Gee♥ // Bren♥ // Max♥ // Add♥

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mis 4 amores = hermosos preciosos perfectos heavys talentosos y sexys ♥

martes, 30 de noviembre de 2010

saben? tengo la leve sensación de que no les estan gustando los caps... lo siento si no les gustan, en serio... pero es que hoy vi mi primer "no más!" y creo que caí en la cuenta de que no les gusta le rumbo de la historia... no se, no sé ni que creer... también tengo a paschaline re tirado.. créen que tendria que volver a publicar ahi?? es que ya no se ni que hacer :( bueno, a pesar de todo las amo !!

viernes, 26 de noviembre de 2010

Famous Last Words (parte 4)

Me miró conservando la calma y su brazo pasó por encima de mis hombros, ya que en mis gritos me había sentado y en ese momento abrazaba mis piernas con fiereza, porque sentía unas inmensas ganas de correr y saltar por la ventana.

- Si sirve de algo… siempre estará mi hombro cuando creas que la situación pueda más que tu – dijo estrechándome contra él – somos amigos nunca lo olvides… serán meses muy difíciles camila, si no nos apoyamos, no podremos ganar la batalla…
Nos quedamos unos minutos en silencio, pensando en como hacer para encarar la vida con más facilidad, pero no encontramos forma.

- Y…? lo haremos si o no? – preguntó a los minutos, su tono era sincero y calmo.
- Si… - asentí con todo el dolor en el alma – lo intentaremos.

Me miró forzando una sonrisa y reacomodo un mechon que caía delante de mi rostro detrás de mi oreja.

- Por más que duela, los 2 sabemos que es lo mejor. – dijo mirándome a los ojos y me asusto ver toda esa sinceridad tan clara y pura – pero mientras estemos juntos en esto, ganaremos la batalla… creeme, lo sé camila… lo sé.
- Espero que tengas razón – musité dejando caer mi cabeza sobre su hombro.
- La tengo, de eso no te preocupes.



Con benjamín habíamos planeado cada detalle, desde el más grande al más pequeño, nada podía salir mal… bueno, si, yo podía fallar. Con miedo marqué su número, me preparaba para la pelea telefónica más horrorosa de mi existencia. Benja permanecía a mi lado sentado en la mesa de la cocina mirándome y guardando silencio. yo parada delante de él lo miraba intentado contener las lagrimas.

- Recuérdalo cami… el valor de 1 lagrima – dijo mirándome – no lo olvides nunca, es más valiosa una sola lagrima bien sufrida a miles sin sentido. Eso es lo importante.

Asentí levemente con la cabeza mientras esperaba que Máximo contestara. Cuando lo hizo, por un momento me quedé en blanco como una estúpida.

- Hola mi amor! – exclamó max con tono alegre y no pude evitar imaginarme una hermosa sonrisa cruzando su perfecto rostro
- Ho-hola… - musité nerviosa, demasiado nerviosa.
- Como estás cami? Quiero verte… puede ser hoy? – reconocía perfectamente ese tono atomico que tenía cuando estaba particularmente optimista, por lo que me daba especial pavor y asco tener que cortar su felicidad – recuerdas que mañana es mi cumpleaños verdad? Quiero que lo pases conmigo… pero no quiero que faltes al liceo tampoco por eso. En realidad si, pero no deb…
- Max, estoy b…bien – dije en tono cortante.

Se quedó callado por un momento que me pareció eterno.

- Camila que te pasa? – preguntó con tono serio.
- Nada – negué con el mismo tono, pero por dentro solo quería hablar de una forma tierna. cerré fuerte los ojos mientras continuaba – nunca me pasa nada Máximo.
- No, enserio, que te pasa camila? – su tono se puso serio, algo preocupado tal vez. – no te escucho como siempre…
- Es que hoy no es siempre. – rebatí bloqueando cada sentimiento de culpa que comenzaba a aflorar en mi.
- No entiendo… que te molesta?
- No, nunca entendes… - le lancé intentando expresar desprecio, pero no me salió bien y flaquie.
- Cami… amor no estás bien… - comentó.
- Claro, porque cuando algo no me parece bien y te lo digo, la que no está bien de la cabeza soy yo?! – exclamé mirando a benjamín mientras con ceñas le decía que no podía más con esto.
- De que me hablas? Es que estas celosa de algo…
- NO! Celosa NO! Máximo no me escuchas?! No… no me escuchas! Hace días que intento decirte esto y tu no me lo permitees! Siempre me cortas el tema y termino dejándolo pasar, pero no puedo más maldita sea! – me detuve para tomar aire y para cuidar de que no me acongojara demasiado.
- Decirme que?! – exclamó él con tono sorprendido pero exasperado a la vez. – camila de que me estás hablando?!
- LO VES?! Ves que no me prestas atención?!- puse mi mejor tono molesto – pero claro, no te interesa darme un poco de atención no? Es que obviamente…
- QUE?! - me gritó interrumpiéndome – que no te presto atención?! CAMILA, SOS MI VIDA! MIERDA! QUE TE PASA ¿!
- A mi me pasa algo si… pasa que me di cuenta de lo que está bien y de lo que está mal… y estar contigo NO ESTÁ BIEN…. No me haces bien – al decir lo último la voz se me quebró la voz sin poder evitarlo.

Los dos nos quedamos en silencio por un minuto o 2. Mientras este tiempo pasaba, Benjamín y yo nos mirábamos con caras confundidas, él por el silencio de Max y yo por lo que acababa de hacer… por dios que escena más idiota era esa! Me odiaba a mi misma por hacer esas cosas, por decir esas cosas… esas cosas que no sentía. Benja asintió con la cabeza, como diciéndome que hacía lo correcto por más que me doliera.

- Así que te hago mal…? – preguntó max con tono quebrado. – no lo sabia…
- No quiero mentirte más sobre lo que siento… - musité quebrándome yo también.
- Así que, por lo que veo, que te ame es un error cierto? – preguntó si poder ocultar su llanto.

El corazón se me quebró en pedazos al oir su voz, quería gritar y gemir del dolor que sentía por dentro, mi alma parecía estar desgarrándose lenta y tortuosamente…

- Si… todo ha sido un error… - comencé intentando controlarme – pienso que… debemos, perdón, TENEMOS que borrar todo lo que ha pasado.
- No puedo borrar todo lo que pasé contigo – dijo con tono de reproche – no quiero olvidar esa noche en averdeen, no quiero olvidar todas esas tardes en casa, no quiero olvidar el primer beso… no quiero olvidar nada! NO QUIERO OLVIDARTE CAMILA! - exclamó al final y yo me empecé a derretir mientras repensaba la idea de decirle la verdad.
- Pero debes hacerlo… es mejor así, lo sé… lo sabemos. – el “lo sabemos” iba mas por benjamín que por máximo, pero al fin y al cabo, él no lo sabía.
- No… no… sigo sin entender, o sea que no se puede hacer nada? Que no podemos luchar contra esto? O sea, que todo se termina así…? Por teléfono?!
- Si…si… si… y si. – asentí con el dolor impregnado en la voz y en cada célula – yo no lo hubiera dicho mejor.
- Jamás creía que fueras así… así de inmadura – dijo con un tono de desprecio que no comprendí y que odié… - esto no quedará así Camila… no quedará así.

Cortó. Asi como así, corto. Me dejó hablando sola, sola… sola con mi dolor, sola con mi culpa, sola en mi soledad, sola con todo el trabajo sobre la espalda… sola para llorar. Dejé caer el teléfono, pero benjamín con sus reflejos lo atrapó en el aire. Aterricé de rodillas en el suelo y un mar de lagrimas calleron por mi ropa, el suelo, mi rostro… no podía pararlas. Sentía como dentro de mi cuerpo algo se separaba, desgarrándose a pedasos y torturándome con el dolor más agudo y lento que jamás hubiera sentido, me quitaba el aire y no me permitía hablar.

Benjamín guardó silencio, no hablo en toda la tarde, solo permaneció ahí sentado en el suelo a mi lado, con su brazo izquierdo sobre mis hombros, como dándome fuerzas a seguir… a seguir con una vida que de pronto, no le encontraba ningún sentido. Pero aún así debía seguir, debía seguir por todos mis seres queridos y por Máximo también, porque esto era presisamente para cuidarlo a él, para mantenerlo vivo.

Por un segundo frené de llorar, porque recordé entonces que mi madre llegaría en algo así como una hora y mi rostro no podía ocultar el dolor que aún latía desaforado por todas mis células. Máximo me faltaba y me faltaría por un tiempo indefinido… y mi cuerpo lo penaba con un dolor insoportable…

Benjamín me ayudó a levantarme y se quedó en mi cuarto cunado entré a bañarme con agua bien caliente, con la esperanza de que eso borrara la marca de mis lagrimas y mi mueca de aflicción.

Lo recuerdo bien, cerré la ducha y me sorprendió por sobremanera darme cuenta al mirarme al espejo que tenía los ojos rojos solamente, todas las demás muecas que antes demostraban mi llanto habían desaparecido. Me vestí a toda prisa con un pijama abrigado y salí directo a mi habitación. Benjamín aún estaba ahí, con uno de mis libros entre las manos, mi libro favorito: Robin Hood.

- Me gusta este libro – comentó Benja al verme entrar.
- Es mi favorito, era de papá… - expliqué con un intento de sonrisa y comencé a cepillarme el pelo.
- Estás mejor? – preguntó sin rodeos acariciando con la mano las delgadas y amarillentas paginas del baqueteado tomo.
- no, pero no se nota lo mal que estoy… y eso es lo importante – musité desenredando uno de los incontrolables mechones.
- No siempre serán así las cosas, dentro de un tiempo las cosas estarán mas calmas y…
- Cuando será eso? – pregunté interrumpiéndolo, como siempre
- No sabría decirte, no será más de 1 año… bueno, tal vez 2, o 3… veo mucha gente entre ustedes 2 – confesó.
- Entre nosotros? – preugunté sin entender demasiado.
- Si… personas que los separan… otras que los unen… pero siempre están en el medio… - explicó con el ceño fruncido mirando el suelo.

Eso solo me deprimió más… 2 años!? No, no podría con eso… pero me callé, lloraría en las noches, cuando nada ni nadie pudiera verme.

Al día siguiente, no me podía ni levantar, toda la noche llorando apenas podía ver con claridad. Me vestí con dificultad y luego de eso me fui al liceo, otro día de mierda más… Julieta ya sabía lo que había pasado y no me hablaba, maldita sea! Creía que ella sería mi apoyo, pero no fue así… apenas sobreviví a las clases cuando el próximo golpe llegó, entré a casa pensando que ahí podría aflojar mi cara de “estoy bien, no ha pasado nada” y largarme a llorar como era debido, pero esos fuertees brazos me tomaron por los hombros y me movieron a un lado mientras con su pierna cerraba la purtade un portazo.

Miré a Max llena de miedos y lo primero que hice fue atinar a mirar el suelo, no mirarlo a los ojos o estaría perdida… ese día era 3 de julio, el día de su cumpleaños y la hora era 16:58… y estaba vivo. Lo habíamos logrado… aún se mantenía con vida, pero estaba en sumo peligro por el momento, ambos lo sabíamos.

Sentí los ojos de Max perforándome… me asustaba mirar hacia arriba, no quería ver su rostro, su hermoso rostro.
Escuché sus pasos aproximándose… si me obligaba a verlo a los ojos estaría más que perdida! Perdida del todo! Perdida en él, arruinaría el plan… me quedé muy quieta y apenas respiraba, mientras creía sentir como ese dolor que sentía desde el día anterior, desgarrante y tortuoso, latía con más fuerza dentro de mi cuerpo y avanzaba con más velocidad por mis venas…

Sus manos, una a cada lado de mi cara me agarraron e intentaron obligarme a ver hacia arriba, hacia donde él estaba.

- Por qué?! – exgigió con un tono de voz molesto, irritado.

No contesté, o iba a flaquear.

- Por qué¿! – exclamó con mas fuerza.

Guardé silencio mientras clavaba la mirada lo más lejos de su cara que pudiera. Podía sentir la creciente presión de sus manos sobre mis mejillas, dolía… pero no interesaba, no en ese momento.

- Contestame… - gimió de repente, quebrandose, dejando atrás toda actitud agresiva.

Se dejó caer al suelo de rodillas, llevándome a mi con él, tirándome al suelo sujetada por las piernas. Caí de rodillas y antes de que pudiera preeverlo su cabeza se escondió en mi pecho, ahogando el llanto que salía de sus ojos. Sus brazos me rodearon la cintura con fuerza y yo seguía sin saber que hacer. Por casi un minuto me quedé muy quieta mientras Máx desintegraba mi ropa con sus lagrimas, qué podía hacer yo? Qué podía hacer para mantener el plan pero consolarlo en este momento?

Mis manos rebeldes corrieron a su cabeza, como dándome la respuesta a mis preguntas. Acarcié su pelo suave, sus hombros y su rostro mientras notaba como con mis caricias él se calmaba de a poco. Me dolía entender que luego de todas las cosas estúpidas que había hecho, con solo unas caricias podía hacer que me perdonara… me dolía saber que era tan importante para él, me dolía porque sabía que no podría estar para Max cuando me necesitara.


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aca les dejo el caappii!! espero que les gustte :)

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viernes, 19 de noviembre de 2010

Famous Last Words (parte 3)

En 2 días días sería el cumpleaños número 2526 de Max, 3 de julio ¿qué podría regalarle? Mis

aca les dejo el capi chik@s!!! espero les gusteeee!! besooos las amooo!!




En 2 días días sería el cumpleaños número 2526 de Max, 3 de julio ¿qué podría regalarle? Mis pensamientos rondaban en eso cuando entre a la clase, como la mayoría de las veces, llegaba unos minutos tarde. Me sente al lado de Julieta y le planté un beso en la mejilla.

- Hola kmi – me saludó amigablemente

- Hola juli… y el profesor? – pregunté pensativa.

- No subió todavía – miró hacia la otra esquina de la clase, Gastón y Gabriel nos miraban de refilón, nos espiaban. – no me agrada que nos miren así… hay algo mal en esas miradas, no lo has notado?

Me acerqué más a ella y disimulé que buscaba una cuadernola debajo de mi banco mientras susurraba:

- Son cazadores… y saben lo que somos

- No creo que sepan de ti – comentó en voz baja – a veces me dan unas ganas de… de clavarles los dientes – puso cara de mala persona y me miró complice. – no te pasa?

- Si… - acepté sin mirarla para evadir su mirada – no por sed, solo por maldad.

- Lo sé… - miró por la ventana detrás de mi y asintió levemente con la cabeza.

- Que pasa? – musité mirándola a los ojos.

- William… sabe algo. – desvió la mirada disimulando – iré a ver que pasa, no comentes nada.

Se levantó y se fue, me quedé unos momentos sentada pensando… me preocupaba, qué tenía que decir will? por que tenía el extraño presentimiento de que algo iba a pasar? Miré fijamente la pared por un segundo mientras no podía evitar fruncir el ceño.

Bajé al baño pues no quería que Gaston y Gabriel me vieran con mi expresión de preocupación, no quería levantar más sospechas de las que ya había levantado, no lo deseaba para nada. Me paré frente al espejo y giré sobre mis talones por pura inersia, algo malo iba a pasar, lo presentía, lo sabia…

- Qué te pasa? – preguntó una voz conocida a mis espaldas, aunque al escucharle la sangre de mis venas dejó de moverse y sentí como mis caninos apretaban para descender. Me controlé como pude y lo miré lo más normal posible.

- Me esustaste! - Lo acusé componiendo una sonrisa

- Ja ja – asintió – lo sé lo sé.

Intenté no lanzarle a esteban una mirada de odio profundo y a medias lo logre, pero por las dudas no me atreví a mirarlo a la cara. El profesor me llamó desde la escalera y sentí que por primera vez en mi vida agradecía que un docente me nombrara. Me despedí de Esteban precariamente y subí a la clase, cuando entre Julieta estaba prolijamente sentada en su lugar, su mirada no ocultaba nada a mis ojos, algo pasaba… podía verlo en su mirar.

Si hasta ese momento era feliz, se me había amargado la existencia. Benjamin sentado delante de mi en el suelo de mi cocina miraba el suelo en silencio. acababa de contarme lo más horrible que jamás hubiera escuchado, lo más horrible porque sabía que Máximo saldría perjudicado.

- Me gustaría… - comenzó benja pero lo interrumpí.

- No… ni siquera digas que te gustaría hacer algo para remediarlo – objeté aguantando la angustia dentro de mi cuerpo.

- Ojala…

- Tampoco digas que te gustaría poder cambiar el destino, porque sabes que no se puede hacer.

Nos miramos por algo así como un minuto en silencio, intercambiando miradas de angustia. Como podía pasar de estar tan feliz a tan mal?! Cómo mi vida daba tantas vueltas!? Por qué a mi?!

- Entiendes que si muere el consejo tendrá que elegir nuevo presidente? – preguntó Benjamín.

- Si, lo sé… y a Max hace demasiado tiempo que quieren destituirlo, pero incluso a distancia es tan bueno en su trabajo que no lo han conseguido… pero si muere. – dije intentando omitir que me acababan de decir que en exactamente 2 días a las 13:45, Max moriría intoxicado con agua tónica.

- Pero si muere tendrán un motivo para cuestionar la vicepresidencia de Cesar y podrán pedir una votación… eres conciente de que la mayoría de los nobles están bien sobornados?

- Si, también lo sé… no entiendo como pueden estar en contra de los criterios de Vladimir. – continué luego de su interrupción – no entiendo como esos estúpidos han pasado más de 2.000 años viviendo bajo esas reglas y que ahora de repente quieran cambiar el orden de su sociedad.

- Esto ya viene desde tiempo… la diferencia es que los vampiros al vivir tanto se toman su tiempo para concretar sus planes, pero las cosas se han acelerado desde hace unos 150 años mas o menos…

Negué con la cabeza, intentando oviar el hecho de que Max iba a morir, intetnando obviar el hecho de que todo era una cuestión política. Miré el suelo por un momento mientras los 2 permaneciamos en silencio.

- Donde estaré yo cuando él… - musité pero de forma inaudible.

- En clases, no te enteraras de nada hasta que lo llames y no te conteste. – explicó sin mirarme – pero no será un accidente… no puedo ver quien es, pero alguien mezclará agua tónica en la botella de Max y… ya conoces el resto.

Me dejé caer sobre mi costado y me ovillé en el suelo. Benja me miró apenado y gateando se acercó hasta mi. sentí su mano sobre mi hombro dándome ánimos, como si fuera un ancla que me mantenía amarrada al muelle de la realidad, no permitía que me perdiera en mi imaginación, donde todo estaba bien, donde no había un futuro trágico ni alguna minima tristeza

- Kmi… no te pongas así… no todo está perdido – susurró el chico sarandeandome por el hombro – creo que podemos hacer algo para mantenerlo vivo…

Mi cuerpo se tensó, y giré la cabeza para mirarlo, algo escéptica a decir verdad, tenía muy claro que el destino no puede cambiarse y que si hacía, traía grandes desgracias… catástrofes.

- Qué podemos hacer benjamín? – pregunté algo inquieta de sus palabras,

- Podríamos impedir que el día del cumpleaños de Max sea como debería ser… - comenzó – lo fundamental, es que nadie entre ni salga de la casa de los Vilumet, en especial Max, si ese día está tan mal como para no salir de su habitación, no morirá…

- Pero para lograr que Máximo no salga de su cuarto tienes que destrozarlo por dentro… no podría tener ni un gramo de felicidad en el cuerpo…

- Claro, en teoría, mientras Max no haga nada, no morirá… - explicó Benjamín.

- Pero como pretendes que no haga nada?! Lo conoces, es un hiperactivo importante. – objeté sentándome con las piernas cruzadas. – jamás lograremos mantenerlo triste por mucho tiempo…

- Lograremos no, lograrás – corrigió con un dejo de malicia que me alarmó – él te ama a ti, eres la única que podrá mantenerlo triste…

- Notas la incoeherencia de tus palabras? – pregunté frunciendo el ceño – con más razón, él me ama, nunca se está triste al lado de la persona que uno ama…

Pensé un segundo en sus palabras y la simplicidad y crueldad de su teoría me abrumaron… era lógico y coherente, pero frío y carente de sentimientos… claro, si uno esta feliz junto a la persona que ama, cuando esa persona se aleja uno sufre… y para garantizar la vida de Max, él tenía que sufrir. Benjamín suponía que yo debía dejar a Max para asegurar su vida, pero no podía dejarlo de buenas formas, debía destratarlo… pero como hacerlo? Como tratar mal a Máximo? Como nublar todas sus caricias? Como bloquear su voz susurrante? Como haría para evitar su mirada? NO… no podría. De seguro podría explicárselo, podría decirle lo que en verdad sucedia y entonces todo estaría bien. Pero conociéndolo, Máximo jamás lo aceptaría… no aceptaría algo así.

- Yo no dije que tu estarías a su lado. – su mano en mi hombro se situó en mi mejilla – sabes que es necesario, si no fuera así… ni siquiera te lo diría.

- Lo sé, pero aún así… tu no lo entiendes – objeté mirándolo algo escéptica.

- Camila, tu bien sabes que sé perfectamente lo que es estar lejos de la persona a la que se ama…

- Pero es diferente… - volví a protestar.

- No, no lo es… - negó bajando la mirada – no tienes dea de lo que es saber desde el día en que naces la identidad del amor de tu vida… no tienes idea de lo que es amar a una persona con toda tu alma y no poder decírselo… no sabes lo que es estar sin tu gemelo.

- Como que no lo sé?! – exclamé

- Pero tu no sabes quien es él! Y el no saberlo te inmuniza de alguna forma! Pero en cambio yo… yo tengo que esperar más tiempo.

- No entiendo, porque no intercambias tu alma con Julieta de una vez? por qué permites que piense tan mal de ti? Es que no tienes ganas de mandar todo al diablo y solo… hacerla parte de ti?

- Claaaaaaro que si! Siempre… SIEMPRE… pero no puedo, es que no lo entiendes? Confio demasiado en mis visiones y no quiero arriesgar el futuro.

- Aún así… yo no podría.

- eso no lo sabes hasta que te sucede – dijo con tono sabio el chico – como sea, estamos hablando de ti y de Máximo. Lo harás?

No respondí. No quería responder, no quería tener esa asqueroza responsabilidad… no quería dejarlo ir, o mejor dicho, no quería cortar con una tijera sin filo y errumbrada esos lazos que nos mantenían unidos… no quería borrar de mi vida esos pequeños detalles que teníamos el uno con el otro.

- Debo interpretar tu silencio como un si – susurró Benjamín mirando la pared, reconocía con facilidad que cuando benja quería, podía ser de verdad insufrible.

- No…

- Lo harás.

- No… no puedo.

- Claro que si, es por su vida camila… - rebatió con habilidad.

- Lo sé… - musité ovillándome con más fuerza – pero ponte en mi lugar… no es fácil.

- Es por Max… si no hacemos esto morirá. – explicó abrazando sus rodillas – por más cruel que sea lo que te estoy pidiendo, puedes comprender que es necesario?

- Si lo sé! – chillé con una ira interna que no podía controlar de ninguna forma – pero que pretendes que haga?! Que lo haga sufrir?! LO AMO MAS QUE A NADA BENJAMÍN! – grité, pero en las ultimas palabras deje que mi tono decayera un tanto.

Me miró conservando la calma y su brazo pasó por encima de mis hombros, ya que en mis gritos me había sentado y en ese momento abrazaba mis piernas con fiereza, porque sentía unas inmensas ganas de correr y saltar por la ventana.

- Si sirve de algo… siempre estará mi hombro cuando creas que la situación pueda más que tu – dijo estrechándome contra él – somos amigos nunca lo olvides… serán meses muy difíciles camila, si no nos apoyamos, no podremos ganar la batalla…

Nos quedamos unos minutos en silencio, pensando en como hacer para encarar la vida con más facilidad, pero no encontramos forma.

- Y…? lo haremos si o no? – preguntó a los minutos, su tono era sincero y calmo.

- Si… - asentí con todo el dolor en el alma – lo intentaremos.

martes, 16 de noviembre de 2010

Famous Last Words (parte 2)

-

- –Ya tienes todo? - preguntó poniendo mi mochila en el baúl de su auto

- No

- Que te falta? – volvió a preguntar acercándose a mi

- Respuestas – le lancé seriamente mientras me apoyaba en la Tigreza

- Te aguantas, porque de eso no tengo – abrió la puerta del acompañante y me hizo una seña para que entrara al auto.

Suspiré.

- – Mira max… yo entiendo que no quieras hablar de esto, pero técnicamente estamos juntos y… - comencé pero me interrumpió.

- Técnicamente no, ESTAMOS JUNTOS – afirmó acercándose hasta pararse frente a mi – ya no hay vuelta atrás…

Miré el suelo tragándome mis dudas sobre su afirmación y volví a mirarlo.

- Voy a decirlo otra vez: max, estamos juntos y yo lo tomo en serio…

- Eso está bien – asintió llevando sus manos a mi cintura.

- Y como estamos juntos, tus problemas son mis problemas y tus sentimientos son mis sentimientos…

Sus manos terminaron de rodear mi cintura y me apretaron contra su cuerpo, sus labios acariciaron mi mejilla sin besarla, era tan tierno que me iba a derretir como gelatina si no paraba en ese momento.

- Te puedo contar un secreto? – me preguntó alejando su rostro y mirándome con una inmensa ternura.

- Lo que quieras – asentí con una sonrisa.

- Sabes que en realidad no soy muy de decir te amo y esas cosas, ni de poner apodos como mi cielito, princesita y todo eso… pero a veces me gustaría que supieras que el tiempo que he pasado contigo ha sido lo mejor… vos sos lo mejor que me ha pasado desde que me da la memoria.

Me sonrió a los ojos y eso me bastó para saber que no mentía, que sus sentimientos eran reales, que de verdad me amaba. Lo abracé, apretujeándolo contra mi, no creía que fuera posible amarlo más de lo que lo amaba,

- Sos un tierno… - dije y mis brazos treparon hasta rodear su cuello, besé sus labios rápidamente y luego lo miré suplicante – podemos hablar…? No quiero presionarte ni nada… solo quiero ayudarte.

Me sorprendió que asintiera con la cabeza y porque no había caído en la cuenta de su respuesta volví a preguntar:

- – Entonces si quieres contarme?

- Si – respondió – pero no uses tus habilidades conmigo está bien?

- Jamas – le juré al instante – ya sé que no te gusta que lo haga, y eso lo respeto.

- – Vamos… en el camino te cuento todo, está bien? – preguntó y luego de besar mi frente dio la vuelta al auto para meterse en el asiento del conductor.

Iba pensando en las cosas que me diría y como lo haría, me esperaba algo en verdad complicado… y a quien quería engañar?! LO ERA! Guardé sus palabras en mi memoria mientras hablaba para luego pensarlas después, pero a medida que iba hablando aún así las repasaba…

Max había conocido a Eugenè unos 200 o 300 años atrás. En aquel tiempo ella tenía de reina lo que yo de miss universo, lo cual quiere decir que era una total analfabeta que no sabía nada de la vida. Max, siempre tan tierno, la había “adoptado” pues en verdad le había dado pena… por lo que en verdad le sorprendió el hecho de que con el tiempo se fuera enamorando de ella, tanto que pensaba que si algo le pasaba a Eugenè él iba a morir...

Mi tierno chico reconoció que durante años años vivió con el miedo de que un día llegara el hombre que fuera su gemelo y la alejara de él… hasta que un día, la única persona de la que jamás hubiera sospechado se presentó en sus vidas: Vladimir…

- – Llegamos al castillo por la noche, ella estaba radiante, supongo que presentía lo que iba a pasar – continuó Máximo estacionándose a unas cuadras de mi edificio. Promediaban las 5 de la mañana y el sol todavía no aparecería dentro de 2 horas y media… aún estabamos en el horario vampirico… mientras el sol no apareciera, toda la ciudad eran sus dominios.

Max detuvo la mirada en un chico que paso por delante del auto, que notó la mirada de max y disimulada mente le hizo una… reverencia?! Miré algo asombrada la media sonrisa de Máximo y el asentimiento con la cabeza… eso, por todo lo que había aprendido de la subcultura vapirica, solo significaba una cosa: el joven era un vampiro. Había visto a más de uno inclinarse delante de Máximo cuando pasaban por su lado, ninguno olvidaba la posición que tenía frente al consejo de nobles…

Esperó un minuto a q el joven se alejara lo suficiente y luego me miró para seguir hablando…

- Todavía me sorprende la cantidad de vampiros que hay en esta región… - su mano tomó una de las mías con naturalidad y suspiró. – bueno esa noche estaba muy hermosa y cuando llegamos… solo basto que se tocaran para que los tres: Vlad, ella y yo supiéramos 2 cosas, que eugenè y yo jamás volveríamos a estar juntos y que su engemelación nos traería muchos problemas… y así fue, sonsideré que lo mejor era alejarme de eugenè por lo que me fui de escocia… vine a vivir con Cesar y Brenda que por ese entonces hacían la casa donde vivimos ahora… - sonrió como tonto y prosiguió - es que en realidad, yo nunca tuve una casa fija… es verdad, siempre viví, o en lo de cesar, o en lo de Vladimir… o sea, soy un huésped permantente, no se vivir de otra forma! Pero siguiendo con el razonamiento, ahí me fui a vivir con bren y ces por muuucho tiempo… me acuerdo que sufrí como un perro… me la pasaba llorando y pasó mucho tiempo antes de que me repusiera de ese golpe… es que claro, es difícil, 50 años con una mujer y de repente, de un dia para el otro no tenerla más es complicado… además yo la amaba muchiiiisimo…

Asentí con la cabeza y sonreí comprensiva, notando que era la primera vez que incursionaba en estos temas de su vida.

- Lo curioso es que… luego de tanto tiempo, cuando logré… no, en realidad cuando creí poder soportar cerca de mi ex, volví a escocia a visitar a Vladimir, porque es y era mi mejor amigo y la verdad lo extrañaba. Bueno, resulta que llegué y estuve creo q media hora en el Bloody Rose, porque eugenè no sé como, pero consiguió verme y decirme disimuladamente que todavía me amaba… - me miró y sonrió con amargura – me fui… y no pisé gran Bretaña hasta que nació Benjamín. En realidad, fuimos al bautismo de Benjamín, porque Cesar es el padrino y como brenda estaba embarazada yo también iba, porque claro, cuando cesar no estaba a la rubia esa siempre se le ocurria pedirme cosas a mi… porque cuando tenia antojo de 0RH- había que salir a cazar para ella… fua… que mujer insoportable, por suerte en el embarazo de Julieta no fue asi.

No pude evitar reir por sus reproches viejos que estaban a gran destiempo. Su mano aún descansaba sobre la mía. A decir verdad me tranquilizaba que él estuviera sereno después de todo lo que venía pasando.

- Y bueno… después de todo, tuve que acostumbrarme a ver a eugenè porque brenda termino pariendo en el castillo y nos quedamos unos meses más ahí, después nos fuimos a Italia, después a Rio de Janeiro y recién este año volvimos aquí… asi que digamos que hacía vario tiempo que no veía a mi ex.

Suspiró cuando terminó de hablar y miró hacia fuera, el viento azotaba con maldad. Observé sus facciones masculinas por un minuto más y luego me recosté en su hombro, muerta de sueño.

- Tienes sueño? – preguntó Max sin moverse para que yo estuviera más cómoda.

- Claro que… no – negué intentando no cerrar los ojos, ya que estaba dormiendome sin poder evitarlo.

- Yo si… - susurró acomodándose en el asiento – quiero una cama mierda… - se quejó y tiró la cabeza hacia atrás.

Capté la indirecta enseguida, siempre hacia lo mismo cuando estabamos cerca de mi casa decía que tenía sueño solo para subir a mi habitación y recostarse en mi cama. Reí por lo bajo y cerré los ojos un momento.


- No es más fácil decir que quieres ir a mi casa? No voy a decirte que no puedes pasar… - comenté y él en respuesta besó mi mano tiernamente.

- Me encanta cuando me lees la mente – aclaró sonriendo y me alejó de él para encender el auto, de seguro lo estacionaría en un lugar donde nadie podía verlo mientras subía conmigo.

Subimos sin ser vistos y entramos sin ser escuchados, pasamos por delante de la puerta de la habitación de mi madre, estaba abierta, pero los 2 bien sabíamos que estaba dormida. En cuando entramos a mi habitación Max cerró la puerta y no se molestó en prender la luz, estaba oscuro, muy oscuro, por lo que sus ojos luminicentes brillaban en un tono afucciado increíblemente fuerte, iluminando escasos centímetros delante de sus ojos. Me quedé idiotizada mirándolo un segundo y luego procedí a quitarme las botas y la campera. Él me miró algo interesado y también se sacó los zapatos, para luego desaserce de sus abrigos hasta quedarse en una simple remera de manga corta y deslizarse dentro de las sabanas de mi estrecha cama con una sonrisa satisfecha.

- Ven… - me llamó entre susurros y yo solo pude obedecerlo.

Me adentré en mi propia cama y automáticamente sus brazos me rodearon por completo. Me helé al principio, lo acepto, pero todo valía la pena por ver su sonrisa contenta. Plantó besos por todo mi rostro antes de taparme hasta la frente.


- Max, no nos tapes tanto q no puedo respirar… - me quejé bajando las frazadas.

- No quiero que te enfermes – objetó y se acomodó más debajo de mi, de tal forma que mi cabeza utilizaba su pecho de almohada y mi pierna derecha descansaba entre las suyas.

- Si no me enfermé hasta ahora, dudo que me enferme en este momento max… - los ojos se me cerraron de improviso y me forcé a abrirlos.

- Uno nunca sabe… además me sentiría culpable – dijo con un tono de cansancio muy parecido al mío, él también se estaba durmiendo…

No sé en que momento los 2 nos dormimos, solo estoy segra de que fue al mismo tiempo. Cuando desperté vislumbré su figura estilizada parada frente a la ventana, mirando el sol nasciente con una mando apoyada sobre el vidrio. Abrí más los ojos, aún tenía mucho sueño, cuanto habría dormido? 2 horas a lo mucho, eso era seguro.

- –Aún tienes 15 minutos para seguir durmiendo kmi… - susurró él girándose y apoyándose en el vidrio

- Odio que escuches cada uno de mis movimientos… - objeté girando sobre la estrecha cama.

- Y a mi me encanta escucharte – conrió radiante y se acercó a la cama para sentarse en ella, haciéndose un lugar entre mis piernas. – buen día… pronostico un sol bastante importante, pero un frío mortal

- No me digas que ahora eres climatólogo…

- Si, me estoy recibiendo, gracias por tu interés – bromeo con una sonrisa enorme y sus labios bucaron mi mejilla.

- Tontuelo… jaja

Puse los ojos en blanco y procedí a levantarme, sería un día alegre pero cansado, cansado… si, si, si CANSADO, aunque a pesar de todo había valido la pena.

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aca les dejo el capi despues de un mes... fuck! soy un dessastreee!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!! LO SIENTOOO!!

lunes, 11 de octubre de 2010

Famous Last Words (parte 1)

Vladimir se sentó en su trono de oficina y me miró. Chasqueó la lengua y desvié su mirada hacia un lado, para que había traído a su hijo? No lo comprendía. La mano de max sobre mi pierna se movió un poco hasta tomar mi mano con delicadeza. Lo amaba, lo amaba tanto que hasta dolía sentir como el aire corría entre nosotros. Mi corazón era tan dependiente de él como mi cuerpo del aire, odiaba verlo angustiado, frustrado, solo deseaba verlo feliz cada segundo de su eterna vida… Sentir la seguridad de sus extremidades rodeándome y su frente apoyada en mi espalda eran casi el cielo en la tierra. A veces pensaba que me hubiera gustado que el sintiera exactamente lo mismo conmigo, pero como tener la seguridad? Sería facil inmiscuirme en su mente, pero prefería morir con la duda a violar la privacidad de sus pensamientos.

Su respiración fría era pausada y llena de temple, estaba cansado, suponía yo. No… cansado no, agotado, si… esa era la palabra correcta.

- Me quiero dormir… - masculló mi niño con esa voz tan propia de él y yo me derretí al instante. el tono remolón era el que siempre usaba cuando se acostaba en mi camita y me abrazaba, permaneciendo en silencio con los ojos cerrados.

Creí que si en ese momento no acunaba su cabeza contra mi pecho para que estuviera más cómodo iba a morir, pero no me permitía estar tan amorosa con él delante de todo el mundo. Giré un milímetro para por lo menos ver su hermoso rostro. Pero sus manos firmes me lo impidieron deliberadamente. Me quedé quieta y miré a Vladimir, parecía que las cosas estaban bastante suspendidas y nosotros no contábamos con mucho tiempo de sobra.

- Decidimos que Máximo va a adoptarme – dije intentando que la voz no me temblara algo.
- Genial – dijo Vlad y lo tecleo en su netbook. – vamos a imprimirlo… - masculló y a los segundos la hoja salía de una impresora disimulada debajo del escritorio. Vladimir me tendió la hoja, era simple con letras negras.
- Max, tienes que firmar – dije moviendo su mano que hasta entonces descansaba sobre la mía.
- Que? Que?! – se removió con violencia y casi me tira al piso, pero me agarré a tiempo del borde de su pantalón y me salvé. – uh… lo siento kmi! – se disculpó besando mi mejilla con ternura – me dormí… - puso su mejor sonrisa de “yo no hice nada” y luego se estiró conmigo encima de él para tomar una lapicera. – kmi…me la alcanzas?
- Si amor… ehmm max – me corregí y sentí como mis mejillas se encendían de la vergüenza, en especial por el tono meloso y complaciente con el que había dicho las primeras 2 palabras,

Estiré el brazo y tomé un bolígrafo plateado que parecía de metal. Se lo alcancé a mi niño y él me miró con una tierna sonrisa y luego plantó sus labios sobre mi mentón algo divertido. Esa fue la primera vez que vi su firma, era bastante estilizada comparada con sus ganchos normales a los que llamaba letras. La miré en silencio notando el cuidado y la determinación con la que dibujaba los trazos, como convenciéndose de que la decisión que tomaba era la adecuada. Apoyé mi mano en la mesa por inersia y la suya, en cuanto estuvo libre de la pluma abrazó la mía con su frío calcinante. Su piel era muy pálida y fría comparada con la mía, que debajo de la suya parecía muy pequeña. Él miró nuestras manos con curiosidad…

POR DIOS! Como deseaba poder estar lejos de aquel lugar! No importaba donde, solo quería estar con mi niño en silencio, acunando su cabeza en mi pecho y sus brazos rodeándome el torso. Lo miré a los ojos, con los míos desbordados de suplicas por que nos largáramos de ahí. Me miró haciéndose el firme pero su mirada apenada lo delató, él también quería irse y no podía negarlo, pero tampoco quería aceptarlo… que complicado que era ese hombre!

- Benja, te animas a mostrarle a Camila el castillo por favor? – preguntó el padre del chico con tono amable y sugerente, se miraron 2 segundos a los ojos y el adolescente asintió con la cabeza.

Las manos de max que en ese momento se posicionaban a cada lado de mis caderas me apretaron al punto que reprimí un gemido de dolor, por qué me había apretado asi? Lo miré con los labios apretados y el ceño fruncido… no quería que saliera de la habitación. La pregunta de Vladimir hacia su hijo era la campanada que dictaba que no me quería en el medio de la conversación que se venía. Entendía con facilidad que no me quería ahí para lo que fuera a hacer o hablar con Máximo… respetaba su derecho a hablar con mi niño y por eso evité con dificultad la mirada de Max y con más dificultad aún desprendí sus dedos de mi cadera… me apretaban tanto sujentándome que estaba demasiado claro que en la mañana las marcas de sus dedos estarían de un tono morado, sabía que no lo hacía a propósito, y si lo hacia, tampoco me importaba demasiado porque con las semanas había aprendido a apreciar en algo el dolor… lo soportaba en silencio por mi propia elección.

Sus manos aflojaron algo luego de mi segundo intento y al momento siguiente me había soltado, supuse que había notado la presión con la que me mantenía amarrada a él… me paré, sin antes tambalearme en silencio con la mano de max que en menos de lo previsto me había tomado del antebrazo por si me caía de verdad, siempre era demasiado cuidadoso. Me miró con su mirada color morado claro… conocía ese color, estaba cómodo, con personas que lo querían y lo hacían sentir bien, pero aún así… había algo que lo estaba preocupando, volvía a apreciar en sus ojos ese atisbo de dolor, de culpa… me desentendí de él y soltó mi brazo, pero antes de salir de la habitación escoltada por ese rubio pedante, pasé el dorso de mi mano por su mejilla helada y con pasos livianos salí de la habitación. Primeramente me quedé un segundo parada fuera del escritorio mirando la puerta con un dejo mutacional. Después miré a Benjamin y me aproximé a él en silencio.

Me dedicó una mirada y comenzó a caminar por el largo pasaje, cuantos metros tendría de ancho? Demasiados como para catalogarse de pasillo… seguí al adolescente y recién ahí me fije en lo que llevaba puesto… “eso” no era un príncipe tradicional… al igual que su padre, tenía el cabello revuelto y algo enredado. Sus jeans estaban muy gastados y en los bordes, por donde se asomaban unos lindos DC blancos y azules, el pantalón estaba rotoso y pisoteado. Sobre la rodilla detecte más de 1 desgarrón en el pantalón que dejaba ver algunos retazos de sus pálidas y atléticas piernas. Llevaba una campera de algodón azul eléctrico que en algunas partes tenía pequeñas manchas visibles de pintura de distintos colores… no quise siquiera fijarme en lo que llevaba debajo de la campera entreabierta.

Se despeinó el cabello como por quinta vez antes de dirigirme la palabra titubeante. Recuerdo bien el momento, me había detenido unos momentos a mirar por un enorme ventanal de uno de los salones por los cuales me guiaba sin pronunciar sonido:

- Yhmm… primera vez en averdeen verdad? – escuché en silencio como se había acercado hasta estar parado a mi lado.
- Si… - asentí mirándolo de refilón.
- Te gusta el lugar? – preguntó con un tono imposiblemente amable para una persona como la que Julieta me describía.
- Bonito… - asentí otra vez suavizando el tono seco de mi voz, no quería tratarlo mal si el no me maltrataba a mi
- Si, pero es una lastima que no hayas podido verlo durante el día – dijo con una tierna sonrisa – por esta ventana siempre se ven hermosos atardeceres y… - se acercó más hasta que tuvimos los hombros pegados y señaló un punto a lo lejos apoyando su dedo en la ventana – ves? En el horizonte… desde aquí se pueden ver las lindes del bosque y un poco más lejos, a veces cuando hay sol se ve el brillo del agua del río que cruza la maleza… es muy hermoso…

Sonrió de forma admirable frente a mi rostro desconfiado y me tomó por el antebrazo con ligereza.

- Pero ven… no creo que tengamos mucho tiempo y la verdad es que hay mucho que ver! – sonrió de forma adorable y respetuosamente me tironeo, guiándome por salones y pasillos.

Me dejé llevar en silencio, aún confiaba en el juicio que Julieta había hecho de él; aunque pensé que tal vez tendría que hacer un juicio propio… no parecía pedante o nada por el estilo. Me mostró el lugar donde vivía, su casa, incluso me dio un lindo paseo por los distintos pasajes y me los nombró todos: el de la planta baja, donde se ubicaba el escritorio del rey, de llamaba “El Pasaje de Romeo” su madre, la reina, lo había llamado así, porque por lo general, cuando una pareja se casaba en el castillo, el novio siempre se cambiaba en el escritorio del rey… el del segundo piso se llamaba “El Pasaje de los Sueños” porque ahí es donde se encontraban los dormitorios de los vampiros que habitaban el castillo… el del tercer piso se llamaba “el pasaje del arte” porque en aquel lugar se guardaban y se mostraban las obras de arte de los vampiros, ya fueran esculturas, pinturas, sonetos o lo que fuera! Allí se guardaba! Y luego el del cuarto y ultimo piso, se llamaba “Él pasaje de la Noche Eterna” porque allí, era donde pasaban las cosas mas… las que necesitaban censura, en otras palabras, ademas ahí estaba uno de los áticos del lugar. Me dejé maravillar por sus encantos y descubrí que en realidad era muy agradable, demasiado agradable y amigable… además nos llevábamos de las mil maravillas, lo sentía casi como hablar con un hermano. Era en verdad muy cool.

Se acercaban las 4 y media de la mañana cuando conocí a 2 vampiresas más, primero, a la reina Eugenè (que me calló demasiado mal) y a Agatha (que también me calló mal). Primeramente, conocí a la reina.

Estaba bromeando con benjamín en uno de los pasillos, reíamos animadamente cuando una mujer se aclaró la garganta detrás de nosotros. Nos giramos y en seguida el chico se quedó callado y yo también. La miramos en silencio, esa imagen merecía respeto… pero solo su imagen, el contenido de la persona, su personalidad y mentalidad eran en verdad despreciables.

Su rubio y platinado cabello estaba peinado en miles de trenzas cosidas que terminaban por debajo de su cintura. Tenía la nariz pequeña y respingada, unos labios relativamente finos y ojos color turquesa. La encontré muy parecida a Brenda, es más, la única diferencia entre ellas eran sus ojos y que, las facciones de la reina eran más delicadas, más al estilo porcelana, fría… tenían toda la pinta de esa delicadeza frívola, incluso cruel en algún punto.

- Desde cuando hablas con la comida benjamín? – le preguntó la mujer con tono condescendiente.
- Disculpe… no soy comida – dije intentando parecer educada.

Me miró de costado, de forma sobradora e hizo de cuenta que no me había escuchado. Miró a su hijo inmutable y repitió:

- Y…? desde cuando hablas con la comida?
- Ma… - comenzó su hijo, pero no me resistí y lo interrumpí.
- Le repito, no soy comida – corregí con tono monótono, pero que era firme.

La mujer me miró fijamente y con una de sus manos se acomodó la corona que descansaba sobre su cabeza… miré algo deslumbrada esa corona hecha enteramente de diamante… pero no era algo común, o sea, era una corona labrada y tallada de una misma piedra. Me estaba intimidando,,,

“maldita mujer, que se piensa que es?!”

La miré con cara de asesina serial, fijando mis ojos en los suyos.

- Sabes con quien hablas? – preguntó ella endureciendo su tono.
- Tengo entendido que usted es la madre de benja… - respondí con una sonrisa falsa.
- Benjamín, su nombre es Benjamín y le debes el respeto apropiado a su posición. – me corrigió.
- Bueno, ahí está el problema… - miré a benjamín, parecía tranquilo e imparcial – él es un adolescente normal, al que no conozco lo suficiente como para deberle nada más de lo que él me ha demostrado. Además, él es príncipe de los vampiros, y lamento decirle que soy muy humana, su titulo a mi no me abarca. – expliqué con tranquilidad.
- Bueno, pero a mi si me lo debes! – exigió a mujer endureciendo los músculos del rostro.
- Por? – pregunté con rostro extrañado.
- Porque soy REINA! Por eso! – me miró como si fuera un ser muy inferior – esa palabra… R-E-I-N-A, 5 letras… la conoces? Los de tu especie son bastante… pobres de pensamiento.

Sonreí de forma burlona… que mujer más idiota, su ignorancia e indiferencia me sorprendían, pero era tan grave que me daba mucha gracia. Me reí cuando por un momento pensé en sus palabras.

- Evidentemente, los títulos no vienen acompañados de inteligencia… - comenté entre risas – ya, en serio – dije poniéndome seria – usted cree que puedo tenerle respeto a una persona que me trata como un ser inferior? – pregunté poniendo los brazos en jarras – una pista: NO.

La mujer me miró sorprendida por algo que había dicho.

- Qué dijiste…? – musitó

Unos brazos que reconocía muy bien me abrazaron por atrás.

- Esa es mi frase ladrona! – exclamó Max con una sonrisa alegre.

Sus labios besaron mi mejilla sonoramente.

- así que ya te estás portando mal eh? – preguntó sin soltarme.
- Aprendí del mejor – le objeté con una sonrisa

Sonrió como si le hubiera hecho un cumplido y me apretó más contra su cuerpo. Le dediqué una mirada a Eugenè y noté que se encontraba muy incomoda mirando a mi Máximo. Mi niño dirigió su mirada hacia donde yo veía y sentí como todos sus músculos se tensaban de incomodidad. Se paralizó mirándola.

- Eugenè… - musitó él algo pasmado.
- Máximo… - susurró ella en respuesta.

Benjamín y yo nos miramos sin comprender nada y luego clavamos nuestros ojos en los 2 adultos. Sentí una gran angustia que no era mía en verdad y me pregunté con el aire contenido dentro de mis pulmones si en alguna parte del mundo mi gemelo estaría sufriendo…

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ese fue el capiii!!!! ya les dije que este cap va a ser muuyyyy largo!!! es que es descicivo... cmo sea, ojala lo hayan disfrutado! disculpen! pero no podia publicar antesss!!! ashhh que desesperacion que tenia! pero no me andaba el modem y eso fue una desgracia.... u.u
como sea, eso ya pasoooo!!!
ashhh!!! les quiero decir! pero no me aguanto! bueno... Eugenè fue una persona importante de max... porque es su ex! si! en el prox cap explica todooo.... pero ES SU EX.

beeesoooosss las quierooo!

domingo, 26 de septiembre de 2010

^^*^^*^^*^^*^^*^^*^^*^^*^^*


hi girls! cmo estan mis amoores??? bueno, aca vine a mostrarles las razones por las que he estado tardando tanto en publicar... bueno, como algunas sabian. el 1 de setiembre fue mi cumpleaños y el 18 de ese mes festejé mis 15ey estamos a 2 s!!! la ultima vez q habia publicado fue el 8 de setiembre y estamos a veintiiialgo de setiembre u.u me estoy tardando, lo reconosco... bueno como ya paso mi cumple voy a trabajar con toda la energía en el capitulo siguiente, creo que le pondre... Famous last words... sii, ese va a ser el titulo, lo que pasa es que es un capi demasiado largo así que va en partes, el titulo del cap en las primeras partes no tiene mucho que ver, pero como entienden... "famous last words" = "famosas ultimas palabras"

y sobre eso habla el cap... las últimas palabras de uno de los personajes u.u (no se muere nadie, tranquis) para que se hagan una idea de que habla el cap, escuchen la canción "famous last words" de My Chemical Romance, les dejo la URL del video de you tube:http://www.youtube.com/watch?v=8bbTtPL1jRs&ob=av3e, mirenlo (gerard esta hermoso como siempre (L ) Ya se habrán dado cuenta que soy un poco adicta a inspirarme en canciones para escribir caps.... u.u

les comento que de ahora en mas, si la historia venía siendo centrada en el romance (muy físico) de Max y Kmi, eso va a cambiar. lo importante no va a ser lo que pase con ellos, porque se viene la acción, es la parte oscura de la nove... es que se nos viene el final chicas! y no todo va a ser color de rosas... u.u

pasando a otro tema, no me ha pedido shoots! ¬¬ eso me ha puesto algo decepcionada... es que el shoot de entrada no les gusto?? recuerdan que hice la sección esa porque se me super corto la inspiración con paschaline??? he intentado seguir con esa nove, pero les juro que no me sale! aunque lo intente! creo que Noche Eterna me absorvió más... no lo se, puede ser. también debo decir que como empecé con skate, tengo menos tiempo también... u.u que puedo decir! la tabla, los trucks, las ruedas, ese balance... todo me cautiva (*.*) (les dejé las foto de mi skate, es la de arriba :D)

y bueno... ya de paso les digo que me voy a cambiar el nombre de perfil... ya todo el mundo sabe que soy mariana... u.u ajajaj bueno.... les dejooo un beeessoooteeeeeee! ya pbulicaré en cuanto pueda! jajaja besooos




miércoles, 8 de septiembre de 2010

Cap: El paraiso para vampiros = el castillo Bloody Rose

Ninguno de los tres seres aterradores se movió un milímetro, ni siquiera en cuanto estuvimos frente a ellos.

- Los estábamos esperando… - susurró una de las voces, la cual identifique como masculina, pero no podía afirmarlo puesto que hablaba muy bajo y el aguacero no me permitía oír con claridad. – El Rey no desea esperar…

Estiraron sus manos y tomaron las mías y las de Máximo… A Sam ni siquiera lo miraron y este rodó los ojos mientras susurraba:

- Tanta ceremonia para saltar… yo me largo.

Dicho esto Sam se desmaterializó en el aguacero. Estaba tan concentrada en la manera en la que Sam había desaparecido, que no noté que yo también me desmaterializaba hasta que lo único seguro eran las manos frías y distantes de los encapuchados… súbitamente sentí como mis pies chocaban con el suelo al aterrizar en un suelo de mármol negro, me tambaleé de la impresión y por suerte los brazos de Max, siempre atentos a los movimientos de mi cuerpo, se cruzaron por debajo de mis brazos y me sostuvieron en pie. Lo miré agradecida y sonreí levemente. Él me respondió con otra sonrisa y me dejó en pie, esta vez no me tambaleé solo me mantuve parada a su lado, evitando tocarlo para que no pareciera muy obvio todo lo que sentía por él. Los encapuchados se quitaron las capuchas y resultaron ser mucho más normales de lo que jamás hubiera imaginado; claramente se notaba que Máximo no les caía bien y más con mi olor impregnado en su cuerpo (si, sabía demasiado bien como solía aferrarse mi aroma a su piel y su efluvio a la mía), podía ver el odio de esos 3 en sus ojos. Contuve un gruñido ofensivo dentro de mi garganta mientras observaba con mi característica mirada de odio a esos 3 seres que desde ese momento les declaraba la guerra, con max nadie se metía. Pero mi niño bonito tenía mejores planes y con un leve empujoncito sobre mi espalda baja me incitó a caminar hacia delante.

Di unos pasos y miré a mi alrededor… era el enorme salón de un palacio…

Las paredes blancas como pintadas por angeles relucían con esplendor mientras unos hermosos y complicados diseños de flores labradas en oro se ajustaban a la perfección en las esquinas superiores de la sala. Me detuve un segundo admirando ese trabajo que poco le faltaba para llegar a la perfección y luego descendí la vista para deleitarme con las pulidas, limpias y sublimes baldosas de mármol negro… sin indicio alguno de impurezas en toda su extención… como tanta belleza se había concentrado en un solo lugar…? Y luego note que solamente había mirado el suelo y las esquinas… mientras que a lo largo de las paredes y el techo se podían presenciar muchas maravillas. Me abrumó por un momento el exquicito diseño de las arañas de techo, complicadas uniones mantenían la perfección del brillo del diamante que reflectaba la luz de las pequeñas lamparitas generando un efecto de pequeño arcoíris, lo que provocaba que al mirar hacia arriba el techo blanco, surcado por pequeños hilillos de oro que simbolizaban una hermosa enredadera de pequeñas florecitas trepadoras, tuviera fugaces sombras de colores, que le daban vitalidad a la pureza de la blanca construcción. Había distintas pinturas en las paredes, todas de pinceladas pulcras y perfectas, tanto que parecían verdaderas imágenes sacadas con una cámara digital. Una de ellas me llamó especial atención, por el parecido, esa familiaridad que tenía ese hermoso rostro… en el cuadro, un joven de cota de maya negra y armadura sonreía ampliamente. Había algo que me llamaba en su familiar sonrisa… tal vez fuera la mueca o la forma seductora e inocente en la que expresaba su alegría. Mis ojos la observaron inquisitivamente y con más precisión, labios finos y pálidos… expresión juguetona y perversa a la vez… esos ojos, esos ojos penetrantes y negros como el carbón, llenos de picardía y una pequeña cuota de maldad… la forma de pararse como si fuera una persona confiada y con mucho poder… sus manos parecían acariciar con malicia la empuñadura recubierta de unas tiras de cuero negro y con una piedra redonda negra en la punta, la cual sus dedos tocaban con algo de devoción… una de sus manos blancas tenían un anillo de plata simple y en la otra, en la muñeca una cadena plateada con un pequeño dije de aspecto maderozo relucía de forma especial, como si eso fuera algo de verdad importante.

Su mano fría me saco de mi especulóso análisis cuando tomo mi mano y mi piel como siempre, reaccionó quemándome con electricidad, devorando mis esquemas de inocencia a su paso. Lo miré sin evitar la perversión típica de mis pensamientos impregnados en mi mirada. Él me miró algo sorprendido y luego me invitó a seguir caminando… no le agradaba que lo mirara así, no por que no le gustara en verdad, sino porque sabía que se sentía un abusador de menores en esas situaciones.

Dejé de observarlo para no ponerme en evidencia ni ponerlo más incomodo. Fugazmente recorrí el salón deleitándome una vez más con su delicada elegancia y me centré en algo que había obviado: el sobrio pero potente trono que se alzaba hacia final de la habitación sobre una baja y pequeña escalinata. El asiento real era del mismo material negro y profundo del suelo, mármol perfecto. En el asiento un hombre con aspecto de “no soy rey, el afortunado salió y yo me senté en su lugar” nos miraba de forma inquisitiva pero con el rostro iluminado por una gran sonrisa. Era de pelo rubio oscuro, algo casi como un castaño y demasiado desordenado como para ser el Rey Vladimir, tenía algo de barbita, pero parecía de muy pocos días. Su ropa era desaliñada, un sencillo jean azul negro y una camisa rayada por afuera del pantalón y bastante arrugada los primeros botones (los cercanos al cuello) estaban desabrochados y en los pies usaba unos simples converse blancos.

- No puedo creer que hayas puesto eso ahí… - comentó Máximo con voz natural y tarde 5 segundos en comprender que le hablaba al hombre desalineado sentado en el trono y le preguntaba como se le había ocurrido poner ese cuadro del guerrero con la espada que tanto me había llamado la atención.

Mientras tanto, seguíamos caminando y ya faltaban algo así como 10 metros para llegar al trono… era una sala en verdad larga, demasiado para mi propio gusto. El aludido se levantó del trono donde hacía un segundo antes estaba “sentado” (si es que a eso se puede llamar sentarse… porque él estaba más bien tirado sobre el armatoste de mármol) y comenzó a caminar hacia nosotros mientras negaba con la cabeza.

- Me saliste fotogénico hijito… - bromeo el hombre y en cuanto estuvo lo suficientemente cerca dio tres zancadas y abrazó a Max como si no se hubieran visto en años. – Máximo! Tantos años pendejo…
- Jaja – rió max algo divertido y le correspondió el abrazo – casi son 6 no?
- Yo que sé! Se sabe que ni vos ni yo contamos el tiempo! – objetó el medio rubio y soltó a mi nene – olor a que tienes? – murmuró él en cuanto lo soltó.

Yo miré a Max, Máximo lo miró al hombre y el aludido me miró a mi… ya se había enterado otro más… no mentíamos nada bien tratándose de ese tema… tratándose de amor ninguno de los 2 sabía engañar.

- Entiendo… - comentó el hombre mirándome – chiquita la nueva… - murmuró como para que no lo escuchara, pero calculé que le había fallado el cálculo.

Miré a max con la ceja alzada fingiendo una actitud celosa y el sonrió divertido en respuesta.

- Y Vlad…? Que contás de tu vida? – preguntó mi nene y yo lo quedé mirando con los labios entreabiertos de asombro…

Este loco desaliñado Vladimir Drácula?! NOOOO… IM-PO-SI-BLE!

- Normal… con los del consejo que me tienen las… - me miró y luego dijo – no se dicen malas palabras delante de las señoritas – me sonrió complaciente y casi me parto de la risa, yo también era de hablar mal, pero solo procedí a sonreír algo divertida – Desireè está con los Luna como embajadora por este mes, uff… esos también me las tienen por el piso, deja que encima a Benjamín se le ocurrió mandarse la grande e ir a estudiar a un internado en las afueras de Edimburgo… no entiendo porque me tiene que complicar tanto la vida! – se quejó – o sea, tiene todo el castillo para él y prefiere irse a un internado lleno de humanos?! En que cabeza cabe?! Todo bien con lo del destino y todo… pero para que?! Explícame vos que sos el consejero familiar y entendés a los adolescentes! – se quejó hablando rápido y todo directamente a Máximo.

Me había molestado algo eso de que “prefiere irse a un internado lleno de humanos” porque, que problema tenía el tal Vladimir con los humanos eh?! Cuál era su drama con nosotros?! No no, a mi especie se la respetaba como fuera!

Máximo notó mi molestia interna y me dio un pequeño codazo para calmarme. Lo miré con cara de reproche y él me reprendió con su mirada firme, esos ojos que tanto amaba… quería abrazarlo y tomar sus manos entre las mías, quería llenar su rostro de tiernas caricias… pero el entorno poco intimo y poco familiar me lo negaban cada segundo y eso me ponía un tanto de mal humor, pero también me daba unas pequeñas descargas de leve aflicción por la desesperación que sentía por él, por todo lo que él simbolizaba.

- Supongo que solo quiere conocer más gente… debe estar aburrido de este lugar y más si Desi no está aquí… además, Vladi el pobre niño necesita un entorno diferente! Olvidarse de toda la mierda que hay en este lugar y que siempre se encargan de tirar ciertas personas que tu y yo conocemos…

Vladimir rodó los ojos y aceptó lo que mi niño decía.

- Aún no sé para que los transformaste… para que?! – interrogó mi adonis personal.
- Todavía me pregunto lo mismo… - razonó mirando hacia un costado el rey de todos y cada uno de los vampiros.
- Si… yo también.
- Pero bueno… y tu como te llamas? Camila verdad? – me preguntó y por un momento me desconcertó pero reaccioné a tiempo como para no pasar como idiota.
- Si… como lo sabe? – estaba claro que le hablaría de usted, supuse que sería una persona con los humos bien arriba en el cerebro por el puesto que tenía.
- Bueno… aunque no lo creas, yo lo sé todo…

Lo miré escéptica. Acaso pensaba que me iba a creer ese cuento para pequeños? Que le iba a creer que era un sabelotodo o que incluso un pajarito de lo había contado? No… estaba muy equivocado conmigo entonces.

- Está ya no se cree el cuentito ese no? – le preguntó Vlad a mi nene y este último lo miró como “ de que me hablas estúpido! Claro que no se lo cree!” – ah… disculpa nena… creí que eras más al estilo Máximo: huequita poco cerebro… - miró a mi hermoso chico riéndose mientras indirectamente se burlaba de él.
- Que feo eso de burlarse del que tiene dificultad para la matemática! – se quejó max y comenzó a reír también…

Por lo que veía, era un verdadero milagro que la humanidad no supiera ya que los vampiros existían. En ese momento comprendí a que se refería Cesar cuando me contó que a ninguno de los dos, ni a Vladimir ni a Máximo se les daba muy bien eso de razonar las cosas con vista hacia el futuro… a simple vista eso era muy cierto, puesto que con solo verlos te dabas cuenta de que eran un par de inmaduros que no habían sobrepasado la bobera de la adolescencia.

- Solo nos falta Ces para completar el trio no Max? – preguntó Vladimir parando de reir
- See… cuando se pone serio y empieza – comenzó a imitarlo de una forma que causaba mucha gracia – Máximo, no te trepes a la mesa… Vladimir! Te dije que no metas la cabeza en la pecera, no te pases de vivo que ya sabemos que las pirañas rojas no te hacen nada. Chicos! Encerio… Ta, saben que?! Me enojaron! Ahora, ustedes 2 par de pelotudos van a dejarse de idioteces y van a ser gente grande!

Vladimir se dobló de risa y máximo comenzó a carcajearse divertido… no les encontraba sentido a sus risas, aunque debía reconocer que la imitación de Máximo me había causado mucha gracia… recién entonces noté que Sam había desaparecido y que no lo habíamos vuelto a ver… me pregunté donde estaba, pero me mantuve callada y no pronuncié palabra, supuse sin equivocarme que quedaría demasiado mal preguntar por él, en especial conociendo lo celoso que era mi niño.

- Kmi… te sentís bien? – preguntó max luego de recuperarse de las risas. Miró hacia los costados como registrando el lugar y luego me abrazó en silencio mientras sus labios acariciaban mi cabello.
- Si… solo tengo sueño… - musité notando como todo mi cuerpo se acoplaba de tal forma al suyo que estaba demasiado cómoda contra él como para dormirme allí parada.
- Es cierto… si te rapté de la cama a media noche! – sonrió contra la piel de mi frente y mis células reaccionaron al instante, mientras en los lugares donde su piel rozaba la mía subía la temperatura de a poco. Hubiera dado todo por elevar mi rostro y besar sus labios, mi cielo y mi infierno…

Se hizo un segundo de silencio y luego Vladimir me observó de forma objetiva durante unos segundos, buscando mi mirada por alguna razón que desconocía. Me separé de mi niño bonito y tomé su mano para sentirlo conmigo. Sus dedos sobre los míos actuaron como una prensa para que nuestras manos no se separaran. Las yemas de mis dedos acariciaron sus nudillos una y otra vez, trazando pequeños círculos.

- así que… Max cuando me llamaste dijiste que necesitábamos hablar de forma urgente no? – comentó el rey en ese momento bastante serio.
- Si… pero es privado sabes? Podemos ir a tu escritorio… me imagino. – dijo mi max cambiando el tono, haciéndolo más serio y preocupado.
- Por favor… ya conoces donde queda – anunció Vladimir señalando hacia su espalda y sonrió.

Máximo le sonrió también y sus dedos que me apretaban como prensas se soltaron y mis manos buscando su tacto se amarraron a su ropa… por suerte este acto desesperado paso desapercibido porque él me alzó en vilo, pasando un brazo debajo de mi espalda y el otro por debajo de mis piernas. Lo miré algo cohibida, preguntándome por qué me habría alzado así estando en aquel lugar? Mis respuestas llegaron 2 segundos después cuando susurró en mi oido que me aferrara bien que jugaría una pequeña carrerita con el rey…

Súbitamente comenzó a correr, mucho más rápido de lo que jamás lo había hecho conmigo a cuestas. Me aferré con fuerza a su ropa y apreté los ojos, ver borroso, sin poder tener ningún control sobre lo que me rodeaba me ponía muy de malas, me daba inseguridad y esa característica era algo que no me podía ni me quería permitir. De a poco fue descendiendo la velocidad y de pronto, cuando menos me lo imagine, frenó de golpe y me bajó al suelo, aterricé con los pies bien plantados y solo me costó 5 segundos recuperarme… la conexión de nuestros movimientos era perfecta o casi perfecta y eso era algo que podía notarse.

Estábamos en un largo pasillo frente a una puerta alta y doble, era de madera lustrosa y de un color chocolate brillante. Vladimir se adelanto y abrió la puerta para dejarme pasar primero, puesto que max por instinto casi se abalanzó sobre la puerta a la primera. La agradecí el detalle a Vlad y pasé… el de adentro era un ambiente muy acogedor… de verdad que si lo era, las paredes de madera forradas de papel tapiz color dorado opaco contrastaba de una forma perfecta con la madera de los muebles y de la enorme biblioteca que ocupaba casi toda la extensión de las paredes del escritorio. Había un gran ventanal frente por frente a la puerta de entrada de la habitación y un poco mas delante de la ventana se alzaba un escritorio antiguo pero espectacular, macizo y hermoso. Sobre este había una foto de un pequeño niño de rulos dorados que sonreía con su hermosa sonrisa mientras sostenía con sus manitas el collar del gran perro en el que estaba montado como si este fuera un caballo, también había muchas carpetas puestas desordenadamente, un portalápices de metal opaco con algunos útiles adentro y una pequeña netbook completaban los objetos del escritorio. Detrás del mismo, entre este y la ventana había una silla de esas de oficina que parecían un verdadero trono y que parecían perfectas para recostarse en ellas y ponerse a dar vueltas… a girar y girar sin parar hasta no poder caminar del mareo.

- Es muy lindo… - mascullé de forma inaudible… pero solo para cualquier humano.
- Gracias camila… - dijo el rey y pasó a sentarse en su trono detrás del escritorio y detrás de la ventana. se arrellano de forma envidiable en aquel armatoste de cuero negro que de seguro olía a nuevo... – siéntense chicos.

Miré hacia mi costado y descubrí que contra la pared detrás de la puerta había un par de sillas de terciopelo rojo oscuro, casi como sangre coagulada. Máximo se me adelantó y tomó con una mano una de las sillas y con la otra me atrapaba de la cintura y no me permitía ir por una silla para mi. Por un momento no entendí su actitud, pero en cuanto se acomodó en su silla y palmeó sus piernas mirándome con una picara sonrisa lo comprendí todo… para que usar 2 sillas cuando los 2 podíamos usar una sola? Rodé los ojos con una media sonrisa y me ubiqué con cuidado sobre sus rodillas, pero claro, eso a él nunca le alcanzaría por lo que me rodeó el torso situando sus manos sobre mi vientre y me tironeó hacia atrás, tanto que mi espalda y su pecho estaban completamente pegados. Max sonrió al sentir todo mi cuerpo en contacto con el suyo y satisfecho apoyó su mejilla en mi hombro derecho y comenzó a contarle como y cuando había descubierto mi enfermedad: mi suplicio: mi condición de media sangre.

Rescataba solo lo más importante y complementaba algún detalle que por casualidad mi nene había omitido, pero básicamente estaba bastante callada. Cada tanto Vladimir lo interrumpía para preguntar cosas puntuales aunque en general Max hablaba sin parar, como siempre.

- Y por eso… estamos acá. – culminó mi chico y tragó saliva.
- Muy bien… - murmuró vladi y luego dio una vuelta en su trono de oficina. – que es lo que pretenden hacer?
- A qué te refieres? – preguntó mi amado luego de besar mi mejilla.
- Bueno… del papeleo claro. – se explicó señalando las carpetas de su escritorio – hay que anotarla en el registro, darle una subespecie, una apellido… me imagino que ya decidieron lo de la adopción… o no?
- Adopción? – pregunté mirando a max sin entender nada – piensan adoptar… me?
- No lo hemos discutido – dijo max – pero supongo que ya todos lo dan por hecho. En estos momentos Julieta y will deben de estar enterándose de tu naturaleza.

Vladimir se estiró y tomó la netbook para apoyarla sobre sus piernas y teclear algo en ella.

- Entonces – dijo mirando la pantalla de la pequeña computadora – la adoptan o no? Tengo que hacerle la partida de nacimiento y no se que apellido ponerle…
- Y es obvio! Vílumet! Que otro apellido le pensas poner? El tuyo?! – notaba como mi nene propiciaba ese cambio de mi partida de nacimiento… acaso iban a alejarme de mi madre y reubicarme como otra hija más de Brenda y Cesar?!
- Esperen! esperen los 2! – exclamé – van a falsificar mi partida de nacimiento?!
- No… de donde sacaste eso? – dijo extrañado el rey mientras seguía tecleando en la netbook.
- Pero entonces que están haciendo? – pregunté con el ceño fruncido.
- Tramitamos tu partida de nacimiento “vampírica” – explicó max – todos nosotros somos registrados y contados uno por uno.
- Cuando los vampiros nacen o se transforman, hago una partida de nacimiento que comprueba que son de la especie…
- Ah… y como sabes cuando nacen, o se transforman? – pregunté con curiosidad.
- Solo yo doy el permiso para que ciertos vampiros puedan procrear, además no cualquiera que este calificado como vampiro puede convertir a un humano en uno de nosotros… eso lo tengo que hacer yo, que soy el del gen original, el papá de todos en otras palabras… - explicó con simplicidad mientras lo observaba con los ojos bien abiertos…

IM-PRE-SIO-NAN-TE…

- En la fecha de transformación o nacimiento que pongo? – preguntó Vladimir mirando a Max – me imagino que no sabes cual fue la fecha exacta en la que se transformo no?
- 8 de enero del 2003 – afirmó mi chico y luego sus músculos se tensaron algo – no… ehmm… hay, que estoy diciendo?! No tengo idea de cuando fue! Ponéle la fecha de hoy y listo…

8 de enero del 2003…,pensé sospechando. Esa fue la fecha exacta en la que tuve el accidente, por qué max dijo eso sabiendo todo lo que eso significó para mi? la sensación horrorosa de quemarte, el calor de las llamas lamiendo tu rostro y todo el miedo que por esa cause le heredé a las cenizas… al aroma a quemado.

- Entonces esta bien que ponga la fecha de hoy? – preguntó otra vez Vladimir.
- Si… - afirmó max y con cuidado besó el lóbulo de mi oreja.
- Bien… y en el espacio que dice “nombre del gemelo/a” qué pongo? – preguntó otra vez el rey.

Máximo me miró indeciso y con un tono oscuro en sus hermosos ojos… qué lo ponía tan mal? Sus ojos no se apartaban de los míos cuando susurró con tono angustioso:

- Nada… no pongas nada.

Por el rabillo del ojo observé como Vladimir miraba sarcástico a max y negando con la cabeza y rodando los ojos.

- Como sea… -masculló Vladimir y siguió tecleando.

Mi niño bonito no despegaba sus apenados ojos de mi rostro, mientras por mi parte sentía dolor y aflicción por ver esa mirada en sus ojos.

- Y… a quien le doy la custodia? Cesar y Brenda ya tienen demasiados hijos… sabes que nuestro sistema solo permite 2 hijos como máximo… tendría que ponerte a ti como tutor… - explicó Vlad hablándole al hombre que miraba mi rostro con tanta devoción.
- Pero eso no quedaría medio raro? – preguntó max mirando a Vladimir profundamente.
- Ehm… si. – aceptó Vladimir y me miró a mi y luego a mi nene. – pero entonces no podría llamarse Vílumet… tendríamos que pedirle a otro vampiro que la adoptara… uno soltero en lo posible… - miró a max de forma perversa y mi niño se puso tenso.
- NO. – negó él – camila será MI hija en ese papel!
- Esta bien… - aceptó el rey – así que de ahora en adelante tu estarás a cargo de cada cosa que tenga que ver con ella y serás responsable de sea lo que sea que haga hasta que cumpla los 10 años como vampiresa.
- Está perfecto – aceptó mi niño y ahí reaccioné.
- Eso quiere decir que voy a ser dependiente de Max hasta que cumpla los 24?! – pregunté en tono de voz alto – o sea que tomara todas las decisiones que tengan que ver con este submundo?! Y que encima de todo lo hará por mi?!
- Si… - aceptó Vladimir con la cabeza – en teoría es lo que acabas de decir.
- Pero… - protesté, y qué pasaría si max y yo nos dejábamos antes de esa fecha? Él seguiría a cargo de mi? aunque nos lleváramos muy mal y verlo fuera un verdadero suplicio? – no… - negué con la cabeza preocupada, como si estuviera en un cubo que poco a poco se iba achicando y achicando, presionándome y robándome el aire.
- Por qué no…? – preguntó max mirándome con el ceño fruncido, clara muestra de duda y algo de preocupación – no quieres que cuide de ti? – me hizo un puchero irresistible, pero por su bien y el mío debía negarme

Me temblaron los labios cuando su expresión dolida me azotó con crueldad. Quería largarme a llorar y contarle todo lo que se me pasaba por la cabeza, todas esas inseguridades que tenía metidas en la cabeza y que luego sus comprensiva voz me calmara mientras acariciara mi piel con toda su propia ternura. Aunque quería decirlo todo, no podía hablar con Vladimir adelante, para mi era un desconocido y no podía hablar con sinceridad y abrir mi interior con él ahí.

- Creo que… necesitan unos minutos. – declaró Vladimir y se levantó para irse. Abrió la puerta y cuando la estaba cerrando del otro lado dijo de forma sarcástica con un suspiro – primerizos…

Miré a Max y en seguida comenzaron a brotar mis lagrimas… de impotencia, de dolor, de inseguridad…

Su primera reacción fue poner ese rostro de sufrimiento y fruncir los labios de forma preocupada pero adorable. Su segunda reacción fue relajar los músculos cuando notó que esa expresión suya me complicaba más a mi. Todo eso pasó en cuestión de 15 segundos. Lo miré sin intentar ocultar mi puchero.

- Que nos pasa…? – preguntó acomodándome para que mis piernas quedaran una a cada lado de su cintura. Así quedábamos de frente; el único problema era que podía sentirlo por completo debajo de mi y eso me ponía nerviosa… - es que acaso nos lastimamos más de lo que nos amamos? No entiendo que te pone así! Tampoco sé lo que me pasa a mi…
- Es que yo… yo pienso que si tu me adoptas y luego nos dejamos ¿qué va a pasar con nosotros? Seguirás cuidándome y encargándote de mi cuando ya no me quieras? Cuando ya no me necesites? Y si nos peleamos de tal forma que sea un suplicio verte? Seré una carga para ti y yo no vo…

Sus labios silenciaron los míos y una electricidad calcinante recorrió la piel de mis labios. Ese beso era perfecto… tan sencillo y tierno, tan despreocupado por lo que pasara al segundo siguiente que por un momento olvidé el por qué de mis lagrimas y de esa charla.

- No… - susurré apartándolo – máximo no se puede posponer más esta conversación – negué con la cabeza cuando sus labios buscaron los míos otra vez – no lo evadamos más.

Me miró con algo de desconcierto, pero aceptó con la cabeza y sus manos acariciaron mis piernas en silencio.

- Yo… yo no creo que pueda odiarte. – declaró mirándome con un leve movimiento de cabeza que negaba. – no creo que pueda no querer cuidarte… no, no me entra en la cabeza la posibilidad de que verte sea algo que me lastime demasiado…
- Pero uno nunca sabe lo que va a pasar… - objeté con las lagrimas más calmas, pero aún brotando con lentitud.
- No puedo pensar así – negó – no cuando sé todo lo que siento por ti.
- Máximo… - protesté.
- Max – corrigió – odio cuando me llamas Máximo con ese tono enojado… no entiendo que te preocupa tanto! Estamos juntos… que más necesitas? Que quieres que no puedes vivir el momento?! Mi amor, dímelo y yo te daré todo… todo lo que quieras, lo que necesites, lo que desees.
- Necesito seguridad – susurré escondiendo mi rostro en su hombro – necesito saber que en el caso de que tenga que olvidarte pueda hacerlo… porque… porque a pesar de que solo llevamos algo así como un mes yo ya creo que no sé que haría si no te tuviera… quiero decir, lo que sentía antes de amarte no se compara con lo que siento ahora; y no me refiero a mis sentimientos por ti, me refiero a todo y a todos… entiendes?

Aceptó con la cabeza mirándome mientras una de sus manos tomó mi barbilla y me obligó a tenerlo cara a cara.

- Te puedo contar un secreto y confiar en que no se lo vas a contar a nadie? – preguntó mirándome y yo al instante asentí con la cabeza – yo siento exactamente lo mismo que vos… si ahora terminaras conmigo yo no sé que haría con mi vida… estaría tan vacio, que, que no soy nada si no te tengo. – rió de forma adorable, con los ojos levemente achinados cuando algo le daba gracia – y son 46 días contigo… ahora 47 ya que es de madrugada, pero tu me entiendes.

No podía creer que él supiera con exactitud cuanto tiempo llevábamos juntos cuando yo ni siquiera tenía una vaga idea.

- Como sabes cuantos días fueron? – pregunté con una leve sonrisa de felicidad y esperanza.
- Jamás olvidaría algo tan importante! – exclamó con una enorme sonrisa – como tampoco olvido que el 1 de setiembre es tu cumpleaños, o que el 8 de enero pasó lo que tu y yo sabemos, también recuerdo sin dificultad que en 3 días, o sea el 3 de Julio es mi cumpleaños feliz, como también me acuerdo de una canción que me recuerda a ti… en realidad son 2, pero me gusta más la primera porque el cantante no canta como gay, lo que si pasa en la segunda canción…
- Max tu cumples en 3 días?! – exclamé de la impresión, él nunca me había dicho que era su cumpleaños! – por qué no me dijiste que es tu cumpleaños?!
- Es que… nunca me preguntaste así que… - me miró haciendo un puchero tiernito.
- Porque creí que no lo recordabas! – exclamé con una sonrisa y me tiré sobre él buscando sus labios. – así… - lo besé – que… - otro beso – me – otro beso más – dedicaste – beso – una – beso – canción?
- Sii… - asintió con tono de hacerse el interesante – te la dedico a vos… que sos mi reina hermooosa.

Lo miré con una sonrisa y él limpió las lágrimas que habían quedado en mis mejillas de cuando había llorado. Sus manos frías acariciaron mi rostro y sus ojos me miraban con una ternura inexplicable.

- Te amo max – susurré tomando su rostro entre mis manos e inclinándome para besar su frente.
- No te escuché, me lo repetís? – pidió con su aliento sobre mi cuello.
- Te amo – susurré y mis labios mimaron su rostro – te amo mucho – besé con dulzura la punta de su nariz y subí por el tabique – mi payaso…
- Somehow i found a way to get lost in you – susurró como si cantara – let me inside, let me get close to you, change your mind, i’ll get lost if you want me too - amaba su voz y en ese momento comencé a adorarla más… ese tono con el que cantaba en mi oido era simplemente mágico. Y lo mejor era saber que me dedicaba esa faceta de su voz, que me cantaba a mi y que me cantaba una canción de amor – somehow found a way to get lost in you, a way to get lost in you…

Me separé lo suficiente para verlo y buscar sus labios con los míos. Nos tranzamos en una batalla de besos que ardían sobre mi piel. La punta de mi lengua recorrió con cuidado su labio superior y sus dientes intentaron atrapar mi labio inferior pero me alejé lo suficiente haciéndome la difícil. Gruño con molestia y su mano se aferró a mi cabello con fuerza, pegando mi boca contra la suya y lamiendo y mordiendo mis labios con un dejo de violencia…

- Max… - susurré con un tierno suspiro aferrando mis manos a su ropa con una disimulada intención de arrancarla a pedazos.
- Kmi… - gruño tirando de mi pelo y yo ahogué un grito mordiendo su hombro porque en verdad me había dolido ese tironeo.
- Max… tenemos que hablar con Vladimir – mascullé con la respiración entrecortada – recuerda que tenemos las horas contadas…
- Cierto – susurró con la voz entrecortada – tenemos que calmarnos no?

Me alejó con las manos sobre mis hombros y en los siguientes minutos nos dedicamos a respirar hondo hasta parecer personas normales. En cuanto estuvimos en condiciones sacó su celular y marcó un número, cruzó unas palabras con Vladimir y poco después apareció en el escritorio con un chico joven y rubio… tendría como mucho 16 y era como el príncipe azul con las que todas las niñas sueñan: rubio platinado con un corte abundante y rebelde, ojos color dorado inocente, alto y atlético pero sin perder eso delicado característico… con esa expresión de bebe, pero con esa frialdad y maldad… simplemente hermoso.

- Ah, bueno… - masculló el joven – ahora te gustan jóvenes eh?

El chico me miró a mi y la posición en la que yo y max estábamos: él debajo de mi y yo con una pierna a cada lado de él… miré a Max y él también percibió el hecho de que me trataban de ligera. Rápidamente me reubico sentada justo sobre sus rodillas, de forma normal, como si fuésemos 2 buenos amigos.

- Camila, él es mi hijo Benjamín. – lo identifiqué al instante, Julieta siempre hablaba de él, lo describía como un creído idiota, y a decir verdad, esa fue la primera impresión que me dio.
- Hola – me saludo con una sonrisa mirándome a la cara.
- Hola benjamín – susurré fingiendo una sonrisa complaciente.

Vladimir se sentó en su trono de oficina y me miró…