted cree que puedo tenerle respeto a una persona que me trata como un ser inferior? – pregunté poniendo los brazos en jarras – una pista: NO.

La mujer me miró sorprendida por algo que había dicho.

- Qué dijiste…? – musitó

Unos brazos que reconocía muy bien me abrazaron por atrás.

- Esa es mi frase ladrona! – exclamó Max con una sonrisa alegre.

Sus labios besaron mi mejilla sonoramente.

- así que ya te estás portando mal eh? – preguntó sin soltarme.
- Aprendí del mejor – le objeté con una sonrisa

Sonrió como si le hubiera hecho un cumplido y me apretó más contra su cuerpo. Le dediqué una mirada a Eugenè y noté que se encontraba muy incomoda mirando a mi Máximo. Mi niño dirigió su mirada hacia donde yo veía y sentí como todos sus músculos se tensaban de incomodidad. Se paralizó mirándola.

- Eugenè… - musitó él algo pasmado.
- Máximo… - susurró ella en respuesta.

Benjamín y yo nos miramos sin comprender nada y luego clavamos nuestros ojos en los 2 adultos. Sentí una gran angustia que no era mía en verdad y me pregunté con el aire contenido dentro de mis pulmones si en alguna parte del mundo mi gemelo estaría sufriendo…

***************************************************************************************************************************************


ese fue el capiii!!!! ya les dije que este cap va a ser muuyyyy largo!!! es que es descicivo... cmo sea, ojala lo hayan disfrutado! disculpen! pero no podia publicar antesss!!! ashhh que desesperacion que tenia! pero no me andaba el modem y eso fue una desgracia.... u.u
como sea, eso ya pasoooo!!!
ashhh!!! les quiero decir! pero no me aguanto! bueno... Eugenè fue una persona importante de max... porque es su ex! si! en el prox cap explica todooo.... pero ES SU EX.

beeesoooosss las quierooo!